Pelayo Quintero Atauri y "La dama de Cádiz"

A las ocho de la mañana el capataz de la obra, Rafael Gutiérrez Camacho, advirtió que la máquina excavadora que realizaba su labor en el solar correspondiente al chalet de Pelayo Quintero, en la calle Ruiz de Alda (actual Parlamento) , dejaba al descubierto un trozo de mármol, en un gran nivel de arena que se había dado previamente por estéril en material arqueológico. El capataz dio aviso al perito Francisco Mota, que dio aviso rápidamente al director del Museo de Cádiz, Ramón Corzo.Corzo, junto a un equipo de arqueólogos, se desplazó al lugar y dispuso lo necesario para proseguir la tarea de descubrimiento del sarcófago.
A medida que aparecía el monumento funerario crecía el interés de los técnicos y del numeroso público que se fue congregando en las inmediaciones del lugar, que permaneció vigilado por fuerzas de la Policía Nacional y de la Policía Local, dada la enorme aglomeración de personas.
Al advertirse que la escultura estaba policromada, se procedió a cubrirla con tierra y un plástico negro, para evitar que los rayos solares pudieran afectarla. La pala excavadora había provocado serios desperfectos en el sarcófago, seccionándolo a la altura de media pierna. El día 30 de septiembre se procedió al traslado del conjunto hallado al Museo de Cádiz (Diario de Cádiz, 1980), donde figura con el número de inventario CE09773/1.
Su localización apartada del resto de las tumbas fenicias nos hace suponer la existencia de una zona privada o restringida que junto a su excepcionalidad, compartida con el otro sarcófago, permite aventurar un carácter preeminente del difunto dentro de la sociedad de su época. Las características del sepulcro señalan que fue una persona de alto nivel social, religioso o político. Tal vez fuera la esposa de un dirigente, pero no se descarta que se tratase de una sacerdotisa de Astarté.
Posteriormente se comprobó que no había ningún otro resto arqueológico en toda la superficie del solar.