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Cádiz, Andalucía, Spain
AB ORIGINE SEMPER FIDELIS. IN PERPETUAM, SEMPER ET UBIQUEM GADES. QUI POTERS CAPERE, CAPIAT.

domingo, 1 de febrero de 2026

Anotaciones de Cádiz según William Jacob. 1809.

 

VIAJES AL SUR DE ESPAÑA. 1809 y 1810. (Anotaciones sobre Cádiz)

WILLIAM JACOB

MERCADOS. CONVENTO DE SAN JUAN DE DIOS (IGLESIA): FRAILE PREDICANDO SU SERMÓN.

CATEDRAL: CUADROS, ORNAMENTOS DE ORO Y PLATA. 

CATEDRAL NUEVA SIN TERMINAR.


CONVENTO DE LOS CAPUCHINOS Y SUS EXCELENTES CUADROS.

ÁRBOL DE LA SANGRE DE DRAGÓN. ESCASEZ DE AGUA BUENA.

CÁDIZ, SEPTIEMBRE DE 1809.

Ayer, aunque era domingo, el mercado estaba extraordinariamente concurrido, especialmente los de pescado y verduras; este último se hallaba abastecido con una sorprendente profusión de todo lo que ofrece la estación. El ajo es en este lugar un artículo de suma importancia, y se vende en ristras de tres o cuatro varas de longitud, apiladas en montones. El mercado abundaba asimismo en cebollas, uvas, melones, calabazas, nabos, zanahorias y apio de un grosor prodigioso. El consumo de carne en esta ciudad es muy reducido, y la poca que se consume es de calidad muy inferior. Las clases pobres y medias viven principalmente de frutas y verduras, junto con pescado que se vende frito en aceite, en tiendas situadas en distintas partes de la ciudad.

Visité el convento (iglesia) de San Juan de Dios, donde un fraile predicaba en el cuadrángulo contiguo a la iglesia, ante una congregación que permanecía de pie bajo la sombra de los arcos; su discurso era, creo, aprendido de memoria más que improvisado. Fue pronunciado con deliberación y solemnidad, pero aparentemente sin sentimiento; su objeto era mostrar la dignidad, la paciencia y la virtud de la Santísima Virgen. Estableció un paralelismo entre su amor maternal y el de otras madres, más ingenioso que sólido.

Condujo a su auditorio al Calvario y se extendió sobre los dolores que debió sentir al contemplar los sufrimientos de su Hijo, tratando esta parte del asunto con aceptable habilidad y efecto; sin embargo, no intentó extraer de ejemplo alguno una mejora moral, dejándose a los oyentes la aplicación práctica del relato. Si los pocos sermones que se predican en España son de esta naturaleza, y el púlpito se utiliza únicamente para exaltar los supuestos sufrimientos o virtudes de los santos, sin inculcar aquella conducta moral y devota tan esencial para la felicidad humana, el estado de la religión y de la moral debe hallarse, sin duda, en un nivel muy bajo en este país. Se celebraba misa en la iglesia del convento, que estaba más concurrida que el cuadrángulo donde predicaba el fraile. Visitamos algunas otras iglesias, donde se decía misa ante congregaciones bastante escasas. Todas las iglesias están suntuosamente acondicionadas y adornadas con ricos ornamentos de oro y plata, así como con buenos cuadros.

Visité la catedral, un edificio antiguo y exteriormente desprovisto de todo gusto, pero interiormente decorado de manera elegante y espléndida, y provisto de numerosas capillas y altares privados, ante los cuales los devotos se hallaban arrodillados ofreciendo en silencio sus oraciones. Pedimos a uno de los sacerdotes que en aquel momento se encontraba desocupado permiso para ver los cuadros y otros adornos; tan pronto como supo que éramos ingleses, ordenó a un sacristán que nos mostrase todo lo que había en la iglesia. Algunos de los cuadros eran buenos, pero ninguno excelente, ni obra de los mejores maestros, siendo la mayor parte copias evidentes de originales muy mediocres. Cerca de uno de los altares hay algunas buenas estatuas que representan la coronación de la Virgen por los ángeles. La historia es ridícula, pero las figuras son admirables; fueron traídas de Italia y, según la inscripción, ejecutadas en Nápoles en 1693 por Palatano.

La gran cantidad de ornamentos y utensilios de oro y plata utilizados en el servicio de la iglesia, y guardados en arcas y armarios, constituye el rasgo más notable de la catedral; en su labor se manifiesta gran gusto, y se nos informó de que el peso de la plata contenida en un solo armario ascendía a sesenta arrobas; esto, junto con la hechura, debió costar por sí solo diez mil libras*. Existen además otros ornamentos de oro bellamente adornados con esmeraldas, rubíes y amatistas. La mayor parte de las riquezas de esta iglesia ha sido donada por personas que regresaron de las posesiones transatlánticas de España.

Se está levantando actualmente una nueva catedral que, si alguna vez llega a concluirse, será un edificio tan magnífico como costoso; comenzó a edificarse en 1722 y aún requerirá muchos años para completarse. La obra se sostiene a expensas del Consulado, o cuerpo de comerciantes de esta ciudad, que ya ha invertido en ella más de un millón de dólares. Está construida en mármol blanco, pero las partículas salinas han vuelto de color pardo el lado que da al mar; las columnas de mármol del interior son muy hermosas y de orden corintio; la cúpula destinada a ocupar el centro de la iglesia aún no ha comenzado a levantarse, y se dice que será tan pesada que las columnas resultarán insuficientes para sostener su peso. El interior es por ahora un simple montón de escombros; y una iglesia católica debe tanto a sus ornamentos habituales, que resulta imposible formarse una idea del efecto que podrá producir este edificio cuando esté terminado.

El convento de los Capuchinos, en la ruta del vendaval, merece atención, no por el edificio ni por la economía interna de la casa, sino porque la iglesia contiene los dos mejores cuadros de Cádiz, ambos pintados por el célebre Murillo.

El asunto de uno de ellos es una crucifixión; las expresiones son excelentes y el colorido responde al mejor estilo de aquel maestro. El otro cuadro quedó inacabado a la muerte del artista y fue concluido por su discípulo Osorio Meneses, cuyo modo de pintar se asemeja más al de su gran maestro que el de ningún otro de sus imitadores; está colocado sobre el altar mayor y representa el desposorio de Santa Catalina con el Santo Niño en brazos de su madre; las figuras y el colorido son admirables.

En el jardín del convento hay un árbol que, por ser el único de su especie en Europa, puede considerarse una gran curiosidad: produce la resina gomosa llamada sangre de dragón. Se me informó de que procedía originalmente de las Indias Orientales, pero no pude averiguar en qué época ni de qué modo fue traído.

El agua buena es muy escasa en esta ciudad: no hay manantiales en la península que no sean salobres, aptos solo para el lavado y no para usos culinarios. Todas las casas tienen un aljibe o depósito lleno de agua de lluvia, pero generalmente prefieren beber la que se trae en toneles, por barco, desde El Puerto de Santa María. Para enfriarla y hacerla apta para beber, la filtran a través de pequeños recipientes de barro poroso, lo que la hace muy agradable y refrescante. Los habitantes más acomodados utilizan agua enfriada con hielo, que se trae diariamente en grandes cantidades desde las montañas de Ronda y que, en este clima, constituye un gran lujo.