Pasión por Cádiz

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Cádiz, Andalucía, Spain
AB ORIGINE SEMPER FIDELIS. IN PERPETUAM, SEMPER ET UBIQUEM GADES. QUI POTERS CAPERE, CAPIAT.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Mis articulistas preferidos: Elena González

La Virgen del Sagrario de Toledo


Esta imagen mariana, bajo la advocación del Sagrario de Toledo, es otro ejemplo de la demanda de obras genovesas requeridas para imágenes de devoción. Hasta ahora hay muy pocos docuementos que nos hablan de esta imagen y muy pocos documentos conocidos de la hermandad que se erigió en torno a ella y la tuvo de titular.

Estamos ante una talla dieciochesca que se corresponde con el modelo de Virgen en majestad, entronizada con el Niño sobre sus rodillas y su jetado por la mano izquierda, mientras que en la derecha porta su cetro de reina. Posiblemente se trate de una de esas imágenes de carácter genovés pero hechas en Cádiz.

Su origen estuvo en la devoción a una imagen de Nuestra Señora, que Don Eusebio Donado del Castillo tenía en el oratorio de su morada. Sobre 1764, seis devotos solicitaron al Obispo Fr. Tomás del Valle la fundación de una Hermandad, bajo la advocación de María Santísi­ma del Sagrario de Toledo, que tendría su sede en la Iglesia de la Conversión de San Pablo.
 

Así, el domingo 14 de sep­tiembre de 1765 fue conducida procesionalmente hasta el palacio episcopal, donde fue bendecida y desde allí a su sede, siendo colocada en un altar que cedió la Hermandad de la Encarnación que entonces existía en dicho templo. Posteriormente ocuparía altar propio, el 16 de marzo de 1789, tras las obras realizadas en el templo, ya que sufragó conjuntamente con la Cofradía del Ecce-Homo, esta reforma y ampliación, durante las mis­mas, la imagen fue trasladada a la iglesia de las Des­calzas quedando desde entonces hermanada con ellas.

El 13 de octubre de 1765 celebran el primer Cabildo General de Hermanos, cuya principal finalidad fue realizar unas constitucio­nes propias de una Hermandad, que ya habían sido refrendadas por el Obispo de Cádiz, y solicitar la aprobación de las mismas al Supremo Consejo de Castilla, que dio su visto bueno el 26 de mayo de 1797, tras haber informado en 1794 nuestro Ayuntamiento sobre dichas constituciones.

Lamentablemente, aún teniendo un grupo de devotos alrededor, ha sido suprimida por el Obispado de Cádiz, perdiéndose la antigüedad y títulos de dicha cofradía.

domingo, 18 de septiembre de 2011

La revolución "La Gloriosa" en Cádiz. 18 Sept 1868

El 18 de septiembre de 1868, hace hoy 142 años, los generales Prim y Serrano, contando con la escuadra del almirante Topete se rebelan en Cádiz contra la reina Isabel II  en una sublevación denominada "La Gloriosa" en el año de 1868, donde se protagonizaron enfrentamientos armados que con el paso del tiempo se denominó como "el año de los tiros" para comparar algún suceso acaecido tiempo atrás.

Para ello, los generales sublevados publican una proclama en Cádiz el 19 de septiembre de 1868 que decía lo siguiente:



Españoles: La ciudad de Cádiz, puesta en armas con toda su provincia, con la armada anclada en su puerto y todo el departamento marítimo de La Carraca, declara solemnemente que niega su obediencia al Gobierno que reside en Madrid, asegura que es leal intérprete de los ciudadanos que, en el dilatado ejercicio de la paciencia, no hayan perdido el sentimiento de la dignidad, y resuelta a no deponer las armas hasta que la nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla.

¿Habrá algún español tan ajeno a las desventuras de su país que no pregunte las causas de tan grave acontecimiento?

Si hiciéramos un examen prolijo de nuestros agravios, más difícil sería justificar a los ojos del mundo y la historia la mansedumbre con que los hemos sufrido que la extrema resolución con que procuramos evitarlos.

Que cada uno repase en su memoria, y todos acudiréis a las armas.

Hollada la ley fundamental; convertida siempre antes en celada que en defensa del ciudadano; corrompido el sufragio por la amenaza de soborno; dependiente la seguridad individual, no del derecho propio, sino de la irresponsable voluntad de cualquiera de las autoridades; muerto el Municipio; pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad y del agio; tiranizada la enseñanza; muda la prensa; y solo interrumpido el universal silencio por las frecuentes noticias de las nuevas fortunas improvisadas, del nuevo negocio, de la nueva real orden dada encaminada a defraudar al Tesoro público; de títulos de Castilla vilmente prodigados; del alto precio, en fin, al que logran su venta la deshonra y el vicio; tal es la España de hoy. Españoles, ¿quién la aborrece tanto que se atreve a exclamar: “Así ha de ser siempre”?

No, no será. Ya basta de escándalos.

Desde estas murallas, siempre fieles a nuestra libertad e independencia, depuesto todo interés de partido, atentos sólo al bien general, os llamamos a todos a que seais partícipes de la gloria de realizarlo.

Nuestra heroica Marina, que siempre ha permanecido extraña a nuestras diferencias interiores, al lanzar la primera el grito de protesta, bien claramente demuestra que no es un partido el que se queja, sino que los clamores salen de las entrañas mismas de la patria.

No trataremos de deslindar los campos políticos, nuestra empresa es más alta y más sencilla: peleamos por la existencia y el decoro.

Queremos que una legalidad común, por todos creada, tenga implícito y constante el respeto de todos.

Queremos que el encargado de observar y hacer observar la Constitución no sea su enemigo irreconciliable.

Queremos que las causas que influyen en las supremas resoluciones las podamos decir en voz alta delante de nuestras madres, esposas e hijas.

Queremos vivir la vida de la honra y la libertad.

Queremos que un Gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país que asegure el orden, en tanto que el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneración social y política.

Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito con el concurso de todos los liberales, unánimes y compactos ante el común peligro; con el apoyo de las clases acomodadas, que no querrán que el fruto de sus sudores siga enriqueciendo la interminable serie de agiotistas y favoritos; con los amantes del orden, si quieren verlo establecido sobre las firmísimas bases de la moralidad y del derecho; con los ardientes partidarios de las libertades individuales, cuyas aspiraciones pondremos bajo el amparo de la ley; con el apoyo de los ministros del altar, interesados antes que nadie en cegar desde en su origen las fuentes del vicio y del ejemplo; con el pueblo todo y con la aprobación, en fin, de la Europa entera, pues no es posible que en el consejo de las naciones se haya decretado ni se decrete que España ha de vivir envilecida.

Españoles: acudid todos a las armas, único medio de economizar la efusión de sangre, y no olvidéis que en estas circunstancias en que las poblaciones van sucesivamente ejerciendo el gobierno de sí mismas, dejan escritos en la historia todos sus instintos y cualidades con caracteres indelebles. Sed, como siempre, valientes y generosos. La única esperanza de nuestros enemigos consiste ya en los excesos a que desean vernos entregados. Desesperémoslos desde el primer momento, manifestando con nuestra conducta que siempre fuimos dignos de la libertad que tan inicuamente nos han arrebatado.

Acudid a las armas, no con el impulso del encono, siempre funesto, no con la furia de la ira, siempre débil, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada.

¡Viva España con honra!


Cádiz, 19 de septiembre de 1868.  Juan Prim, Domingo Dulce, Francisco Serrano Bedoya, Ramón Nouvillas, Rafael Primo de Rivera, Antonio Caballero de Rodas, Juan Topete.


Escogen Cádiz como cuna del alzamiento militar por varias razones, entre las que podrían contarse:

-El apoyo que creían iban a tener de la sociedad gaditana, muy descontenta con el Gobierno de la nación.

-La presencia en aguas de Cádiz de la escuadra del Almirante Topete.

-La proximidad a Gibraltar, punto de reunión de los conspiradores progresistas.

-El Gobierno, que conocía desde principios de 1868 las intenciones de los conspiradores, envía como gobernador militar de Cádiz a un hombre de confianza, el general Joaquín de Bouligni, que desmantela parte del material de guerra de la ciudad y lo pone a buen recaudo en el castillo de San Sebastián.
 

A primeros de julio de 1868 es informado de que los conspiradores han salido de París y Londres, y que se están comprando armas y reclutando gente.

En agosto duda de la lealtad del regimiento Cantabria, de guarnición en Cádiz, sometiéndolo a vigilancia, lo que comunica al Gobierno, sin recibir instrucciones.

El 2 de septiembre recibe informes de que los conjurados se dirigen a algún punto del litoral gaditano, a bordo de la goleta Cliftonson, con hombres y armas. Convoca al almirante Topete, que le promete permanecer fiel al Gobierno.

El día 16 Prim embarca en Gibraltar para presentarse en Cádiz el 17 a bordo de la fragata Zaragoza, donde se entrevista con Topete y con varios demócratas gaditanos, entre los que se encuentra el jerezano Paúl y Angulo, que comunica haber infiltrado en Cádiz 80 hombres de su confianza de Jerez, que están repartidos en puntos estratégicos de la ciudad. Por la tarde de ese día empiezan a correr rumores por Cádiz del inminente alzamiento.


 
18 de septiembre


En el mismo momento en que el gobernador militar procede a leer el bando de declaración del estado de sitio en Cádiz, para prevenir la sublevación, parte de la escuadra se presenta en la bocana del puerto y dispara 21 cañonazos, declarándose en rebeldía. El regimiento Cantabria se subleva y, apoyado por los hombres de Jerez, ocupa los edificios públicos. Por la tarde del 18, la revolución ha triunfado sin derramar ni una gota de sangre.

En la noche del 18, miembros de los partidos demócratas de la ciudad se reúnen en el Ayuntamiento.

 19 de septiembre


A las 3 de la madrugada se crea en el Ayuntamiento la Junta Revolucionaria Provisional, nombrando presidente a José de Sola, vicepresidente a Antonio de Mora y secretario a Eduardo Benot. A esa misma hora entran en la ciudad Prim y Topete, siendo aclamados por el pueblo. Topete se dirige hacia el castillo de San Sebastián, donde se ha hecho fuerte Bouligny, y consigue hacerle deponer de su actitud, prometiendo dejarle en libertad para desplazarse a donde quisiera.

Prim da por aprobadas las disposiciones tomadas por la Junta Provisional, que, entre otras, eran:


-Suprimir el cobro por el consumo de carne

-Suprimir las tasas por venta de artículos alimenticios

-Suprimir los alquileres de los puestos de la plaza de la Libertad

-Pedir el desestanco del tabaco y de la sal

-Suprimir la voz Ave María y el canto de la hora por los serenos

-Establecer libertad de cultos

-Nombrar patrullas de vecinos para atender a la seguridad pública

-Establecer la libertad de enseñanza pública

-Establecer la libertad de imprenta

-Establecer la libertad de reunión, de asociación y de comercio

-Hacer obras públicas para dar trabajo al pueblo

-Nombrar una comisión para investigar la quiebra del Banco de Cádiz y de la Sociedad de Crédito Comercial, quiebras a las que se consideraba culpables de la decadencia gaditana.



20 de septiembre



Prim, posiblemente debido a lo avanzado de algunas de sus decisiones, disuelve la Junta Provisonal, agradeciendo los servicios prestados.

La Junta acepta su disolución haciendo constar en acta:

"La Junta acepta las explicaciones dadas por la Comisión y se reserva adoptar la línea de conducta que estimase más conveniente con limitación al pacto revolucionario que ha presidido entre los partidos liberales y el Glorioso Alzamiento que en estos instantes se verifica en el país".

En el palacio de la Aduana (hoy Diputación Provincial de Cádiz) comienza a funcionar la Junta General del Gobierno Provincial, presidida por Topete, en la que participan algunos de los miembros de la disuelta Junta Provisional. El mismo día toma las siguientes resoluciones:


-No tomar ninguna resolución que pueda tener carácter de ley permanente del Estado.

-Aceptar la Constitución que se dé al país.

-Adoptar y hacer obedecer las medidas necesarias para el triunfo de Alzamiento Nacional.

Además, nombra general en jefe del Ejército al duque de la Torre, jefe superior de la Marina a D. Juan Topete y gobernador de Cádiz a D.Práxedes Mateo Sagasta, disuelve el Ayuntamiento, la Diputación y el Consejo Provincial y nombra tres comisiones: una de Guerra y Marina, otra de Hacienda y una tercera de Gobierno.


 

21 de septiembre y siguientes


El 21 la Junta Provincial acuerda formar una Junta Local que haga las veces de Ayuntamiento, con facultades para tratar sobre precios, instrucción pública y para nombrar una comisión que investigue las causas de la quiebra del Banco de Cádiz y procesar a los culpables.

La Junta Local, formada inicialmente por 36 miembros, de los que sólo 14 eran demócratas, tuvo muchos problemas internos debidos a la disparidad de las ideologías. Ante lo avanzado del programa político de los demócratas, los miembros más conservadores fueron dimitiendo, llegando a tener reuniones de tan sólo 19 miembros, con mayoría demócrata. Algunas de sus decisiones conflictivas fueron:


-Decidir el derribo del convento de Los Descalzos, para convertirlo en mercado y plaza pública y así dar trabajo a la clase trabajadora.


-Crear un cuerpo armado de voluntarios. Se crearon dos batallones de voluntarios a los que se dotó con 2.000 fusiles.

-Prohibir todas las manifestaciones externas de culto religioso (Propuesta por Fermín Salvochea y aprobada el 28 de septiembre)


Por su parte, la Junta Provincial acuerda el 24 el desestanco del tabaco y de la sal, reducir un 31% los aranceles de la Aduana y considerar el comercio marítimo entre los puertos de la provincia y las Antillas como navegación de cabotaje. Cádiz disfrutó muy poco tiempo de estos acuerdos, ya que al establecerse en Madrid el Gobierno Provisional, fueron abolidos por el Ministerio de Hacienda, haciendo esta abolición que muchos demócratas gaditanos que habían apoyado el alzamiento, considerasen al nuevo gobierno y sus promesas como una farsa, lo que propició la idea de obtener para Cádiz una cierta independencia, al estilo de las ciudades hanseáticas.

 

El aumento de la problemática


Los roces entre las dos Juntas gaditanas son cada vez más graves, no pasando a mayores gracias a las intervenciones de Topete.

La Junta Local trata de organizar una manifestación pública, decisión no aceptada por la Junta General. También pretende encarcelar a varios consejeros del Banco de Cádiz, lo que tampoco aprueba la Junta General.

El 3 de octubre se corre la voz de que en el convento de Santo Domingo hay armas escondidas, y una multitud intenta tomarlo, lo que es evitado por el ejército. Este bulo fue iniciado por un miembro del partido demócrata, que fue posteriormente desterrado a Ceuta por el gobernador civil.

La derrota de los gubernamentales en la Batalla de Alcolea a finales septiembre de 1868 permite que se forme un Gobierno provisional en Madrid. Topete y Sagasta abandonan Cádiz para formar parte del mismo. Una vez formado el Gobierno provisional, los demócratas gaditanos, al igual que los de otras ciudades de España, piden explicaciones a Madrid por no haberse incluido ningún miembro de su partido en el nuevo Gobierno.

El Gobierno Central, para acallar la reacción, publica el 16 de octubre de 1868 un Decreto por el que se crean nuevas Juntas por sufragio universal, rebajando la edad de los votantes y facultando a las Juntas Provinciales para elegir Ayuntamientos y Diputaciones. Pero el 18 el Ministro de Gobernación anula las elecciones y disuelve todas las Juntas, ante lo que la Junta Local de Cádiz protesta enérgicamente contra lo que considera un atentado a la libertad, organizando una manifestación que se concentra ante la Aduana, sede de la Junta Provincial. La multitud intenta entrar en la Aduana, sin conseguirlo.


Ante la grave situación, la autoridad civil cede el mando a la militar, que promulga un bando en el que amenaza castigar a los perturbadores. Los miembros demócratas de la Junta Provincial dimiten de sus cargos, y el partido republicano de Cádiz acuerda en una reunión en el teatro Circo que ninguno de sus miembros acepte ningún cargo público.

La Junta Provincial nombra un nuevo Ayuntamiento en el que los republicanos han decidido no participar. Y esta nueva corporación se encuentra con un grave problema: los dos batallones de voluntarios, creados por la disuelta Junta Local, no reconocen su autoridad.

A la vista de la situación, muy similar en varias ciudades de España, el Gobierno revoca la orden del 18 de octubre, y convoca elecciones para diciembre. Los partidos empiezan su campaña electoral. En Cádiz, el partido republicano, muy activo, hace una campaña de prensa contra sus oponentes, sintiéndose fuertes por el respaldo popular y sus dos batallones de voluntarios.


Pero el 30 de noviembre, el nuevo Ayuntamiento, cumpliendo órdenes de Madrid, exige la entrega de las armas de los batallones de voluntarios. Estos se niegan, y Salvochea, jefe del segundo batallón, junto a 50 de sus hombres, publica un escrito en el que se declaran republicanos demócratas. Ante el cariz que están tomando los acontecimientos, el Gobierno vuelve a suprimir las elecciones.

La situación en Cádiz es muy difícil. Los demócratas gaditanos, que apoyaron el Alzamiento de Prim y Topete, se encuentran enfrentados al poder central. Además, pese a las bajadas de impuestos, los alimentos no bajan, el paro aumenta y los comerciantes sufren dificultades y se enfrentan a una Hacienda que pretende subir los impuestos.

 
Los sucesos del 5 de diciembre de 1868





Una huelga de obreros en el Puerto de Santa María, apoyada por los voluntarios locales, provoca la noticia de que el Ejército va a acudir a sofocarla y que luego se dirigirá a Cádiz para desarmar a los voluntarios.

El día 5 de diciembre, a las 13:30, el gobernador militar de Cádiz declara la ciudad en estado de guerra, ante lo que el pueblo ocupa el Ayuntamiento a las 14:30. Un poco después, un grupo de soldados de Artillería que se dirige a la plaza de San Juan de Dios, frente al Ayuntamiento, para leer el bando de guerra, recibe la orden de Alto por parte de un grupo de voluntarios, con la mala fortuna de que, mientras se recuperan de la sorpresa intentando decidir cómo actuar, se dispara accidentalmente la carabina de un voluntario. Comienza un fuerte tiroteo entre los dos grupos, y el batallón de Salvochea se hace fuerte en el Ayuntamiento.

Los enfrentamientos iniciados el día 5 continúan los días 6, 7 y 8. El día 8, el Cuerpo Consular acreditado en Cádiz consigue una tregua de 48 horas, durante la que aprovechan para abandonar la ciudad 30.000 personas. Mientras tanto, el Capitán General de Andalucía, Caballero de Rodas, ha llegado con 8.000 hombres a la entrada de Cádiz y exige la entrega de las armas y la rendición de los sublevados, amenazando con entrar en la ciudad a sangre y fuego. Vista su inferioridad, los sublevados intentan negociar y entregar las armas al cónsul de los Estados Unidos, pero, a la vista de que sus condiciones no son aceptadas por el Capitán General, deciden entregarse. El Ejército entra en una ciudad arrasada y desolada el día 13.

 
El saldo final de la sublevación fue de 56 muertos y 145 heridos. 

Todos los partidos políticos ruegan clemencia en los juicios contra los sublevados, considerando que los sucesos habían sido provocados por circunstancias excepcionales.

En 1869, se celebraron elecciones. En Cádiz las ganaron los republicanos.

martes, 13 de septiembre de 2011

Segismundo Moret. Un par de anécdotas.



De todos es sabido la elocuencia y el prodigio de oratoria que nuestro paisano Segismundo Moret tenía, aparte de ser una persona con unas ocurrencias humorísticas dignas de señalar típicas del mejor ingenio gaditano del que hacía gala cada vez que podía.

Luís Carandell, en su obra "Las anécdotas del Parlamento" tiene dos de ellas protagonizadas por Moret, una de cada ejemplo.







Habían nombrado a D. Segismundo Moret académico de la Real Academia de la Historia.

El presidente le urgía para que fuera a leer el discurso de ingreso y D. Segismundo daba largas.

Los discursos académicos se leen no se pronuncian como en el parlamento.

Por fin se decidió D. Segismundo y llegó a la Real Academia con un fajo de cuartillas, las puso sobre la tribuna, y comenzó a leer su discurso pasando las paginas a medida que las iba acabando.

Cuando abandonó la tribuna, entre los aplausos y parabienes del publico ya que había realizado un increíble discurso de ingreso, dejó olvidadas las cuartillas en el atril.

Finalizado el acto los ujieres fueron a recoger la sala y descubrieron que las cuartillas estaban en blanco.




En cierta ocasión, en una cena de gala donde acudieron varios embajadores, le tocó sentarse junto al Nuncio del Vaticano a un lado y una exhuberante señora al otro, esta última llevaba un precioso crucifijo de oro colgado a su cuello y que reposaba en su esplendido escote.


Viendo que el Nuncio no cesaba de fijarse en el crucifijo, la señora le preguntó:

-"Ilustrísima, veo que le gusta la imagen del crucificado que llevo".

A lo que don Segismundo espetó acto seguido:

-"Y no sólo el crucifijo en sí, sino también las dos colinas del Calvario donde luce"

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Iglesia de San Agustín

La Iglesia de San Agustín fué construída en el siglo XVII y exclaustrada en el XIX, la fachada principal acoge un pórtico de mármol de dos cuerpos, el vano entre pilastras dobles cajeada y un segundo con hornacina que ocupa el santo titular, el diseño corresponde a un tardomanierismo o protobarroco.  

El interior es de composición sobria como corresponde al estilo neoclásico, aunque la proliferación de retablos atesora importantes obras de valor, presenta tres naves, con bóveda de cañón con vaída en las laterales sobre pilares con pilastras toscanas, y sobre el crucero se levanta una cúpula sobre pechinas, dando cabida en los muros laterales a una serie de capillas de importante valor artístico que fueron promovidas por las familias fundadoras, generalmente provenientes del País Vasco.  
 
El altar mayor también es de composición neoclásica, obra de Albizu en 1783, con esculturas del antiguo retablo original y pinturas de Alavarez Enciso, en el lado izquierdo se presentan retablos neoclásicos con esculturas y lienzos anteriores: "Vida de San Agustin", copias de Murillo, grupo escultórico de la Sagrada Familia del genovés Molinari, un Nazareno caído atribuido al imaginero italiano Fiumo, "Visión de San Antonio" de José Ruiseño, y las imágenes de San Nicolás Tolentino y Santa Rita, ambas del siglo XVIII.



En su interior se veneran tallas magníficas de la Semana Santa gaditana, tales como el impresionante Cristo de la Buena Muerte, probablemente una de los crucificados de mayor perfección no sólo en Cádiz sino en toda Andalucía, algunos estudiosos lo atribuyen a Alonso Martinez, también se puede admirar la talla de Jesús de la Humildad y Paciencia, obra de Jacinto Pimentel en 1638 así como las dos dolorosas que les acompañan en sus recorridos procesionales, Mª. Stma del Mayor Dolor, de 1761, y Ntra. Sra. de la Amargura, de 1967, respectivamente.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Gaditanos inmortales


Gaditanos y gaditanas inmortales, que de una u otra forma han dejado su huella para siempre en la historia de nuestra ciudad.

No están todos los que son, pero son todos los que están, e
terno agradecimiento a todos ellos-as.

- Aurelio Sellé
- Antonio Alcalá Galiano
- Beni de Cádiz
- Bartolomé Llompart
- Emilio Castelar
- Manuel de Falla
- José Reymundo
- José Mª Pemán
- José Mª de Urquinaona
- Tio de la tiza
- Juman
- Segismundo Moret
- Cayetano del Toro
- José Celestino Mutis
- Antonio Accame
- José Cubiles
- Felipe Abárzuza
- Fermin Salvochea
- José Moreno de Mora
- Modesta Calvo
- Marianista Cubillo
- Federico Godoy
- Carlos Fernández Shaw
- La Perla de Cádiz
- Salvador Viniegra
- Chano Lobato



Pincha sobre la foto para ampliar, y sugiere más personalidades para colocar otro cuadro similar.

viernes, 26 de agosto de 2011

Apuntes históricos gaditanos

El 30 de mayo de 1887 apareció en la llamada "Punta de la Vaca", el sarcófago antropoide masculino, que fué trasladado al Museo Arqueológico y de Bellas Artes.

Desde 1918 a 1939 fué director de dicho museo el Sr. Pelayo Quintero Atauri, que defendió siempre la existencia de un sarcófago femenino, durante su mandato organizó diferentes catas arqueológicas en varios puntos de Cádiz con el fín de localizar dicho sarcófago, y aunque se encontraron muchos restos arqueológicos nunca dió con la pieza, aunque la buscó afanosamente.

Casi un siglo después, el viernes 26 de septiembre de 1980, excavadoras que realizaban su labor en un solar en construcción en la calle Parlamento (antigua Ruiz de Alda), dieron con esta pieza.

Lo que poca gente sabe es que el sarcófago apareció en el solar que ocupaba un chalet llamado "La Quinta", que perteneció a.............. Don Pelayo Quintero Atauri, ¿Cómo imaginar que tan sólo tenía que excavar debajo de su propia casa para haberlo encontrado?


Por otro lado.... ¿Sabías que un duplicado del monumento a José Celestino Mutis existente en el Parque de Genovés y que se inauguró el 6 de Abril de 1932,  fué embarcado en el Vapor "Magallanes" el 29 de Mayo de 1933, regalo del Ayuntamiento de Cádiz al de Bogotá?.

Está instalado en el jardín botánico de la capital colombiana.





El revolucionario León Trotsky estuvo viviendo en Cádiz durante un mes bajo vigilancia policial, en la calle Marqués del Real Tesoro en torno al año 1906 mientras llegaba el barco que le llevaría a México.

Durante esos días, Ramón Mercader, comunista catalán le venía siguiendo los pasos y parece ser que viajó en el mismo barco.


Al llegar a ese país, se hizo el encontradizo, se ganó su confianza y le asesinó con un piolet.





La campana del Ayuntamiento, la que está encima del reloj, bajo la cúpula....... tiene la siguiente inscripción:

"Creo en el misterio de la Santísima Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo: tres personas distintas y un sólo Dios verdadero.

Esta campana se hizo en el año de 1614 y en el de 1703, tercero del reinado de las Españas del rey don Felipe V de Borbón, y tercero del pontificado de Nuestro Santísimo Padre Clemente XI, y gobernando Cádiz el Excmo. Sr. Duque de Brancaccio, siendo Obispo el Ilustrísimo Sr. D. Fray Alonso de Tavera y Procurador Mayor el Conde de la Marquina, me volvió a fundir esta ciudad y peso cuarenta y cuatro quintales.

Yo soy la voz del Angel que en alto suena y proclama:   Ave María Gratia Plena.  Jacinto de San Juan me fecit"




En 1925, el entonces Alcalde de Cádiz, D. Agustín Blázquez, lanzó un bando con motivo de los Carnavales, obligando a utilizar un color para los papelillos o confettis.

Con esto se conseguiría que los buscavidas de entonces no pudiesen revenderlo recogiendolo del suelo, todo ello en beneficio de los fabricantes y vendedores oficiales, aparte de repercutir para bien en la salud pública.

A continuación, os transcribo dicho bando por si no veis bien la imagen.





Don Agustín Blázquez y Paul.

Alcalde de esta ciudad.

HAGO SABER:

Que en las próximas fiestas de Carnaval queda terminantemente prohibida la venta de papel picado de cualquier clase, con exclusión del llamado confetti, o sea, cortado a máquina, el que podrá venderse en sacos transparentes que contengan por lo menos 500 gramos y han de ser de un solo color para cada día y precisamente en la forma siguiente:

Domingo de Carnaval: Color ROJO
Lunes de Carnaval: Color AZUL
Martes de Carnaval: Color AMARILLO
Domingo de Piñata: Color BLANCO

Lo que hago público en cumplimiento del acuerdo adoptado por la Comisión Permanente para general y exacto cumplimiento y en evitación de los perjuicios que puedan irrogarse a los industriales que se dedican a la confección y venta de este artículo.

Cádiz, a 3 de enero de 1925.

Agustín Blázquez y Paúl







domingo, 21 de agosto de 2011

Mis articulistas preferidos: Miguel García

La historia del Sr. Juan Cunill. Una muerte anunciada.  Por Miguel García Díaz.


El Sr. Juan Cunill Cañellas es el protagonista de esta historia, una de las muchas que  se produjeron, tanto en un bando como en el otro, durante la Guerra Civil iniciada el 18 de julio de 1936  y que tuvieron un trágico y lamentable final.


Juan era natural de Santa María del Camí (Mallorca) donde nació el 5 de octubre de 1892. De profesión pastelero, trabajó en el horno Santo Cristo de Palma de Mallorca hasta que fue llamado a filas y tuvo que irse a Barcelona a hacer el Servicio Militar. Cuando su hermano Miguel se casó, lo declararon exento por ser de padre sexagenario y pobre.

Volvió a Palma de Mallorca reincorporándose a su trabajo en el mismo horno, hasta que un buen día apareció por el mismo Salvador Robles, un industrial gaditano que probó las ensaimadas que allí se hacían y quedó asombrado de la exquisitez de las mismas. Motivo por el cual contrató a Juan Cunill para trabajar en el obrador de la Pastelería “Viena”de su propiedad. Fue por tanto él quien introdujo en Cádiz las ensaimadas, especialidad pastelera hoy en día tan conocida y extendida. Al mismo tiempo que a Juan, el citado industrial contrató también a Antonio Valls como encargado de su pastelería. (1).

Juan vino a Cádiz en 1921 y una vez establecido en la ciudad conoció a la joven Catalina Aragón Utrera,  natural de Chiclana de la Frontera, con quien se casó en el año 1924. Se fueron a vivir a un piso alquilado en el número 17 de la calle Ramón Ventín (Sacramento).

En el vivió hasta el día de su detención. Al fundar una familia(2) y pensando en mejorar económicamente dejó la Pastelería “Viena” y llegó a un acuerdo con Salvador Robles, para comprarle un local de su propiedad, el bar “La Diana”, sito en la Avenida Alejandro Lerroux número 2, comprometiéndose con él en pagarle semanalmente una cantidad hasta abonarle la cantidad pactada. (3)





El bar estaba frente por frente del Cuartel de Santa Elena, sede del Regimiento de Infantería número 33 de Cádiz. El sitio era ideal para hacer negocio porque en las casas próximas del barrio de Santa María vivían la mayoría de los sargentos y demás clases del Regimiento y enfrente, además de lo que era el cuartel propiamente dicho, existían unos Pabellones Militares donde vivían jefes, oficiales y suboficiales de la unidad. Por aquel entonces eran bastantes los militares dados a alternar en la barra de un bar y éste lo tenían muy cerca por lo que la clientela la tenía asegurada. A primera hora eran muchos los que allí se tomaban el café, la copa o desayunaban y que repetían la visita al mediodía para tomar unos vinos antes de comer. Entre sus clientes habituales se encontraba un comandante de Infantería que vivía en la planta alta izquierda de los citados pabellones. Era muy corriente también entonces el consumir “de fiado” y el comandante llegó a acumular una suma de consideración, de forma que cuando en una ocasión mandó a su asistente a por unos cafés, Juan le dijo al soldado que le dijera al comandante que le pagara lo que le debía pues él tenía que dar de comer a sus cuatro hijas. El comandante se personó en el bar muy airado y ofendido y tras pagarle lo que le debía le dijo textualmente: “Te voy a meter en un sitio donde no vas a ver más la luz del día”.

En la tarde del 18 de julio de 1936 se dio lectura al Bando de Guerra en la plaza de Argüelles por una Batería del Regimiento de Artillería de Costa numero 1 y la guarnición de Cádiz al mando de los generales López Pinto y Varela se sumó al Movimiento iniciado la tarde anterior por el Ejército de África. Ese sábado por la mañana los oficiales hicieron su vida normal y acudieron como siempre al bar en las horas habituales. Tras la marcha de las tropas al Gobierno Civil para proceder al asedio de éste, los establecimientos fueron cerrando y el bar “La Diana” también.

Según contaba su hija Antonia, todos los domingos, durante el verano, Juan acostumbraba a llevar  a su familia a la playa (4) y el domingo 19 de julio, a pesar de lo que ocurría en Cádiz y en toda España, no fue una excepción. Estando en la playa un amigo le advirtió que esa noche no durmiese en su casa, pues tenía noticias de que estaban produciéndose detenciones por parte de la policía, y él tenía antecedentes de haber pertenecido al sindicato anarquista de su gremio.(5).

Juan decidió quedarse a dormir en el bar, y a la vuelta de la playa, mientras que su familia marchó a su domicilio él se dirigió al establecimiento. Eran las 18,30 horas. Al llegar  vio que las puertas se encontraban precintadas. Poco después, en la misma puerta fue detenido, siendo conducido a la Prisión Provincial e ingresado en la misma.(6) A través de una nota dirigida a un amigo llamado Pepe que vivía en la calle Santo Domingo número 47, hizo saber a su mujer que se encontraba en la cárcel, pidiéndole que le mandara una toalla y la comida, por las mañanas de 10 a 11 y por las tardes de 4 a 5. Enterada Catalina del paradero de su marido fue a la cárcel y durante los cuatro días que estuvo en la misma le llevaba la comida en un canasto y a través de notitas ocultas entre la comida se comunicaban. Ella le hacía llegar lo que él le pedía depositándolo en la guardia. Un mechero, tabaco, una camiseta, una toalla…lo que él iba necesitando. Por este procedimiento del papelito en el canasto, Juan le pidió también a Catalina que comunicara a Rosalía, una conocida, que su marido Paco López estaba también allí encarcelado. (7)

El 24 de julio, ante la masificación producida en la cárcel por las recientes y numerosas detenciones, Juan y otros presos fueron conducidos por la Guardia Civil a la prisión eventual que se habilitó en la llamada Fábrica de Torpedos (actual Instituto Hidrográfico).(8) Un buen día, cuando él creía que iba a ser puesto en libertad, fue trasladado al Penal del Puerto de Santa María. Le dejó a su mujer una nota comunicándoselo y dándole instrucciones.(9)

En el penal le fue levantada la incomunicación y Catalina iba a visitarle cada jueves con alguna de sus hijas. Hablaba con él a través de una reja que los separaba dos metros, aunque a las niñas si le era permitido acercarse a su padre y estar con él.  Por otra parte su mujer inició gestiones con conocidos y personas importantes en aquellos días para tratar de sacar de la cárcel a su marido.

El día 25 de octubre, cuando fueron a visitarle, le dijeron simplemente a su mujer que “no estaba”. Le hicieron entrega de sus objetos personales entre los que se encontraba una almohada en la que  descubrió unas notas a ella dirigida. En la noche del 22 al 23 de octubre de 1936 había sido sacado del Penal y fusilado. A su mujer nunca le dijeron donde estaba su cuerpo. Un cuerpo que tapado por la tierra de una fosa común en algún lugar le impediría para siempre ver la luz del día, como le vaticinaron. Se supone que fue ejecutado en cumplimiento de una desconocida sentencia emitida por un desconocido juez que resolvería el caso de un reo acusado de no se sabe que delito. ¿Por sus ideas políticas próximas al anarquismo?. ¿Por su pertenencia a un sindicato gremial de carácter anarquista?. ¿Por una venganza?.

Después del suceso, temerosas, Catalina y sus hijas se fueron a Mallorca donde vivían los hermanos de Juan. Como dato anecdótico, el dinero para el viaje a Mallorca se lo dio el alcalde Ramón de Carranza. Hizo gestiones para recuperar la gramola que había en el bar de su marido pero todo fue inútil, pues la misma fue incautada por orden de la Comandancia Militar. Catalina, la mujer de Juan, estaba embarazada de cuatro meses de su quinta hija, a la que puso de nombre María Luisa. Juan murió sin saber que su esposa estaba embarazada, pues no quiso decírselo para no aumentar su angustia. El bar permaneció cerrado muchos años, la casa fue derribada y construido un nuevo inmueble en su lugar y curiosamente más o menos donde estaba existe en la actualidad otro bar.

Catalina murió muy joven de una enfermedad muy corriente en aquella época de miseria, cuando contaba con sólo  39 años de edad y sus cinco hijas quedaron huérfanas de padre y madre. Antes de morir, con fecha 5 de abril de 1945, solicitó la inclusión de sus hijas en el Censo de Huérfanos (Huérfanos de la Revolución y la Guerra) y en el año 1946 les fue concedida una pensión de orfandad. (10)

Su familia siempre ha creído que fue una cruel venganza del antes citado comandante de Infantería, al que acusan de ser el culpable de lo sucedido. Éste  fue dado de baja en el Ejército en el año 1937 por tener antecedentes masónicos, más tarde sufrió la amputación de sus dos piernas y un hermano suyo fue fusilado de igual forma que  Juan Cunill en la matanza de Paracuellos.

Hoy en día las hijas que aún viven y los nietos de Juan Cunill, el pastelero, el de las ensaimadas de “Viena”, el honrado industrial de “La Diana”, Cafés y Vinos, siguen buscando el lugar donde puede hallarse sepultado su cuerpo, pero no encuentran el sumario de un posible Consejo de Guerra, que parece que nunca existió, ni expediente judicial ni documento alguno que les ayude a esclarecer el caso. Quizás se le aplicó directamente el Bando de Guerra. Quizás nunca se sabrá de qué fue acusado y por quien, que fue de él y donde está, pero la esperanza es lo único que se pierde. Algún día Juan Cunill Canellas verá la luz.

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(1)   Antonio Valls, fue contratado como encargado de la Pastelería “Viena” y fue abuelo de Antonio Valls Garrido, concejal del Ayuntamiento gaditano y propietario después de la Pastelería “Viena”.

(2)   En 1925 nació su primera hija a la que puso de nombre Antonia.

(3)   El bar tenía dos puertas a la calle y ocupaba parte del bajo de la casa en un lugar muy próximo al que hoy ocupa el bar “Río Saja”. En la misma casa vivían además Fernando Martín Batilla(sombrerero), Antonio Sampayo Pérez (carpintero), Eduardo Alonso Tabeada (cochero), Cristóbal León López (retirado) y los operarios Alfonso Barrios Martín, Manuel Sánchez Doval y Salvador Díaz Ventura.

(4)   En 1930 nació Catalina a la que llamaban Nani, en 1932 Margarita y en 1934 Juana.

(5)   Estando en Barcelona fue fichado por tomar parte en una huelga de panaderos y además fue autor de un panfleto titulado “Crónica obrera”.

(6)   El 19 de julio se produjeron más de 50 detenciones por la policía obedeciendo órdenes del Comandante Militar. Todos los detenidos fueron llevados a la Prisión Provincial.

(7)   “Catalina mándame tabaco y harás el favor de decir a Rosalía que Paco López está aquí. Sin más, besos a Antoñita y la Nani y Margarita y Juanita. Tu Juan.”

(8)   Fueron habilitadas como prisiones eventuales, además de un barracón de la Fábrica de Torpedos sita en el barrio de San Severiano, el vapor “Miraflores”.

(9)   “Catalina, sabrás que hoy hemos salido de Torpedos para el Puerto. No te apures, tu sigues y no pares hasta que hayas  conseguido mi libertad y si es que no esté el jueves ven o escribes de lo que hay. No me mandes más que tabaco y papel para fumar. Si vienes no traigas más que una niña. Si te hace falta dinero se lo pides a Rafael. Esa ha sido una sorpresa. Yo esperaba mi libertad y me mandan al Puerto. Que le vamos a hacer, paciencia, ya vendrán tiempos mejores como dice la copla. A ver si a la noche esta …(ilegible)…libertad y me alegraría bastante. El jueves trae una sábana y una funda. Juan Cunill.”

(10)  En 1948, su hija Antonia volvería a solicitar otra pensión para su hermana María que no estaba incluida, concediéndosele igualmente.



 

jueves, 18 de agosto de 2011

LXIV aniversario de la explosión de Cádiz.

Quede constancia año tras año para que no caigan en el olvido los fallecidos y los heridos de la explosión de Cádiz, además de los marineros que evitaron preventivamente una posible segunda deflagración aquel mortífero día del 18 de Agosto de 1947.

Descansen en paz tantas victimas inocentes, siempres en el recuerdo de la ciudad.




jueves, 11 de agosto de 2011

Iglesia conventual de Santo Domingo

La Iglesia conventual de Santo Domingo de Cádiz, sede canónica de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad, es uno de los más bellos ejemplos en España de la arquitectura tardomanierista con abundante decoración barroca.


La iglesia se inició bajo la dirección de Antón Martín Calafate y Bartolomé Ruíz en el año 1652 habiendo sufrido varias reformas, la última tras ser incendiada en la Guerra Civil.   Tiene planta de cruz latina jesuítica con bóveda de cañón en la nave principal, de aristas en las laterales y cúpula sobre pechinas en el crucero.   Bóveda y paramentos presentan una abigarrada decoración de yeserías, dorados y rocalla, muy propia del siglo XVIII.


El el exterior destaca la portada lateral en marmol con hornacina para la Virgen del Rosario, la torre con doble fachada y cuerpo de campanas octogonales y cupulado, y el saliente poligonal del ábside donde su ubica el camarín de la Virgen del Rosario.



El convento alcanzó gran prestigio en el campo de la enseñanza, ya que desde 1681 acogió una casa de estudios, recopilando una importante biblioteca perdida con la exclaustración, en él se impartieron clases de astronomía, matemáticas, biología, geografía y navegación, agronomía, fisica, economía, derecho, etc, en definitiva toda una universidad en aquella época.


El retablo mayor es un bello conjunto de mármoles genoveses obra de los hermanos Andreolo en el siglo XVIII, que fué costeado por la familia Sopranis.   Ordenado en banco, el cuerpo principal se divide en calles mediante columnas salomónicas.


Preside el retablo la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad de Cádiz, en su hornacina principal, aunque a veces es trasladada a un lugar más accesible para recibir culto de los fieles. 


Sale en procesión de alabanza el siete de octubre de cada año, y también lo hace el día de Corpus Christi para acompañar al Stmo. Sacramento.


En la calle de la epístola, se encuentra una pequeña Virgen del Rosario, réplica de Juan Luís Vasallo de la perdida Virgen Galeona que acompañó en numerosas ocasiones a la Flota de Indias ya que era su patrona, también ha acompañado en travesías al buque escuela de la Armada Española "Juan Sebastian de Elcano" en algunos de sus cruceros de instrucción.   


Son igualmente interesantes los retablos del siglo XVIII emplazados en los testeros del crucero, así como el Cristo de la Salud cuya imagen data del mismo siglo.




Completan el conjunto los claustros, con columnas toscanas de mármol, cuatro crujías y tres plantas sobre arcos, suelo ajedrezado y cuatro brocales de aljibe de marmol.


Los pisos superiores se ordenan entre pilastras y molduras, le siguen en importancia, la capilla de la Venerable Orden Tercera, con decoración barroca y el pórtico de accceso labrado en piedra con hornacina que acoge a Santo Domingo de Guzmán, del siglo XVIII.


sábado, 6 de agosto de 2011

Emilio Castelar. Político gaditano.

Emilio Castelar nació en Cádiz el 7 de Septiembre de 1832.

Tras el fallecimiento de su padre, su familia se traslada a Elda, Alicante, donde hace hasta el bachillerato para luego hacer sus estudios universitarios en Madrid, donde luego ejerció como profesor en la Esuela Normal de Filosofia.

Hacia 1854 comienza su actividad pública, colabora en periódicos de la época tales como "El tribuno del pueblo", "Soberania nacional" o "La discusión", también publica sus primeras novelas que fueron "Ernesto" en 1855, "Alfonso el Sabio" un año después, y en 1857 "Leyendas populares", logró la cátedra de Historia critica y filosófica de España en la Universidad Central en 1857.

En 1862 publica la segunda parte de "Leyendas populares", pero esta vez la titula "La hermana de la Caridad".  Fundador y director del periódico "La democracia" donde ataca al gobierno de Narváez en febrero de 1864, por lo que es destituido de su cátedra, con el gobierno de O'Donell nuevamente es restituido, desde entonces participa en pronunciamientos y eventos progresistas por lo que llega a ser incluso condenado a muerte por lo que huye de España, exiliandose desde 1866 a 1868 en diversos paises europeos, y luego en latinoamérica donde ejerce como corresponsal y colaborador en la prensa de aquellos paises.

En 1868 regresa a España siendo elegido Diputado a Cortes un año después, haciendo una intensa vida politica y parlamentaria distinguiendose por sus discursos que llegaron a ser incluso publicados.

Con la proclamación de la Primera República Española en 1873, fué nombrado Ministro de Estado por el Gobierno de Estanislao Figueras, tras los mandatos de este último, Francisco Pi y Margall y Nicolás Salmerón, accede a la presidencia de la República el 7 de Septiembre de 1873, fue elegido para ocupar la Presidencia del Poder Ejecutivo por 133 votos a favor frente a los 67 obtenidos por Pi y Margall. Durante su anterior etapa, como Ministro de Estado en el gobierno de Estanislao Figueras, promovió y consiguió que se aprobase la abolición de la esclavitud en el territorio ultramarino de Puerto Rico, aunque no en Cuba por la situación de guerra que vivía.

Con motivo de la difícil situación por la que pasaba la República, con el agravamiento de la Guerra Carlista, Emilio Castelar comenzó la reorganización del ejército, anunciando ante las Cortes que «para sostener esta forma de gobierno necesito mucha infantería, mucha caballería, mucha artillería, mucha Guardia civil y muchos carabineros». A pesar de la oposición federalista, las Cortes le concedieron poderes extraordinarios para gobernar, tras lo cual se cerraron las Cortes el 20 de septiembre. Confirmó las sentencias de muerte que provocaron la dimisión de su predecesor, restableció el orden y dejó a punto de rendición a los cantonales de Cartagena.

Sin embargo, el caos provocado por la sublevación cantonal y el recrudecimiento de la Guerra Carlista le llevaron a reabrir las Cortes el 2 de enero de 1874, para someter a votación la gestión de su gobierno y recabar plenos poderes con los que salvar a la República del descrédito total.

Se abrió, en efecto, la sesión de Cortes el 2 de enero de 1874 pero los federales se lanzaron en tromba contra don Emilio Castelar, a quien respaldaba el capitán general de Madrid, don Manuel Pavía, antiguo partidario de Prim, con quien se había alzado en Villarejo de Salvanés. Dos fuerzas bien diferentes amenazaban con interrumpir las deliberaciones de las Cortes: los federales, deseosos de acabar con Castelar a mano airada, y las tropas del general Pavía, partidario de Castelar, que tenía decidido acudir en su socorro para evitar su derrota ante el federalismo.

Salían ya los regimientos comprometidos por la orden del capitán general, cuando las Cortes conocieron la derrota de Castelar por 119 votos contra 101. Dimitió el último presidente de la República, y el de las Cortes, que era Nicolás Salmerón, ordenó proceder a nueva votación para elegir a un nuevo jefe del Poder Ejecutivo.



Pavía se situó en la plaza frente al edificio con su estado mayor y ordenó a dos ayudantes que impusieran a Salmerón la disolución de la sesión de Cortes y el desalojo del edificio en cinco minutos. La Guardia Civil, que custodiaba el Congreso, se puso a las órdenes del general y ocupó los pasillos del Congreso (sin llegar a entrar en el hemiciclo). Eran las siete menos cinco de la mañana, cuando se estaba procediendo a la votación para elegir al candidato federal Eduardo Palanca, y Salmerón, al recibir la orden del capitán general, suspendió la votación y comunicó el gravísimo suceso a los diputados. Entonces, éstos abandonaron el edificio a toda prisa, entre escenas de exacerbado histerismo; algunos incluso se descolgaron por las ventanas. Pavía, sorprendido, preguntó: «Pero señores, ¿por qué saltar por las ventanas cuando pueden salir por la puerta?».


Pavía, que era republicano unitario, le ofreció a Emilio Castelar continuar en la presidencia, pero este rehusó al no querer mantenerse en el poder por medios antidemocráticos. Estos hechos supusieron el final oficioso de la Primera República, aunque oficialmente continuaría casi otro año más.

Tras la resturación de la monarquia en 1874, Castelar marcha a Paris y viaja por Europa a la vez que publica numerosas novelas históricas y ensayos literarios.   En 1880 ingresa en la Real Academia de la Lengua Española y en la de Historia un año después.   Retirado de la politica sigue colaborando con el Partido Progresista, hace nuevas publicaciones literarias y ensayos históricos, destacando "Historia de Europa en el siglo XIX" que consta de seis volumenes, iniciada en 1895 y culminada tras su fallecimiento en 1901 por Sales y Ferrer.

Después del asesinato de Antonio Cánovas del Castillo en 1897 hizo un nuevo intento fallido de regresar a la actividad politica, pero finalmente se retira a San Pedro del Pinatar, Murcia, donde fallece el 25 de Mayo de 1899, siendo enterrado en Madrid.

martes, 2 de agosto de 2011

El asalto inglés del Conde de Essex a Cádiz.

Todos los historiadores y cronistas actuales y de la época coinciden que Robert Devereux, Conde de Essex, Sir Walter Raleigh, y el Almirante Charles Howard de Effingham, Duque de Nottingham, asaltaron y saquearon Cádiz el 30 de Junio de 1596 con una escuadra naval anglo-holandesa durante la guerra anglo-española que transcurrió de 1585 a 1604, además confirman que no se desembarcó ni en la zona de la Alameda, ni en el puerto de la ciudad, sino que se hizo aproximadamente donde se ubica actualmente el Puente Carranza y en la pequeña playa ubicada en la zona, para organizar de mejor modo el bloqueo de los auxilios que podrían llegar desde La Carraca y las posibles fugas de la población.  



Eran las dos de la mañana del 30 de Junio de 1596 cuando se avistó la flota anglo-holandesa que habia zarpado del puerto de Plymouth el dia 13, aunque no pudo entrar en aguas de la bahía por el mal tiempo a esa hora, por lo que hasta las cinco de la mañana no comenzaron los primeros combates navales, y dos horas después, la flota española fué vencida a pesar de haber causado graves pérdidas a los invasores, todo ello antes de que se efectuase el desembarco a tierra de los asaltantes.      

En aquel momento había en las aguas de la ciudad unas 40 naves españolas de guerra entre galeras, fragatas y galeones, aparte de una docena de naos de la Flota de Indias, estas últimas estaban desarmadas por lo que en los primeros momentos fueron a refugiarse a Puerto Real y al saco de la bahía, los comandantes invasores fondearon los buques (unos 150) en la zona frente a la actual Barriada de la Paz aunque luego dispusieron algunos sitiando la ciudad para vigilar que no hubiese ni auxilios ni fugas por vía marítima, y pusieron en tierra 6300 soldados profesionales, además de unos 1000 voluntarios y 6700 marineros.

Cádiz tenía en esas fechas una población aproximada de 6000 habitantes y era uno de los principales puertos de la época aparte de punto de partida de la Flota de Indias.   A las dos de la tarde unos 2000 ingleses fueron los primeros que desembarcaron  en la zona de Puntales sometiendo a la poca fuerza española que defendía  el lugar bajo el mando del corregidor Don Antonio Girón, a las cinco de la tarde los atacantes tomaron el control de la ciudad con escasa resistencia, mientras otra parte de su ejército se encaminaba hacia el Puente Zuazo y el Castillo de San Romualdo en la Isla de León, que estaba defendido por fuerzas españolas más organizadas y fuertes por lo que desistieron el intento de conquista retornando a Cádiz.

 
Las tropas anglo-holandesas se dedicaron al saqueo de la ciudad, y así templos, especialmente Santiago y San Francisco al igual que su convento, o el aún recordado fusilamiento del cuadro de Nuestra Señora del Pópulo, fueron objetivo prioritario, también sufrieron el vandalismo las casas, los almacenes del puerto siempre a rebosar de la mercancía americana llegada en la Flota de Indias, también las personas fueron objeto de pillaje y atracos, aunque se respetó la integridad física de los gaditanos por norma general, pero no siempre se llegó a cumplir esta premisa.

Habida cuenta de que los asaltantes podrían hacerse con la flota española refugiada en Puerto Real, Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Medina Sidonia, y el Capitán Becerra, comandante de sus tropas, que eran los responsables directos de la defensa de la ciudad de Cádiz, decidieron y ordenaron su destrucción incluyendo las naves de la Armada que también estaban allí protegidas, tan nefasta gestión defensiva les valió incluso un soneto satírico escrito por Miguel de Cervantes.       Al día siguiente, 3 de julio, las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad refugiadas en el castillo de Cádiz con gran parte de la población, viendo que se encontraban casi sin armas ni alimentos, pactaron con las tropas inglesas la salida de los habitantes de Cádiz, a cambio de un rescate de 120.000 ducados y la liberación de 51 prisioneros ingleses capturados en pasadas campañas; los gaditanos salieron de la ciudad hacia el Puente Zuazo sin poder llevar más que lo puesto; en garantía por el pago del rescate pactado, varios ciudadanos principales de la ciudad, entre los que se encontraban el presidente de la Casa de Contratación, corregidores, regidores y religiosos, fueron apresados como rehenes.   Aún así, fueron pocas, en proporción, las personas que abandonaron la ciudad, la mayoría se quedó a riesgo de padecer las estrecheces y tropelías de los asaltantes.


El Conde de Essex, y los mandos holandeses se mostraron partidarios de mantener la ciudad en poder anglo-holandés, aprovisionándola y guarnicionándola para su utilización como base de operaciones; el parecer contrario del Almirante Howard y del resto de los oficiales ingleses, que consideraban la empresa azarosa y contraria a las órdenes de la reina inglesa, frustró los planes de ocupación permanente de la ciudad.       El 14 de julio los ingleses incendiaron Cádiz, y al día siguiente salieron de la bahía llevando consigo a los rehenes y un botín cuantioso valorado de 20 a 22 millones de ducados que en moneda corriente actual se aproximarían a unos 600 millones de euros, al no haber podido satisfacer las autoridades españolas el pago por su rescate, antes de su retirada tomaron varios rehenes de entre las principales personalidades de la ciudad, que fueron llevados a Inglaterra a la espera del pago de su rescate.

La ciudad de Cádiz quedó devastada y sumida en la miseria: además de las iglesias y hospitales se quemaron 290 casas de un total de 1.303; tras la partida de los ingleses, las autoridades españolas consideraron la posibilidad de fortificarla o desmantelarla, trasladándola al Puerto de Santa María; los ingenieros militares Luis Bravo de Laguna, Tiburzio Spannocchi, Peleazzo Fratín y Cristóbal de Rojas expusieron sus proyectos en este sentido.

Finalmente se decidió seguir los planes expuestos por Cristóbal de Rojas, quien inició la construcción de las fortificaciones en 1598, entre ellos el Castillo de Santa Catalina. Felipe II concedió a la ciudad un plazo de diez años de exención en el pago de los impuestos.

Los rehenes no serían liberados hasta julio de 1603, tras la muerte de Isabel I y su sucesión por Jacobo I. Al año siguiente España e Inglaterra acordarían el final de la guerra mediante la firma del tratado de Londres, el relato de las penurias que sufrieron los rehenes en las mazmorras de la Torre de Londres, la cuentan ellos mismos un par de años más tarde en una dramática carta que enviaron al Cabildo de la ciudad de Cádiz a comienzos de 1598, solicitando ayuda para su liberación y representado el abandono en que habían caído.

Esta carta la firman sólo veintiuno de los cerca de setenta rehenes originales. Probablemente algunos fueron liberados pagándose su rescate y otros fallecieron en las mazmorras de la Torre de Londres, dadas las insalubres condiciones de vida que relatan los mismos rehenes sobrevivientes. La carta manuscrita se encuentra en el Archivo Municipal de Cádiz.

Aún existen vestigios de dicho asalto: En el Museo de la Contaduría (Plaza de Santa Cruz), se conserva "la Cruz del Asalto" que está hecha con dos tablones y que presidió una misa de desagravio horas después de la salida de los asaltantes. También en la Iglesia de Santiago hay cuadros rajados a cuchillo en las columnas de la nave principal.

Para más información del siguiente asalto que sufrió la ciudad de Cádiz, pincha en este enlace: EL ASALTO ANGLO HOLANDÉS DE 1625





Lista de rehenes.  Pincha para ampliar.