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Cádiz, Andalucía, Spain
"Ab origene one semper fidelis, in perpetuam, semper et ubiquem Gades. Qui poters capere, capiat"

viernes, 15 de abril de 2016

Chacolín

Ha caído un artículo en mis manos bastante simpático y con un tema poco tratado, aunque es bastante conocido por los gaditanos que peinan canas, se trata del teatro de títeres que se montaba en el Paseo de Canalejas, o en el Baluarte de San Roque en menos ocasiones, concretamente en el patio de la "Casa del Niño Jesús" y que era conocido como Chacolín, lamento no saber el nombre de la persona que lo escribió pero aún así, quiero compartirlo con todos vosotros porque está escrito con un gracejo que derrocha gaditanía.  De todas formas, si alguien sabe el nombre del autor, puede ponerlo en un comentario y así completamos el artículo.
 
Chacolín fué en cierta forma el descendiente del legendario teatro gaditano de títeres de 'La tía Norica' en el que ocupaba un papel estelar su sobrino Batillo, cuyos personajes se pueden admirar junto a sus escenarios en una sala exclusiva del Museo de Cádiz.
 
Antes de comenzar a leer el artículo, quiero hacer una precisión para aquellas personas que desconozcan la historia: En un determinado momento de la actuación, solía ser en algún entreacto o al final de la función, Chacolín en "persona" entregaba unos regalos a una serie de niños "afortunados" en un sorteo que todo el público infantil seguía con suma atención por si eran premiados.

Aquí tenéis el artículo.

 
¡CHACOLIN, SIESO!

¿Quién era Chacolín, y por qué es sieso?. Si tu tienes cuarenta y tantos o cincuenta pasados, seguro que sabes quién era  “Chacolín” y el que lo califiques de sieso o no, tiene que ver con el poder adquisitivo de tus papás. Vamos, que si tú, de chico eras niño de papá, entonces Chacolín era supermegagüay y supercalifragilisticopialidoso, pero para mí, era un sieso.
Te lo voy a explicar por si acaso (que puede darse el caso) tú no tienes aún cuarenta y tantos y no sabes quién era el sieso de Chacolín. Pues resulta que en los veranos de esos años, en el Paseo de Canalejas se montaba un teatro de títeres; cuyo principal protagonista era el tal Chacolín.

Chacolín era el héroe, y luchaba contra los fantasmas, las brujas, los monstruos y todo lo que se meneaba.

Era un poco corto de luces o de vista, eso sí. Porque me acuerdo que de vez en cuando el tal Chacolín preguntaba a los niños que estaban viendo la representación:

-  ¿Habéis visto a la bruja? Y todos los niños (los que habían pagado el espectáculo y los "colaos", como yo) gritábamos:
- ¡Allí, allí!.
- ¿Dónde? decía Chacolín.
- ¡Detrás tuya!, respondía la chiquillería.

Y Chacolín se volvía y no la veía.
- ¿Seguro que está ahí? decía Chacolín.

Y nosotros ya cabreados:  "Que sí joé ¿no lo estás viendo, que pareces tonto?".  Bueno, pues al final  Chacolín, aunque medio tonto y sordo como una tapia, se cargaba a todos a golpes de estaca. Y la chiquillería, no veas, loca de contenta.
 
 

Y tú ahora me vas a preguntar:  Bueno, ¿y por qué era un sieso Chacolín? ¿Acaso era de la UGT, o no tiene nada que vé? (lo de la UGT es porque rima, no se vaya nadie a mosquear). Pues sí, era un sieso, porque cuando terminaba la representación salía al tenderete y "emprincipiaba" a decir nombres de chiquillos, y tal como se iban acercando a Chacolín, éste les daba bien un paquete de caramelos, un balón de fútbol, una muñeca (si era una niña -ojo que hay que aclararlo todo-) una equipación del Cádiz, etcétera, etcétera, etcétera (¡verás que tú no lo habías visto nunca escrito con todas sus letras, eso de la etc!)

A lo que iba, que Chacolín repartía juguetes y regalos a todos los niños; y yo, como un chiquillo más, quería que mi héroe (Chacolín) alguna vez se acordase de mí y me regalase algo. Pero claro, tuvieron que pasar muchos años para que me diese cuenta que Chacolín era mi Rey Mago (el mismo que nos traía a los cinco hermanos por Reyes todos los años un “Juego Reunidos Geyper y a jugar” (decía el slogan) -a ver coño, no te lo ibas a comer-. Y mi rey Mago, te lo explico, no vaya a ser  cosa que tú seas más torpe que Chacolín, era mi padre.
Y claro mi padre, estaba (como la mayoría de los de aquella época) canino y a lo sumo me llevaba a ver Chacolín desde fuera, o sea sin asiento y yo en mi ingenuidad, cuando terminaba la función, le decía a mi padre: "¿Papa vamos a acercarnos a ver si Chacolín esta vez me regala un paquete de caramelos?" Y él, con dos nudos en la garganta, (uno era el de la corbata) me decía: "Sí, acércate picha, a ver si tienes suerte".
Pero estaba claro que Chacolín era un interesado y sólo le regalaba a los niños de los papas pudientes.

¡CHACOLIN, SIESO!.
 
 
 






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