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"Ab origene one semper fidelis, in perpetuam, semper et ubiquem Gades. Qui poters capere, capiat"

martes, 13 de septiembre de 2011

Segismundo Moret. Un par de anécdotas.



De todos es sabido la elocuencia y el prodigio de oratoria que nuestro paisano Segismundo Moret tenía, aparte de ser una persona con unas ocurrencias humorísticas dignas de señalar típicas del mejor ingenio gaditano del que hacía gala cada vez que podía.

Luís Carandell, en su obra "Las anécdotas del Parlamento" tiene dos de ellas protagonizadas por Moret, una de cada ejemplo.







Habían nombrado a D. Segismundo Moret académico de la Real Academia de la Historia.

El presidente le urgía para que fuera a leer el discurso de ingreso y D. Segismundo daba largas.

Los discursos académicos se leen no se pronuncian como en el parlamento.

Por fin se decidió D. Segismundo y llegó a la Real Academia con un fajo de cuartillas, las puso sobre la tribuna, y comenzó a leer su discurso pasando las paginas a medida que las iba acabando.

Cuando abandonó la tribuna, entre los aplausos y parabienes del publico ya que había realizado un increíble discurso de ingreso, dejó olvidadas las cuartillas en el atril.

Finalizado el acto los ujieres fueron a recoger la sala y descubrieron que las cuartillas estaban en blanco.




En cierta ocasión, en una cena de gala donde acudieron varios embajadores, le tocó sentarse junto al Nuncio del Vaticano a un lado y una exhuberante señora al otro, esta última llevaba un precioso crucifijo de oro colgado a su cuello y que reposaba en su esplendido escote.


Viendo que el Nuncio no cesaba de fijarse en el crucifijo, la señora le preguntó:

-"Ilustrísima, veo que le gusta la imagen del crucificado que llevo".

A lo que don Segismundo espetó acto seguido:

-"Y no sólo el crucifijo en sí, sino también las dos colinas del Calvario donde luce"

5 comentarios:

  1. Ambas anécdotas son maravillosas Brigadier. La primera denota inteligencia, lucidez y un cierto grado de rebeldía. La segunda un humor mordaz, del que seguro no estuvieron a la altura ni el Nuncio del Vaticano,perdido en debilidades humanas, ni la señora estupenda que tan generosamente daba cuna a su crucifijo.

    Un abrazo Brigadier. Gracias.

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  2. No sé por qué, esa elocuencia, Sr. Bribadier, no me recuerda en nada a los parlamentarios de nuestros días, quienes en lugar de parlamentar leen o se insultan.

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  3. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada para dar un discurso, sin leerlo, en una Real Academia.
    Admirable.

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  4. Me gustaría saber, de algún biógrafo de D. Segismundo Moret, si es cierto que sus hijas se escaparon con unos cómicos que pasaban por su palacio de Gualdalmez.

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    1. Pues es la primera noticia que tengo de ese suceso, si tiene algún indicio de ello puede ponerse en contacto conmigo a ver que podemos descubrir sobre él. Un saludo y gracias por visitar mi blog.

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