Pasión por Cádiz

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Cádiz, Andalucía, Spain
AB ORIGINE SEMPER FIDELIS. IN PERPETUAM, SEMPER ET UBIQUEM GADES. QUI POTERS CAPERE, CAPIAT.

jueves, 11 de agosto de 2011

Iglesia conventual de Santo Domingo

La Iglesia conventual de Santo Domingo de Cádiz, sede canónica de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad, es uno de los más bellos ejemplos en España de la arquitectura tardomanierista con abundante decoración barroca.


La iglesia se inició bajo la dirección de Antón Martín Calafate y Bartolomé Ruíz en el año 1652 habiendo sufrido varias reformas, la última tras ser incendiada en la Guerra Civil.   Tiene planta de cruz latina jesuítica con bóveda de cañón en la nave principal, de aristas en las laterales y cúpula sobre pechinas en el crucero.   Bóveda y paramentos presentan una abigarrada decoración de yeserías, dorados y rocalla, muy propia del siglo XVIII.


El el exterior destaca la portada lateral en marmol con hornacina para la Virgen del Rosario, la torre con doble fachada y cuerpo de campanas octogonales y cupulado, y el saliente poligonal del ábside donde su ubica el camarín de la Virgen del Rosario.



El convento alcanzó gran prestigio en el campo de la enseñanza, ya que desde 1681 acogió una casa de estudios, recopilando una importante biblioteca perdida con la exclaustración, en él se impartieron clases de astronomía, matemáticas, biología, geografía y navegación, agronomía, fisica, economía, derecho, etc, en definitiva toda una universidad en aquella época.


El retablo mayor es un bello conjunto de mármoles genoveses obra de los hermanos Andreolo en el siglo XVIII, que fué costeado por la familia Sopranis.   Ordenado en banco, el cuerpo principal se divide en calles mediante columnas salomónicas.


Preside el retablo la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad de Cádiz, en su hornacina principal, aunque a veces es trasladada a un lugar más accesible para recibir culto de los fieles. 


Sale en procesión de alabanza el siete de octubre de cada año, y también lo hace el día de Corpus Christi para acompañar al Stmo. Sacramento.


En la calle de la epístola, se encuentra una pequeña Virgen del Rosario, réplica de Juan Luís Vasallo de la perdida Virgen Galeona que acompañó en numerosas ocasiones a la Flota de Indias ya que era su patrona, también ha acompañado en travesías al buque escuela de la Armada Española "Juan Sebastian de Elcano" en algunos de sus cruceros de instrucción.   


Son igualmente interesantes los retablos del siglo XVIII emplazados en los testeros del crucero, así como el Cristo de la Salud cuya imagen data del mismo siglo.




Completan el conjunto los claustros, con columnas toscanas de mármol, cuatro crujías y tres plantas sobre arcos, suelo ajedrezado y cuatro brocales de aljibe de marmol.


Los pisos superiores se ordenan entre pilastras y molduras, le siguen en importancia, la capilla de la Venerable Orden Tercera, con decoración barroca y el pórtico de accceso labrado en piedra con hornacina que acoge a Santo Domingo de Guzmán, del siglo XVIII.


sábado, 6 de agosto de 2011

Emilio Castelar. Político gaditano.

Emilio Castelar nació en Cádiz el 7 de Septiembre de 1832.

Tras el fallecimiento de su padre, su familia se traslada a Elda, Alicante, donde hace hasta el bachillerato para luego hacer sus estudios universitarios en Madrid, donde luego ejerció como profesor en la Esuela Normal de Filosofia.

Hacia 1854 comienza su actividad pública, colabora en periódicos de la época tales como "El tribuno del pueblo", "Soberania nacional" o "La discusión", también publica sus primeras novelas que fueron "Ernesto" en 1855, "Alfonso el Sabio" un año después, y en 1857 "Leyendas populares", logró la cátedra de Historia critica y filosófica de España en la Universidad Central en 1857.

En 1862 publica la segunda parte de "Leyendas populares", pero esta vez la titula "La hermana de la Caridad".  Fundador y director del periódico "La democracia" donde ataca al gobierno de Narváez en febrero de 1864, por lo que es destituido de su cátedra, con el gobierno de O'Donell nuevamente es restituido, desde entonces participa en pronunciamientos y eventos progresistas por lo que llega a ser incluso condenado a muerte por lo que huye de España, exiliandose desde 1866 a 1868 en diversos paises europeos, y luego en latinoamérica donde ejerce como corresponsal y colaborador en la prensa de aquellos paises.

En 1868 regresa a España siendo elegido Diputado a Cortes un año después, haciendo una intensa vida politica y parlamentaria distinguiendose por sus discursos que llegaron a ser incluso publicados.

Con la proclamación de la Primera República Española en 1873, fué nombrado Ministro de Estado por el Gobierno de Estanislao Figueras, tras los mandatos de este último, Francisco Pi y Margall y Nicolás Salmerón, accede a la presidencia de la República el 7 de Septiembre de 1873, fue elegido para ocupar la Presidencia del Poder Ejecutivo por 133 votos a favor frente a los 67 obtenidos por Pi y Margall. Durante su anterior etapa, como Ministro de Estado en el gobierno de Estanislao Figueras, promovió y consiguió que se aprobase la abolición de la esclavitud en el territorio ultramarino de Puerto Rico, aunque no en Cuba por la situación de guerra que vivía.

Con motivo de la difícil situación por la que pasaba la República, con el agravamiento de la Guerra Carlista, Emilio Castelar comenzó la reorganización del ejército, anunciando ante las Cortes que «para sostener esta forma de gobierno necesito mucha infantería, mucha caballería, mucha artillería, mucha Guardia civil y muchos carabineros». A pesar de la oposición federalista, las Cortes le concedieron poderes extraordinarios para gobernar, tras lo cual se cerraron las Cortes el 20 de septiembre. Confirmó las sentencias de muerte que provocaron la dimisión de su predecesor, restableció el orden y dejó a punto de rendición a los cantonales de Cartagena.

Sin embargo, el caos provocado por la sublevación cantonal y el recrudecimiento de la Guerra Carlista le llevaron a reabrir las Cortes el 2 de enero de 1874, para someter a votación la gestión de su gobierno y recabar plenos poderes con los que salvar a la República del descrédito total.

Se abrió, en efecto, la sesión de Cortes el 2 de enero de 1874 pero los federales se lanzaron en tromba contra don Emilio Castelar, a quien respaldaba el capitán general de Madrid, don Manuel Pavía, antiguo partidario de Prim, con quien se había alzado en Villarejo de Salvanés. Dos fuerzas bien diferentes amenazaban con interrumpir las deliberaciones de las Cortes: los federales, deseosos de acabar con Castelar a mano airada, y las tropas del general Pavía, partidario de Castelar, que tenía decidido acudir en su socorro para evitar su derrota ante el federalismo.

Salían ya los regimientos comprometidos por la orden del capitán general, cuando las Cortes conocieron la derrota de Castelar por 119 votos contra 101. Dimitió el último presidente de la República, y el de las Cortes, que era Nicolás Salmerón, ordenó proceder a nueva votación para elegir a un nuevo jefe del Poder Ejecutivo.



Pavía se situó en la plaza frente al edificio con su estado mayor y ordenó a dos ayudantes que impusieran a Salmerón la disolución de la sesión de Cortes y el desalojo del edificio en cinco minutos. La Guardia Civil, que custodiaba el Congreso, se puso a las órdenes del general y ocupó los pasillos del Congreso (sin llegar a entrar en el hemiciclo). Eran las siete menos cinco de la mañana, cuando se estaba procediendo a la votación para elegir al candidato federal Eduardo Palanca, y Salmerón, al recibir la orden del capitán general, suspendió la votación y comunicó el gravísimo suceso a los diputados. Entonces, éstos abandonaron el edificio a toda prisa, entre escenas de exacerbado histerismo; algunos incluso se descolgaron por las ventanas. Pavía, sorprendido, preguntó: «Pero señores, ¿por qué saltar por las ventanas cuando pueden salir por la puerta?».


Pavía, que era republicano unitario, le ofreció a Emilio Castelar continuar en la presidencia, pero este rehusó al no querer mantenerse en el poder por medios antidemocráticos. Estos hechos supusieron el final oficioso de la Primera República, aunque oficialmente continuaría casi otro año más.

Tras la resturación de la monarquia en 1874, Castelar marcha a Paris y viaja por Europa a la vez que publica numerosas novelas históricas y ensayos literarios.   En 1880 ingresa en la Real Academia de la Lengua Española y en la de Historia un año después.   Retirado de la politica sigue colaborando con el Partido Progresista, hace nuevas publicaciones literarias y ensayos históricos, destacando "Historia de Europa en el siglo XIX" que consta de seis volumenes, iniciada en 1895 y culminada tras su fallecimiento en 1901 por Sales y Ferrer.

Después del asesinato de Antonio Cánovas del Castillo en 1897 hizo un nuevo intento fallido de regresar a la actividad politica, pero finalmente se retira a San Pedro del Pinatar, Murcia, donde fallece el 25 de Mayo de 1899, siendo enterrado en Madrid.

martes, 2 de agosto de 2011

El asalto inglés del Conde de Essex a Cádiz.

Todos los historiadores y cronistas actuales y de la época coinciden que Robert Devereux, Conde de Essex, Sir Walter Raleigh, y el Almirante Charles Howard de Effingham, Duque de Nottingham, asaltaron y saquearon Cádiz el 30 de Junio de 1596 con una escuadra naval anglo-holandesa durante la guerra anglo-española que transcurrió de 1585 a 1604, además confirman que no se desembarcó ni en la zona de la Alameda, ni en el puerto de la ciudad, sino que se hizo aproximadamente donde se ubica actualmente el Puente Carranza y en la pequeña playa ubicada en la zona, para organizar de mejor modo el bloqueo de los auxilios que podrían llegar desde La Carraca y las posibles fugas de la población.  



Eran las dos de la mañana del 30 de Junio de 1596 cuando se avistó la flota anglo-holandesa que habia zarpado del puerto de Plymouth el dia 13, aunque no pudo entrar en aguas de la bahía por el mal tiempo a esa hora, por lo que hasta las cinco de la mañana no comenzaron los primeros combates navales, y dos horas después, la flota española fué vencida a pesar de haber causado graves pérdidas a los invasores, todo ello antes de que se efectuase el desembarco a tierra de los asaltantes.      

En aquel momento había en las aguas de la ciudad unas 40 naves españolas de guerra entre galeras, fragatas y galeones, aparte de una docena de naos de la Flota de Indias, estas últimas estaban desarmadas por lo que en los primeros momentos fueron a refugiarse a Puerto Real y al saco de la bahía, los comandantes invasores fondearon los buques (unos 150) en la zona frente a la actual Barriada de la Paz aunque luego dispusieron algunos sitiando la ciudad para vigilar que no hubiese ni auxilios ni fugas por vía marítima, y pusieron en tierra 6300 soldados profesionales, además de unos 1000 voluntarios y 6700 marineros.

Cádiz tenía en esas fechas una población aproximada de 6000 habitantes y era uno de los principales puertos de la época aparte de punto de partida de la Flota de Indias.   A las dos de la tarde unos 2000 ingleses fueron los primeros que desembarcaron  en la zona de Puntales sometiendo a la poca fuerza española que defendía  el lugar bajo el mando del corregidor Don Antonio Girón, a las cinco de la tarde los atacantes tomaron el control de la ciudad con escasa resistencia, mientras otra parte de su ejército se encaminaba hacia el Puente Zuazo y el Castillo de San Romualdo en la Isla de León, que estaba defendido por fuerzas españolas más organizadas y fuertes por lo que desistieron el intento de conquista retornando a Cádiz.

 
Las tropas anglo-holandesas se dedicaron al saqueo de la ciudad, y así templos, especialmente Santiago y San Francisco al igual que su convento, o el aún recordado fusilamiento del cuadro de Nuestra Señora del Pópulo, fueron objetivo prioritario, también sufrieron el vandalismo las casas, los almacenes del puerto siempre a rebosar de la mercancía americana llegada en la Flota de Indias, también las personas fueron objeto de pillaje y atracos, aunque se respetó la integridad física de los gaditanos por norma general, pero no siempre se llegó a cumplir esta premisa.

Habida cuenta de que los asaltantes podrían hacerse con la flota española refugiada en Puerto Real, Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Medina Sidonia, y el Capitán Becerra, comandante de sus tropas, que eran los responsables directos de la defensa de la ciudad de Cádiz, decidieron y ordenaron su destrucción incluyendo las naves de la Armada que también estaban allí protegidas, tan nefasta gestión defensiva les valió incluso un soneto satírico escrito por Miguel de Cervantes.       Al día siguiente, 3 de julio, las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad refugiadas en el castillo de Cádiz con gran parte de la población, viendo que se encontraban casi sin armas ni alimentos, pactaron con las tropas inglesas la salida de los habitantes de Cádiz, a cambio de un rescate de 120.000 ducados y la liberación de 51 prisioneros ingleses capturados en pasadas campañas; los gaditanos salieron de la ciudad hacia el Puente Zuazo sin poder llevar más que lo puesto; en garantía por el pago del rescate pactado, varios ciudadanos principales de la ciudad, entre los que se encontraban el presidente de la Casa de Contratación, corregidores, regidores y religiosos, fueron apresados como rehenes.   Aún así, fueron pocas, en proporción, las personas que abandonaron la ciudad, la mayoría se quedó a riesgo de padecer las estrecheces y tropelías de los asaltantes.


El Conde de Essex, y los mandos holandeses se mostraron partidarios de mantener la ciudad en poder anglo-holandés, aprovisionándola y guarnicionándola para su utilización como base de operaciones; el parecer contrario del Almirante Howard y del resto de los oficiales ingleses, que consideraban la empresa azarosa y contraria a las órdenes de la reina inglesa, frustró los planes de ocupación permanente de la ciudad.       El 14 de julio los ingleses incendiaron Cádiz, y al día siguiente salieron de la bahía llevando consigo a los rehenes y un botín cuantioso valorado de 20 a 22 millones de ducados que en moneda corriente actual se aproximarían a unos 600 millones de euros, al no haber podido satisfacer las autoridades españolas el pago por su rescate, antes de su retirada tomaron varios rehenes de entre las principales personalidades de la ciudad, que fueron llevados a Inglaterra a la espera del pago de su rescate.

La ciudad de Cádiz quedó devastada y sumida en la miseria: además de las iglesias y hospitales se quemaron 290 casas de un total de 1.303; tras la partida de los ingleses, las autoridades españolas consideraron la posibilidad de fortificarla o desmantelarla, trasladándola al Puerto de Santa María; los ingenieros militares Luis Bravo de Laguna, Tiburzio Spannocchi, Peleazzo Fratín y Cristóbal de Rojas expusieron sus proyectos en este sentido.

Finalmente se decidió seguir los planes expuestos por Cristóbal de Rojas, quien inició la construcción de las fortificaciones en 1598, entre ellos el Castillo de Santa Catalina. Felipe II concedió a la ciudad un plazo de diez años de exención en el pago de los impuestos.

Los rehenes no serían liberados hasta julio de 1603, tras la muerte de Isabel I y su sucesión por Jacobo I. Al año siguiente España e Inglaterra acordarían el final de la guerra mediante la firma del tratado de Londres, el relato de las penurias que sufrieron los rehenes en las mazmorras de la Torre de Londres, la cuentan ellos mismos un par de años más tarde en una dramática carta que enviaron al Cabildo de la ciudad de Cádiz a comienzos de 1598, solicitando ayuda para su liberación y representado el abandono en que habían caído.

Esta carta la firman sólo veintiuno de los cerca de setenta rehenes originales. Probablemente algunos fueron liberados pagándose su rescate y otros fallecieron en las mazmorras de la Torre de Londres, dadas las insalubres condiciones de vida que relatan los mismos rehenes sobrevivientes. La carta manuscrita se encuentra en el Archivo Municipal de Cádiz.

Aún existen vestigios de dicho asalto: En el Museo de la Contaduría (Plaza de Santa Cruz), se conserva "la Cruz del Asalto" que está hecha con dos tablones y que presidió una misa de desagravio horas después de la salida de los asaltantes. También en la Iglesia de Santiago hay cuadros rajados a cuchillo en las columnas de la nave principal.

Para más información del siguiente asalto que sufrió la ciudad de Cádiz, pincha en este enlace: EL ASALTO ANGLO HOLANDÉS DE 1625





Lista de rehenes.  Pincha para ampliar. 


jueves, 28 de julio de 2011

Apuntes históricos gaditanos

¿Cuando se hicieron los actuales arcos de Puerta Tierra?

La actual fisonomía de las Puertas de Tierra procede de comienzos de los años 50, y es obra del prestigioso arquitecto municipal Antonio Sánchez Esteve.

El primer proyecto de urbanizar el frente de tierra de las defensas de Cádiz, conocidas como "Los Glacis", se efectuó en 1939, y era obra del arquitecto Hidalgo. Dicho proyecto diseñó una puerta separada de las murallas, quedando en el centro de una gran plaza. Por distintos motivos este proyecto no se llevó a cabo y las murallas cercanas de las Puertas de Tierra sufrieron un progresivo deterioro.

La explosión de 1947 vino a agravar esta situación, ya que la onda expansiva se frenó afortunadamente por los baluartes, pero quedó el monumento central rodeado de piedras ruinosas.

El alcalde José León de Carranza, en 1949 decidió actuar conjuntamente con la Dirección General de Arquitectura y se aprobó un proyecto de Sánchez Esteve en el que las puertas de tierra se diseñaban esta vez unidas al resto de la muralla y parte de los baluartes. Esta última idea también completaba la nueva imagen del monumento con el añadido de las estatuas en triunfo de San Servando y San German, lugar que ocupan hoy.

En 1951, la muralla quedó unida a la monumental puerta y Sanchez Esteve diseñó dos grandes arcos para solucionar los problemas del tráfico rodado.

Otra fuerte polémica surgió con motivo de las transformación del primitivo torreón de las Puertas de Tierra por el actual, mucho más estilizado pero diferente del original.

Vencieron las nuevas ideas y el 17 de Agosto de 1952 se izó el pendón en el torreón.
La urbanización de la zona se completó con un estanque y un surtidor de agua a gran potencia.

Años después el Ayuntamiento ensayó soltar patos en el estanque, idea que no prosperó y fueron retirados en poco tiempo.


¿Cuando llegó la imagen de la televisión a Cádiz?

Las primeras emisiones de televisión en Cádiz, llegaron en Octubre de 1961, cuando se instaló una estación repetidora en Guadalcanal, en la sierra sevillana, cosa que se anunció a bombo y platillo.

En esas fechas, los gaditanos comenzaron a ver la televisión nacional, aunque con sus dificultades. La señal se recibía por antena del canal 4 en banda de VHF y en lugares bien situados para la orientación se recibía aceptablemente y a base algunas veces de antenas situadas en altos postes, aunque en otros sitios de la ciudad, no había manera de conseguir ni una gota de visión.

Los gaditanos más avanzados, desde 1956 sintonizaban la televisión portuguesa, que repetía onda desde la estación de Faro, y en días de buena estabilidad atmosférica, se visionaban partidos de fútbol y cantantes de melancólicos fados.


¿Cuando llegó el "cinemascope" a Cádiz?

Llegó con el estreno de la película "La Túnica Sagrada" en el desaparecido Teatro Andalucía, a primeros del mes de Octubre de 1954.

En la publicidad, se hacía énfasis en que no había que usar gafas como las utilizadas para ver las peliculas tridimensionales, pero sí que anunciaba una..... "pantalla-espejo milagroso", a la vez que "convierte al espectador en actor", decía.


¿Cuando llegó el alumbrado público eléctrico a Cádiz?
 

En 1891, aunque desde tres años antes se hicieron pruebas de iluminación urbana en el casco de nuestra ciudad.

Bajo el mandato del alcalde Eduardo Genovés, el fundador y propietario de la empresa eléctrica Francisco de la Viesca, culminó las pruebas en diciembre de 1891.

Las calles no estaban a oscuras, había desde muchos años antes, un alumbrado de gas, pero la nueva iluminación causó sensación. Las bujías, como se denominaban entonces, se instalaron en pruebas en lugares como la plaza de San Agustín, plaza de la Catedral esquina a San Juan, o la calle Prim esquina a Obispo Urquinaona. Por ejemplo, en la plaza de Candelaria se colocaron 16 lámparas con 16 bujías cada una.

El servicio comenzó el 17 de diciembre de 1891 en las zonas donde ya se habían verificado las pruebas definitivas. Se acordó que las lámparas eléctricas se apagaran a las doce y media de la noche y que las de gas se encendieran a las doce, media hora antes.



¿Sabías que?

¿Don José Sáenz de Santa María, Marqués de Valde-Yñigo, quiso que el Oratorio de la Santa Cueva, que él fundó, tuviese una pieza musical original y exclusiva?.

Por mediación de los Marqueses de Ureña y Méritos, consiguió contactar con Joseph Haydn y le convenció, a pesar de ser este compositor de religión protestante a que compusiera una obra que le diese fama universal, a lo que accedió después de varios ruegos creando la obra titulada "Las Siete Ultimas Palabras de Nuestro Salvador en la Cruz", que a la postre se ha hecho conocida en todo el mundo.  Las partituras originales se conservan en dicho oratorio y en el pequeño museo se expone una copia en facsimil.

El Marqués de Valde-Íñigo pagó en metálico dicho trabajo, aunque una parte la pagó en especias:  Cacao del Nuevo Mundo, habida cuenta de que el compositor austríaco era un glotón empedernido.

jueves, 21 de julio de 2011

Los tranvías de Cádiz.

El primer tranvía en Cádiz lo solicitó Freitas Reys el 22 de febrero de 1876. El segundo proyecto lo presentó Salvador Viniriega el 9 de marzo de 1888, solicitando un tranvía entre la Plaza de San Francisco en Cádiz y la de San Lorenzo en Puntales con un ramal desde la Plaza de Isabel II a la estación del Ferrocarril.      Otro nuevo proyecto de tranvía se presentó en junio de 1896 acompañado de solicitud formulada por Eugenio Mottard, vecino de Lyón y residente en Madrid, sobre un tranvía eléctrico por varias calles paseos interiores y afueras de la ciudad de Cádiz. En cuyo caso la Administración hizo pública la solicitud para que en el plazo de un mes se presentaran otras proposiciones, acompañadas de sus correspondientes proyectos, que mejoraran la del solicitante.





El tercer tranvía obedecía a un proyecto del ingeniero Eduardo de Aguirre, promovido por Aniceto Abásolo, de un tranvía desde la Plaza de Méndez Núñez en Cádiz á Chiclana publicado en la Gaceta de Madrid el 17 de septiembre de 1895 considerado como tranvía eléctrico. Este proyecto modificado se redactó el 25 de Agosto de 1899 de acuerdo con la Ley de Ferrocarriles de 23 de noviembre de 1877. Contemplaba un trayecto entre Cádiz y San Fernando, con ramal al Arsenal de La Carraca, partiendo de la Plaza de Isabel II de Cádiz . El 7 noviembre de 1899 se celebraría la subasta convocada en la Gaceta de Madrid de 5 de septiembre del mismo año.

Exigiendo entre las condiciones de participación en la misma, el depósito de una fianza provisional de 9.500,20 pesetas, advirtiendo que tenía derecho de tanteo, al ser propietario del proyecto Luís María Josserau de Branción, al que de no resultar adjudicatario se le deberían abonar la cantidad de 8.850 pts, cantidad resultante de la valoración pericial del proyecto aprobada por la Real Orden de 13 de julio de 1899.


Las líneas urbanas registradas del tranvía en Cádiz fueron las siguientes:

- Línea de San Severiano.
- Línea de Apodaca al Balneario.
- Línea del Gobierno Civil al Balneario. Esta línea sustituyó en 1945 a la anterior.
- Línea de la Plaza San Juan de Dios a Cortadura.


Los tranvías fueron suprimidos definitivamente cuando fueron sustituidos a mediados de la década de los '60 del pasado siglo XX por los primeros autobuses de la Compañía: Los Pegaso "Comet", poco a poco fueron eliminandose las catenarias, y también las vías de las calles, en algunos casos arrancandolas y en otros sepultandolas bajo asfalto, tan sólo queda una pérgola que servía como marquesina de la parada en el paseo de Canalejas, junto a la famosa "Fuente de las tortugas".


Los primeros autobuses recorrieron la ciudad por trayectos insospechados en nuestras fechas: Plaza del Mentidero, San Juan de Dios, Catedral, o las calles Pelota o Arquitecto Acero.


Para finalizar un video que elaboré en su dia para mi Ateneo, con fotos antiguas de los tranvias gaditanos, no deja de ser un encantador recorrido por nuestra ciudad en diversas épocas.....







lunes, 18 de julio de 2011

Mis articulistas preferidos: Manu Carax Marente

Fermín Salvochea. (Cádiz, 1 de marzo de 1842 - 27 de septiembre de 1907) 
Un alcalde de conciencias

Fermín Salvochea nació en el seno de una familia burguesamente acomodada de la ciudad de Cádiz. Nadie que lo conociera a lo largo de su vida lo hubiera sospechado. Descendiente de una generación de burgueses emigrantes navarros, Fermín se apellida Salvochea por una cabriola del lenguaje, por un capricho natural y lingüístico de los gaditanos. Su apellido no era ese, pero, ya se sabe, en Cádiz todo es susceptible de evolucionar.    Así empezó la historia del mejor alcalde.               

Salvochea hizo hace más de un siglo eso que gentes como Iñaki Gabilondo aconsejan ahora; defraudar pronto

Con el expreso deseo de que siguiera los pasos del comercio familiar, sus padres lo matricularon en el colegio San Felipe Neri, una escuela con una metodología y enseñanza de las más modernas de Europa.



Vano intento, la sensibilidad de Fermín comenzará en esa escuela a mezclarse con sus inquietudes políticas, que se acentuarán en Londres, donde sus padres lo envían de los 16 a los 21, para que se impregne aún más de un ambiente comercial y burgués. Allí Fermín quedará marcado por las teorías de algunos políticos liberales ingleses, como Bradlaugh, Owen o Paine, de su sensibilidad social y su idea de vida. Por eso cuando vuelve a sus padres casi que les cuesta reconocer en él a ese chaval inquieto por dentro, tranquilo por fuera, que se fue de casa en la flor de la juventud. Ahora su sentido social se transformaba en postulados vehementes, revolucionarios si se quiere, porque para él las personas están por encima de todo; del estado opresor y de la religión omnipresente y alienante.


Claro que Salvochea sigue siendo Fermín en la familia, con sus maneras atentas, su delicadeza exquisita y su sensibilidad manifiesta. Pronto sus paisanos lo conocen y lo reconocen como un auténtico y verdadero líder, que predica con su vida, pues su voz suena a verdad, sus argumentos a humanismo, en su persona se plasman los buenos valores; Salvochea hace suya la bandera de los valores, de la coherencia, la lógica, del sentido común. Una bandera que ondea delante de los jueces más hipócritas, a los que con sus ingeniosas respuestas deja en más de un juicio en evidencia. Como aquel en la cárcel de Cádiz en la que el pueblo no dejaba, con sus gritos de "Salvochea libertad" y "Salvochea te queremos", que transcurriera con normalidad.

Porque él lo merecía. Claro que aunque revolucionario, Salvochea fue un humanista excepcional, cuidándose mucho de no obcecarse en sus afrentas si entendía que iban a perjudicar más que a beneficiar a sus gentes. Supo ser  orgulloso y coherente , guerrillero y pacifista. Una razón excepcional. Por ejemplo, tras la "Gloriosa" lleva al pueblo gaditano a la lucha, pero cuando comprueba que ésta se enquista, retira las tropas para que se reencuentren con sus seres queridos.Le dió igual entregarse y saberse perdedor y condenado con esa decisión; Fermín obró según lo que pensaba y lo que sentía.  Sufrió numerosas condenas, muchas tan injustas y largas, que odió la cárcel, para él, como buen defensor de la libertad, lo peor del mundo, más incluso que la vida. El gaditano fue el único hombre capaz de poner en jaque al gobierno más de una vez.

El Cantón de Cádiz fue el máximo exponente de ello, con el pueblo gaditano rendido a sus principios y luchando por una vida alejada de toda opresión.  A partir de entonces las condenas le llevaron al ostracismo, volviéndo a su ciudad natal en una relativa calma a finales de siglo, donde seguiría con su vida dando ejemplo.


Una anécdota de estos días resume perfectamente como era Fermín Salvochea: aunque anticlerical como era, se le vió en varias ocasiones acompañando a su anciana madre a rezar a la Parroquia del Rosario. El amor por encima de todo, la sensibilidad y los valores, los principios más puros y humanos. El aún considerado mejor alcalde de la historia de Cádiz, por lo que hizo e intentó hacer por ella, murió en 1907 confundido con un mendigo por su aspecto descuidado y sus ropas harapientas.  No era hombre de lujos. Quizás por ello cayó en el olvido, de dónde solo Fernando de Puelles supo rescatarlo.


Su velatorio en el Ayuntamiento y posterior entierro, supuso la concentración más multitudinaria  que se recuerda en la historia de Cádiz, pese al temporal que azotaba la ciudad por aquellos días. Era lo menos que podían hacer por “el bigotes”; mostrarle su calor, su orgullo, su agradecimiento.  Y es que Fermín Salvochea, con sus principios hechos vida, logró ser para siempre el alcalde de Cádiz; en la eternidad queda que sólo él fue el alcalde de los valores, el alcalde del pueblo, el verdadero alcalde de conciencias.

miércoles, 13 de julio de 2011

Antonio Accame. Artesano gaditano

Dibujante y artesano nacido en Cádiz, en el Barrio de San José, el 13 de octubre de 1869, décimo hijo de D. José María Accame y Carazo de la Peña y de Dª Josefa Scassi y Reco. Desde joven demostró unas excepcionales cualidades para el dibujo, destacando en sus primeros estudios en la Academia de Bellas Artes de Cádiz, donde simultaneaba los estudios con los de Segunda Enseñanza. En aquellos años y aulas conocerá a Federico Godoy y Castro, posteriormente afamado pintor, cuya íntima amistad le convertirá en inseparables.
 
A los 16 años se marcha a Sevilla, residiendo en casa de su hermana Aurora. Cursa en la Escuela Superior de Sevilla y se especializa en dibujo artístico. Allí entra en contacto con conocidos artistas sevillanos, entre los que destaca el pintor Fernando Tirado.



Tres años después regresa nuevamente a Cádiz, donde termina su formación académica. A su envidiable expediente académico hay que unir, tanto en Sevilla como en Cádiz, una importante serie de premios, menciones y honores. En esta última etapa en la Escuela gaditana, donde cursa los estudios superiores de Artes y Oficios, Accame tiene como maestros de colorido y composición al pintor vejeriego José Morillo; de modelado y composición al escultor Juan Rosado, coautor del Tabernáculo de la Catedral Nueva de Cádiz; de dibujo del antiguo y ropaje y del natural a Ramón Rodríguez Barcaza; de perspectiva a Joaquín Damis Costa y de paisaje a José Jardines (ambos reconocidos pintores de su generación). Entre sus compañeros podemos citar a Federico Godoy, Felipe Arbázuza, Fernández Copello, Manuel Mayol, Moliné, Capilla, Igartuburo, los hermanos Puyana y otros.





La falta de audición, a causa de una sordera progresiva que le afectó en su juventud y que le privó de hacer el servicio militar, fue motivo de numerosas anécdotas, ya que conocedor del lenguaje de signos sirvió de intérprete en los Juzgados Civiles y Militares de Cádiz, supo comunicarse como nadie con su gran amigo Federico Godoy, sordomudo a causa de una enfermedad infantil e, incluso, en 1914, será propuesto a la Reina Madre Dña. Mª Cristina como profesor de uno de sus nietos, el infante Jaime, también con problemas de audición.

Con apenas 23 años se casó en primeras nupcias con Blanca Caraballo Navarrete, en la parroquia del Rosario. De esta unión nacieron dos niñas, Julia y Concepción. Viudo, volvió a casarse en 1906, en la parroquia de San Antonio, con Teresa de Campos Zúñiga, de la que también tendrá dos hijos, Teresa y Manuel.


Antonio Accame participará plenamente de la vida social y cultural gaditana. Fue Académico de la Provincial de Bellas Artes y de la Hispano Americana, miembro de la Junta del Patronato del Museo Provincial de Bellas Artes de Cádiz, del Ateneo Artístico, Científico y Literario, de la Sociedad de Escritores y Artistas, de la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Cádiz, jurado de los más diversos concursos y festejos, socio de la Representación del Tiro Nacional en Cádiz, miembro de los caballeros Hospitalarios de San Juan Bautista y de la Asociación de Caballeros del Rosario, socio numerario y de la Comisión Provincial de la Cruz Roja, de la Sociedad Económica Gaditana de Amigos del País, hermano de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la Cofradía de Nuestra Madre y Señora del Carmen, de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús del Ecce—Homo, socio del Centro del Ejército y la Armada, miembro de la Sociedad Artística Gaditana y de la Asociación Gaditana de Fomento, etc.…


Falleció en Cádiz en 1952. En los años siguientes a su fallecimiento, los coros «Los Cantores del Pueblo» (1953) y «Los Pelelines» (1954) le dedicaron un tango. En 1996, con motivo del VIII Congreso del Carnaval, fue inaugurada una exposición en el Centro Cultural “El Palillero”, con sus bocetos y dibujos originales.


Formación académica y obras 

Con 22 años, en el curso 1891-1892, Accame fue nombrado profesor ayudante de Dibujo Elemental de Figuras de la Escuela de Bellas Artes gaditana donde impartirá distintas materias y cumplimentará todas las escalas de la profesión docente, labor que realizará durante casi 50 años.


En el curso 1896-1897 Accame aparece en la plantilla de la Escuela como profesor ayudante interino de la asignatura de Modelado y Vaciado (estudios oficiales) y como profesor ayudante de Dibujo de Figura (estudios libres). También, y temporalmente, desempeñará las plazas de profesor de Dibujo de Paisaje (1901-1902) y Dibujo Artístico (1909). En mayo de 1916 Accame obtiene por oposición la plaza de profesor de entrada de la asignatura de Dibujo Artístico de la Escuela.

Posteriormente volvió a desempeñar distintos cometidos en la Escuela: se encargará de la Cátedra de Dibujo Artístico y Elementos de la Historia del Arte (1918-1919), de la de Composición Decorativa (1920), Concepto del Arte e Historia de las Artes Decorativas (1920), Anatomía Pictórica (1920-1927) y Modelado y Vaciado (1927), y auxiliar de la de Dibujo del Antiguo y del Natural. Finalmente, en noviembre de 1933, accedió a la Cátedra de Dibujo Artístico de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Madrid. Debido a la inestabilidad política reinante en la capital de España, Accame solicita ese mismo año el traslado nuevamente a Cádiz, donde se encontraba vacante la cátedra de dicha materia, destino éste que ocupará, de forma ininterrumpida, hasta su jubilación en octubre de 1939.


Accame fue también profesor del Centro Católico de Obreros, recibiendo el nombramiento de Profesor de Dibujo de Figura en junio de 1892, de manos del gran impulsor del Centro, el obispo Calvo y Valero. Esta labor la realiza durante doce años, de forma desinteresada, formando técnica y artísticamente a multitud de obreros y artesanos, y de forma más privada, Accame prologará su labor docente en su propio estudio. También fue profesor de dibujo de las Academias más importantes preparatorias para el Ejército y la Armada.


Siendo un magnífico dibujante, desde muy joven (apenas 20 años) y como medio para ganarse la vida, Accame se dedicará con extraordinario éxito al retrato. Serán numerosos los testimonios de la época y posteriores que constatan el reconocimiento de esta actividad. Cayetano del Toro en su “Biblioteca del Artista Pinto”, publicado en 1902 ya le considera como uno de los “jóvenes artistas de grandes esperanzas”. Posiblemente más de una cincuentena de retratos a lápiz, al crayón y, en algún caso, al óleo, se encuentren repartidos por nuestra provincia y toda España, ya que se desplazaba periódicamente a Madrid. Muchos se trataban de retratos oficiales, de medio cuerpo o de cuerpo entero y tamaño natural, que realizaba de fotografías y que ocupaban despachos y salones. En otros casos nos encontramos con retratos más intimistas y delicados, amigos y conocidos, niños y mujeres. Hacia finales de los últimos años de la primera década del siglo XX abandona la práctica.


Más importante, aún si cabe, es el aspecto como diseñador, proyectista y ejecutor de los montajes y exornos con los que se celebrarán y acompañarán todo tipo de festejos y conmemoraciones. Su peculiaridad escapará a lo aparente y grotesco, usado y reiterativo para, al margen de lo temporal del motivo, seleccionar premeditadamente los modelos y materiales y, con el arte de su trabajo, dotarlos de un sentido propio y finalidad determinada. Prácticamente, Accame fue el introductor del Modernismo en el medio ambiente artístico gaditano.

Las primeras manifestaciones modernistas de tipo popular, tienen lugar en la Velada de Nuestra Señora de los Ángeles, que se celebraba en el Parque Genovés durante el mes de agosto y que, en 1906, sustituye las antiguas casetas por unas nuevas en las que se especifica serán de estilo «modernistas». En 1907, en colaboración con el pintor Federico Godoy, realizó su primer exorno público en las fiestas del Carnaval gaditano, con una gran sombrilla de 13 metros de largo, que repitió al año siguiente cambiando de color. Este motivo decorativo fue reproducido también en Gibraltar, el 22 de junio de 1911, con motivo de la coronación del rey Jorge V de Inglaterra. Después vendría una sucesión de magníficos ejemplares de esta arquitectura efímera, admiradísima por todos, que no solo aplicó al Carnaval y a la Velada, sino a otras fiestas y celebraciones: Corpus Christi, Centenario de las Cortes de Cádiz (1912), ferias de San Fernando y Chiclana, Fiestas del Carmen (San Fernando), fin de la Guerra de Marruecos, advenimiento y aniversarios de la República, advenimiento y aniversarios de la Victoria y Movimiento Nacional, consagración de la provincia de Cádiz al Sagrado Corazón de Jesús (Catedral de Cádiz, 1942), Justas Literarias (Gran Teatro Falla, 1942-1945), verbenas populares, fiestas de sociedad, Veladas de Todos los Santos, Mercado de la Libertad y entorno, etc.…


Fue causa también de una gran admiración y asombro la decoración y la ambientación que Accame consiguió en el Gran Teatro con motivo de los bailes del Círculo Mercantil e Industria, así como las carrozas que hizo para el Carnaval gaditano.


Retratos

-Dos retratos de Isaac Peral, uno para la viuda del inventor y otro para la familia del acaudalado financiador del proyecto (1889).
-Retratos de S. M. Alfonso XIII y la Princesa de Asturias, para el crucero «Princesa de Asturias».
-Retrato del General de la Armada Marassi.
-Retrato del General Llanos.
-Retrato del Almirante Cervera.
-Retrato del General Salcedo.
-Retrato del General Yolif.
-Retratos de los Marqueses de Angulo, y dos de sus hijos.
-Retrato de la Marquesa viuda de Casa de Recaño.
-Retrato de la Marquesa de Fiel (representada como una Virgen con Niño).
-Retrato del Marqués de Comillas.
-Retrato del Conde de Satrústegui.
-Retrato del Obispo Calvo y Valero, para Cádiz.
-Retrato del Obispo Pinar del Río, para Cuba y al óleo.
-Retrato de D. Juan J. Pemán.
-Retratos de D. Agustín y D. Rafael de la Viesca, dos, padre e hijo.
-Retrato de D. Cayetano del Toro (dos).
-Retrato del Dr. Anduaga.
-Retrato de D. Emilio Castelar.


Obra efímera

-Exposición Regional de Plantas y Flores (Parque Genovés, 1906)
-La Sombrilla Rosa (1907).
-La Sombrilla Lila (1908).
-La Maceta de Lirios (1909).
-El Flamenco (1910).
-La Caseta Japonesa (1911 y 1912).
-Centenario de las Cortes de Cádiz (1912).
-Candelabro Monumental (1920).
-El Pavo Real (1927).
-Gran Farol (1928).
-El Jarrón Árabe (1929).
-Templete bajo cúpula trasparente, imitando cristal (1930).
-Recuperación del Gran Farol de 1928, restaurando y modificando las pantallas de las esquinas (1931).
-El Centro de Mesa (1933).
-Gran Fuente Luminosa (1934).
-Caseta “al estilo antiguo de la Velada de los Ángeles” (1935).
-El Elefante Hindú, recuperando un gran elefante que había salido en una carroza en 1929 (1936).
-Consagración al Sagrado Corazón de Jesús (1942).
-Exorno para las Justas Literarias del Gran Teatro Falla (1942-1945).



Cabe destacar que diseñó, entre otros, el antiguo paso de Ntro. Padre Jesús del Ecce Homo, y la bombilla que preside la esquina de Novena y Barrié fué diseñada por Antonio Accame para presidir una carroza carnavalesca de los servicios eléctricos del año 1933 cosa que muchos gaditanos y gaditanas desconocen.


Cádiz le dedicó una calle en el barrio que lo vió nacer en 1869: San José.