Pasión por Cádiz

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Cádiz, Andalucía, Spain
"Ab origene one semper fidelis, in perpetuam, semper et ubiquem Gades. Qui poters capere, capiat"

lunes, 4 de julio de 2011

Manifiesto contra el asedio napoleónico en Cádiz.

Carta de José Bonaparte a la ciudad de Cádiz, respuesta de ésta y manifiesto de la Junta Superior de Gobierno a los ciudadanos en general.




En fecha de 7 de febrero de 1.810 José Bonaparte, rebautizado en esta tierra jocosamente por "Pepe Botella", dirige una carta a la ciudad de Cádiz a través de sus tropas  asentadas en El Puerto de Santa María y en El Trocadero, recibida dicha misiva, la Junta de Gobierno de Cádiz emite este aviso a la ciudad. 







AVISO AL PÚBLICO

La Junta superior de Gobierno de esta ciudad ha recibido anoche a las siete un buque parlamentario del enemigo, que conducía un pliego del tenor siguiente:


Excelentísimos señores: El Rey, nuestro señor José Napoleón, habiendo destruido en Ocaña el ejército que creyó apoderarse de Madrid, ha forzado el paso de Sierra Morena, y ocupado en muy pocos días los reinos de Córdoba, Jaén, Granada y Sevilla, que con aclamaciones de júbilo le han jurado por su Rey, tan rápidas operaciones sólo pueden ser obra de la sabiduría, del talento militar y de una fuerza que no conoce resistencia.

S.M se halla en los bordes de la bahía de Cádiz, y animado de los nobles sentimientos que forman su carácter, se complace en olvidar todo agravio, porque no lo recibe de quien no lo conoce: Sólo desea la felicidad de sus pueblos y poner fin a una guerra, que no puede conducir sino a la devastación de esta comarca, y destrucción de la más ilustre de sus ciudades.

Con este objeto se ha dignado S.M. comisionarnos para que asegurando al Gobierno y habitantes de la ciudad de Cádiz de los piadosos sentimientos que manifiesta la adjunta proclama, pueden diputar los sujetos que merezcan su confianza a tratar y convenir con nosotros en los medios de la más interesante conciliación y seguridad de la Escuadra y el Arsenal que sólo pertenecen a la Nación.

Conduce este papel un buque parlamentario, a quien debemos esperar se le trate como mandan las leyes de guerra.

Dios guarde la vida de Vuecencias muchos años.

El Puerto de Santa María 7 de febrero de 1.810.

S.M El Rey José Bonaparte


La Junta superior llena del honor y patriotismo que le caracteriza, y penetrada de los justos sentimientos del pueblo a quien representa, devolviendo sin leer varias proclamas impresas que lo acompañaban, resolvió unánime contestar en los términos que siguen:

La ciudad de Cádiz, fiel a los principios que ha jurado, no reconoce a otro Rey que el señor Fernando VII.

Cádiz, 7 de febrero de 1.810

Firman:

Francisco Javier Benegas, Domingo Muñoz, Miguel Lobo, Tomás de Istúriz, José Mollá, Francisco Bustamante,Fernando Jiménez de Alba, Pedro Antonio Aguirre, Luis Gargollo, Manuel Micheo, José Ruiz y Román, Francisco Escudero, José Serrano Sánchez, Salvador Garzón, Antonio de Arriaga, Miguel Zumalave, Antonio de la Cruz, Angel Martín de Iribarren, José Lazcano.


Ahora bien; habitantes de Cádiz: Ya sabe el enemigo cual es nuestra voluntad: La religión, el trono, y el don apreciable de la libertad son unos estímulos poderosos para sostenerla con valor enmedio de los horrores de la guerra, que se nos acerca.

Preparemonos pues a ella con serenidad, como a resistir con firmeza así a las lisonjas del enemigo, como a las insidias de sus emisarios. Nada os arredre. Si procurais con empeño mantener la tranquilidad interior y castigar a los facciosos que pretendan turbarla, ciertamente nuestras murallas serán el sepulcro del enemigo.

La Junta así lo espera, tomará las medidas eficaces para afianzar la seguridad pública, del mismo modo que la toma para hacer la guerra con el honor que es propio de una nación libre y generosa.

Cádiz 7 de Febrero de 1.810

Por acuerdo de la Junta Superior de Gobierno.

Manuel María de Arce
Secretario

2 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo

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  2. En este caso, el miedo a la muerte y a la guerra, se venció con una dosis más que razonable de orgullo patrio.( imagino que los afrancesados suponían tan solo "los trepas" del momento histórico, los cuales esperaban del acaudillamiento francés, pingües beneficios económicos). Si a eso se le une que al pueblo de Cádiz si algo lo ha caracterizado siempre es sus ansias de libertad; ya es el "apaga y vámonos".
    Interesante edición Brigadier. Gracias.

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