Pasión por Cádiz

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Cádiz, Andalucía, Spain
"Ab origene one semper fidelis, in perpetuam, semper et ubiquem Gades. Qui poters capere, capiat"

martes, 2 de agosto de 2011

El asalto inglés del Conde de Essex a Cádiz.

Todos los historiadores y cronistas actuales y de la época coinciden que Robert Devereux, Conde de Essex, Sir Walter Raleigh, y el Almirante Charles Howard de Effingham, Duque de Nottingham, asaltaron y saquearon Cádiz el 30 de Junio de 1596 con una escuadra naval anglo-holandesa durante la guerra anglo-española que transcurrió de 1585 a 1604, además confirman que no se desembarcó ni en la zona de la Alameda, ni en el puerto de la ciudad, sino que se hizo aproximadamente donde se ubica actualmente el Puente Carranza y en la pequeña playa ubicada en la zona, para organizar de mejor modo el bloqueo de los auxilios que podrían llegar desde La Carraca y las posibles fugas de la población.  



Eran las dos de la mañana del 30 de Junio de 1596 cuando se avistó la flota anglo-holandesa que habia zarpado del puerto de Plymouth el dia 13, aunque no pudo entrar en aguas de la bahía por el mal tiempo a esa hora, por lo que hasta las cinco de la mañana no comenzaron los primeros combates navales, y dos horas después, la flota española fué vencida a pesar de haber causado graves pérdidas a los invasores, todo ello antes de que se efectuase el desembarco a tierra de los asaltantes.      

En aquel momento había en las aguas de la ciudad unas 40 naves españolas de guerra entre galeras, fragatas y galeones, aparte de una docena de naos de la Flota de Indias, estas últimas estaban desarmadas por lo que en los primeros momentos fueron a refugiarse a Puerto Real y al saco de la bahía, los comandantes invasores fondearon los buques (unos 150) en la zona frente a la actual Barriada de la Paz aunque luego dispusieron algunos sitiando la ciudad para vigilar que no hubiese ni auxilios ni fugas por vía marítima, y pusieron en tierra 6300 soldados profesionales, además de unos 1000 voluntarios y 6700 marineros.

Cádiz tenía en esas fechas una población aproximada de 6000 habitantes y era uno de los principales puertos de la época aparte de punto de partida de la Flota de Indias.   A las dos de la tarde unos 2000 ingleses fueron los primeros que desembarcaron  en la zona de Puntales sometiendo a la poca fuerza española que defendía  el lugar bajo el mando del corregidor Don Antonio Girón, a las cinco de la tarde los atacantes tomaron el control de la ciudad con escasa resistencia, mientras otra parte de su ejército se encaminaba hacia el Puente Zuazo y el Castillo de San Romualdo en la Isla de León, que estaba defendido por fuerzas españolas más organizadas y fuertes por lo que desistieron el intento de conquista retornando a Cádiz.

 
Las tropas anglo-holandesas se dedicaron al saqueo de la ciudad, y así templos, especialmente Santiago y San Francisco al igual que su convento, o el aún recordado fusilamiento del cuadro de Nuestra Señora del Pópulo, fueron objetivo prioritario, también sufrieron el vandalismo las casas, los almacenes del puerto siempre a rebosar de la mercancía americana llegada en la Flota de Indias, también las personas fueron objeto de pillaje y atracos, aunque se respetó la integridad física de los gaditanos por norma general, pero no siempre se llegó a cumplir esta premisa.

Habida cuenta de que los asaltantes podrían hacerse con la flota española refugiada en Puerto Real, Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Medina Sidonia, y el Capitán Becerra, comandante de sus tropas, que eran los responsables directos de la defensa de la ciudad de Cádiz, decidieron y ordenaron su destrucción incluyendo las naves de la Armada que también estaban allí protegidas, tan nefasta gestión defensiva les valió incluso un soneto satírico escrito por Miguel de Cervantes.       Al día siguiente, 3 de julio, las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad refugiadas en el castillo de Cádiz con gran parte de la población, viendo que se encontraban casi sin armas ni alimentos, pactaron con las tropas inglesas la salida de los habitantes de Cádiz, a cambio de un rescate de 120.000 ducados y la liberación de 51 prisioneros ingleses capturados en pasadas campañas; los gaditanos salieron de la ciudad hacia el Puente Zuazo sin poder llevar más que lo puesto; en garantía por el pago del rescate pactado, varios ciudadanos principales de la ciudad, entre los que se encontraban el presidente de la Casa de Contratación, corregidores, regidores y religiosos, fueron apresados como rehenes.   Aún así, fueron pocas, en proporción, las personas que abandonaron la ciudad, la mayoría se quedó a riesgo de padecer las estrecheces y tropelías de los asaltantes.


El Conde de Essex, y los mandos holandeses se mostraron partidarios de mantener la ciudad en poder anglo-holandés, aprovisionándola y guarnicionándola para su utilización como base de operaciones; el parecer contrario del Almirante Howard y del resto de los oficiales ingleses, que consideraban la empresa azarosa y contraria a las órdenes de la reina inglesa, frustró los planes de ocupación permanente de la ciudad.       El 14 de julio los ingleses incendiaron Cádiz, y al día siguiente salieron de la bahía llevando consigo a los rehenes y un botín cuantioso valorado de 20 a 22 millones de ducados que en moneda corriente actual se aproximarían a unos 600 millones de euros, al no haber podido satisfacer las autoridades españolas el pago por su rescate, antes de su retirada tomaron varios rehenes de entre las principales personalidades de la ciudad, que fueron llevados a Inglaterra a la espera del pago de su rescate.

La ciudad de Cádiz quedó devastada y sumida en la miseria: además de las iglesias y hospitales se quemaron 290 casas de un total de 1.303; tras la partida de los ingleses, las autoridades españolas consideraron la posibilidad de fortificarla o desmantelarla, trasladándola al Puerto de Santa María; los ingenieros militares Luis Bravo de Laguna, Tiburzio Spannocchi, Peleazzo Fratín y Cristóbal de Rojas expusieron sus proyectos en este sentido.

Finalmente se decidió seguir los planes expuestos por Cristóbal de Rojas, quien inició la construcción de las fortificaciones en 1598, entre ellos el Castillo de Santa Catalina. Felipe II concedió a la ciudad un plazo de diez años de exención en el pago de los impuestos.

Los rehenes no serían liberados hasta julio de 1603, tras la muerte de Isabel I y su sucesión por Jacobo I. Al año siguiente España e Inglaterra acordarían el final de la guerra mediante la firma del tratado de Londres, el relato de las penurias que sufrieron los rehenes en las mazmorras de la Torre de Londres, la cuentan ellos mismos un par de años más tarde en una dramática carta que enviaron al Cabildo de la ciudad de Cádiz a comienzos de 1598, solicitando ayuda para su liberación y representado el abandono en que habían caído.

Esta carta la firman sólo veintiuno de los cerca de setenta rehenes originales. Probablemente algunos fueron liberados pagándose su rescate y otros fallecieron en las mazmorras de la Torre de Londres, dadas las insalubres condiciones de vida que relatan los mismos rehenes sobrevivientes. La carta manuscrita se encuentra en el Archivo Municipal de Cádiz.

Aún existen vestigios de dicho asalto: En el Museo de la Contaduría (Plaza de Santa Cruz), se conserva "la Cruz del Asalto" que está hecha con dos tablones y que presidió una misa de desagravio horas después de la salida de los asaltantes. También en la Iglesia de Santiago hay cuadros rajados a cuchillo en las columnas de la nave principal.

Para más información del siguiente asalto que sufrió la ciudad de Cádiz, pincha en este enlace: EL ASALTO ANGLO HOLANDÉS DE 1625





Lista de rehenes.  Pincha para ampliar. 


7 comentarios:

  1. Gracias por enseñarnos una parte tan poco conocida de nuestra Historia

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  2. La verdad es que los angloholandeses hicieron una verdadera carnicería en el patrimonio artístico-cultural e histórico de la Muy Noble, Muy Leal y Muy Heroica Ciudad de Cádiz.
    Quiero añadir un pequeño episodio, pero no por ello menos interesante, que complementa la magnífica narración de Brigadier Solsona: se trata de la vejación que sufrió la primitiva imagen de la Patrona de Cádiz, Nuestra Señora del Rosario. Al parecer, según los últimos hallazgos, la imagen original no era la que se quemó en el incendio del Convento de Santo Domingo en 1931, sino que era una talla anterior, similar a la Galeona, y que fue mutilada, quemada y arrastrada por los alrededores del Convento dominico. Al parecer fue llevada hasta Valladolid por algún inglés, permaneciendo en la actualidad en dicha capital castellana: es la conocida "Lady Vulnerata" que puede verse en el Colegio de los Ingleses de Valladolid.

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  3. Anda que bueno como sube esto de nivel....un saludo Antoñito

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  4. Al leer el blog de Brigadier todos salimos más instruídos y conocedores de historias fantásticas y apenas conocidas por los propios gaditanos, como la que ha añadido manolocadiz.

    ¡¡¡Este blog es un lujo amigos!!!

    Un abrazo.

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  5. ¡Qué gran repaso a la Historia, miarma!
    Todo un lujazo...y subiendo.
    Saludos.

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  6. Perfectamente contado amigo!!!. Si alguien quiere mas información sobre el asalto y entretenerse un rato, le aconsejo mi novelita "1596: cuando a Cadiz arribaron los ingleses" de venta en algunas librerias de Cadiz. buen verano!!!

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  7. Muchas gracias Santiago, como verás, en la relación de libros que tengo en "La libreria" está, como no podia ser de otra forma, tu novela, la que por supuesto recomiendo

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