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Cádiz, Andalucía, Spain
"Ab origene one semper fidelis, in perpetuam, semper et ubiquem Gades. Qui poters capere, capiat"

miércoles, 19 de octubre de 2016

La Residencia Sanitaria 'Fernando Zamacola'

La Residencia Sanitaria del seguro de enfermedad "Fernando Zamacola" se inaugura el 22 de marzo de 1954, dicho hospital supuso un antes y un después en el tratamiento de enfermedades y cultura de salud y sanidad no sólo en la ciudad de Cádiz si no también en su provincia ya que anteriormente, la asistencia sanitaria se limitaba a dispensarios y a lo sumo, al hospital de Mora construido en 1903 junto a la playa de La Caleta.  

El edificio debe su nombre a Fernando Zamacola Abrisqueta, un falangista nacido en Cariño (La Coruña) y que destacó en acciones bélicas en la provincia de Cádiz durante la guerra civil.

La Residencia Sanitaria tenía una superficie de 14.644 metros cuadrados y un volumen edificado de 49.890 metros cúbicos, y fué proyectada por el arquitecto Juan de Zavola en tipo monobloc a base de cincuenta camas por planta, con salas de dos y cuatro camas, aunque excepcionalmente existían salas de hasta seis camas, además de habitaciones individuales para infecciosos y aislados, el bloque hospitalario estaba dividido en dos partes: la residencia propiamente dicha y el ambulatorio.

La parte destinada a residencia, estaba formada por un cuerpo de edificio en el que se disponían las enfermerías y sus servicios generales, y un segundo cuerpo situado en el eje principal del edificio, en el que se habían dispuesto los servicios quirúrgicos, central de esterilización, reanimación, etc.

Por plantas, se distribuía de la siguiente forma:

- Una planta semisótano que se destinó a almacén de víveres, repuestos, lavadero, cocina, depósito de combustibles, calderas, mortuorio, y una vivienda para el conserje general la cual tenía acceso independiente desde la calle.

- Planta baja: En la misma se situaba el servicio de ambulatorio, en el ala izquierda se situaba el sector dedicado a la enseñanza, donde existía varias aulas, con capacidad para cincuenta alumnos, Aula Magna y sala de conferencias, todo ello con entrada independiente desde la calle para acceso directo de profesores y estudiantes.

En el ala derecha, se ubicaban los servicios de radiología, así como la cafetería del centro.  También existía una capilla a la que se podía acceder desde el interior del edificio o bien desde la zona ajardinada que rodeaba todo el edificio.
 
- Primera planta: Se destina a clínica de cirugía, con un total de cincuenta camas, el grupo quirúrgico estaba compuesto por dos quirófanos, cuartos para preparación de pacientes, descanso de médicos, subestación de esterilización, departamento con baños, duchas, salas de curas, de reconocimiento post operatorios y cuarto de ropa sucia enlazado con el lavadero por montacargas.

- Planta segunda: Destinada a clínica de ginecología y obstetricia, con veintisiete camas, un nido para recién nacidos con capacidad para doce cunas, cuatro cunas termostáticas para prematuros y otras tantas aisladas para infecciosos.  También disponía de una pequeña cocina para preparación de biberones y comidas pediátricas, consultas de control de embarazos y un quirófano especial para operaciones ginecológicas y partos.

- Planta tercera: Estaba destinada a cirugía especial, con cincuenta camas, dos quirófanos, salas de yesos, vendajes, así como consultas post operatorias y cuartos auxiliares, la planta cuarta se utilizaba exactamente igual que la tercera.

- Planta quinta: La zona trasera de esta planta estaba dividida en dos partes, la de la derecha era la residencia de la comunidad de monjas que trabajaban en el hospital, y disponía de aseos, comedor, oficio, oratorio y cuarto de estar.    La otra parte era la residencia de enfermeras, con dormitorios, comedor, sala de estar y aseos.    En la misma planta estaba las camas de observación post operatoria, junto a las aulas, cuartos de estudio y una pequeña biblioteca para los estudiantes.

- Anexos superiores: Eran zonas de esparcimiento para convalecientes, archivos y oficinas de administración interna.

Disponía el hospital de dos ascensores para camas desde el vestíbulo, un montacargas y otros dos para personal médico, enfermeras y público, además de escalera principal que se dividía en plantas superiores.  También existía dos elevadores exclusivos para comida y material quirúrgico.  

La climatización era de lo más vanguardista, la calefacción se controlaba por una superficie de radiación de 1.252 metros cuadrados. El aire acondicionado tenía una instalación de un grupo de 20.000 frigorías, con refuerzos menores situados en cada planta.  

Por medio de tres calderas con una superficie total de treinta y seis metros cuadrados de superficie, se producía todo el vapor necesario para los distintos grupos de esterilización, estufa de desinfección, lavadoras, plancha, secadero, cocina y limpieza específica de vajillas, cuñas, y todo el material no sanitario.


El agua caliente la producían dos bombas mediante dos calderas de veintidós metros cuadrados de superficie, calentándola a ochenta grados centígrados se distribuía por todo el hospital a través de dos bombas de manera inmediata o bien se acumulaba en dos depósitos térmicos de tres mil litros de capacidad cada uno.

La electricidad se surtía desde una central de transformación a la que llegaba una corriente de seis mil voltios y donde mediante un transformador de 50 y dos de 75 kilovoltioamperios, se transformaba en baja tensión, destinando el primero para las instalaciones de electro-medicina y los otros dos, para los servicios de alumbrado y fuerza.

También existía una central de megafonía con distribución de radio en todas las habitaciones de enfermos, llevando cada cama una toma de corriente, con la que se conectaba un auricular de almohada para que cada paciente pudiese oír una emisión de radio sin molestar al resto de personas de su alrededor.

Por otro lado, había un sistema de telefonía interior para intercomunicación de unos locales con otros, un sistema de busca personas y un servicio de llamadas de pacientes a enfermería con dos clases de sonido: normal y urgente.   Los posibles cortes eléctricos estaban previstos, para ello existía un alumbrado supletorio por medio de baterías trabajando a 127 voltios, que automáticamente se conectaba a la red al faltar el fluido eléctrico.

Como medidas de seguridad, el hospital contaba con aislamientos específicos contra las explosiones de anestésicos producidas por chispas eléctricas o la propia electricidad estática, y como precaución principal, además de establecer en el suelo un entramado metálico con derivación a tierra, todas las tomas de corriente para lámparas, aspiradores, etc., llevaban su correspondiente interruptor general, manejado por el personal especializado.

En las consultas ambulatorias, el hospital fue pionero en instalar pantallas en las salas de espera en las que sucesivamente iban apareciendo los números que desde la consulta marcaba la enfermera.  También disponía de señales luminosas de "No entrar", "Ocupado", "Zona quirúrgica", etc.

El viernes 27 de septiembre de 1974 comenzaron los primeros trabajos de demolición, derribando aquel día las dos alas frontales y las edificaciones mas bajas, y la semana siguiente cayó el grueso del edificio bajo unos mil quinientos barrenos y cuarenta y cinco kilos de dinamita plástica dejando más de sesenta mil metros cúbicos de escombros, esta segunda fase fue incluso retransmitida por televisión, la Residencia daba vía libre para construir en menos de dos años el actual hospital "Puerta del Mar".

Desde su inauguración hasta su demolición, miles de gaditanos nacieron, sanaron y otros murieron dejando en todos ellos su impronta hasta tal punto que muchos en Cádiz aún conocen el hospital "Puerta del mar" como "La Residencia".



1 comentario:

  1. Interesante artículo y fotografías inmejorables.

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