Pero serán los primeros años del siglo XIX los que otorgarán a Cádiz un lugar preeminente en la Historia, desde la aciaga derrota en Trafalgar hasta la época de la Guerra de la Independencia y del asedio a la ciudad por los franceses, momento este donde se elaborará la primera Constitución de España, verdadero intento modernizador por cambiar las viejas estructuras de la nación.

Cádiz se distinguió fundamentalmente por tener una de las burguesías más activas y dinámicas del momento, laboral (caso único en España) y politicamente hablando, al no tener una aristocracia terrateniente como en poblaciones vecinas, la ciudad no conoce el servilismo al poderoso, por lo que la sociedad gaditana, incluso en sus más bajos estratos poseen la suficiente autoestima y está libre de complejos como para no dejarse avasallar tan fácilmente.
De todas formas, esta burguesía es capaz de capitalizar el poder y hace que la ciudad sea eminentemente mercantil, con una élite social compuesta por activos comerciantes y hábiles hombres de negocios que tendrán su natural campo de acción primero a nivel municipal para luego proyectar su espiritu a la política nacional, alcanzando su influencia no sólo a la nación sino a todo el mundo ilustrado de la época.
De este modo, un auténtico desplazamiento de poder, verdaderamente revolucionario, tendrá lugar en estos años, en Cádiz donde se cambia el titulo de "subdito" por el de "ciudadano", detentadores de la soberanía nacional cuyo exponente máximo serán los articulos segundo y tercero de la Constitución de 1812.