Pasión por Cádiz

Mi foto
Cádiz, Andalucía, Spain
AB ORIGINE SEMPER FIDELIS. IN PERPETUAM, SEMPER ET UBIQUEM GADES. QUI POTERS CAPERE, CAPIAT.

lunes, 29 de junio de 2015

Mis articulistas preferidos: Miguel García Díaz.

Manuel González de Rueda y Gil, figura y obra de un gaditano ilustre.
 
Coronel de Artillería de la Armada e inventor del sistema de cañones que lleva su nombre, fue de los pocos españoles condecorados con la Legión de Honor y las Palmas de Oro de instrucción pública de Francia.  Perteneció a esa ilustre saga de ilustres marinos españoles del siglo XIX, eminentes científicos e inventores de la que formaron parte Isaac Peral y Narciso Monturiol, hombres a los que en España no se les reconoció su auténtica valía.
 
El coronel don Manuel González de Rueda y Gil nació  en la ciudad de Cádiz, salada claridad, cuna de la gracia y la libertad, de gente a la vez extrovertida y receptiva, forma de ser de aquellos que viven de cara al mar.  Manuel no perdió nunca ese carácter, ese salero con el que se impregnó tomando las aguas de su bautizo en la gaditana parroquia de San Antonio, antiguo Campo de la Jara y plaza de Armas de la ciudad, donde en su infancia presenciaría muchos actos militares a los que le llevaría su padre, Condestable de la Armada, quien además le inculcaría el amor por la mar y por nuestra Marina de Guerra.
 
Hombre de acendrado patriotismo y de firmes convicciones religiosas, amante de la lectura, bues escritor y además poeta.  Los sonetos que escritos por él se han recuperado, demuestran buen estilo y su amor por Cádiz y sus mujeres. Me contaba su nieto una anécdota que prueba su buen carácter y esa forma de ser abierta del andaluz. Era propietario de una casa en La Navata, en la sierra madrileña. Cuando hicieron la carretera que pasaba pro allí, el tramo próximo a su propiedad tardó mucho tiempo en hacerse. El secreto de tal tardanza era que los obreros que la estaban construyendo, en sus ratos de descanso, disfrutaban de las tertulias que tenían con Manuel y que siempre se prolongaban al ser muy amenas y estar acompañadas de un gran botijo con agua de pozo bien fresca, hogaza de pan y embutidos... y para los más atrevidos en vez de agua, un buen vino, que les obsequiaba Manuel y su mujer, María, una malagueña risueña, graciosa y cantarina, y si además les trataban de esa forma tan abierta, tan campechana, tan "a la andaluza", como cariñosamente la llamaban los lugareños a María, era lógico que se "dejaran ir".
 
 

Con catorce años Manuel ingresó como alumno en la Academia y cinco años después salió de teniente destinado a Cartagena. Tras su ascenso a capitán consiguió un destino en La Carraca (San Fernando) y embarcó en la fragata de hélice "Gerona", donde permanecería más de dos años realizando los servicios propios de su empleo y el de profesor: Ya en aquel tiempo traducía francés en inglés y mostraba grandes facultades y conocimientos de física, química y ciencias exactas.

Después fue destinado a la Junta de Experiencias del Departamento de Cádiz y a la Academia de Aplicación como profesor, destinos donde fue adquiriendo conocimientos y experiencia, tal fue así que en 1895 fue elegido para formar parte de la Comisión de Marina que fue enviada a Francia. 

En El Havre fue encargado de llevar la inspección de materiales y dos años después presentó el proyecto con memorias y planos de un cañón de 12 cm. y montaje de su invento que en un principio fue aprobado.  Intervino también en el alistamiento del contrato de construcción del crucero "Río de la Plata".  Permaneció en Francia durante cinco años, hasta ser destinado al Departamento de Cádiz en abril de 1901 y ascendido a comandante.

Con objeto de dotar del armamento correspondiente al nuevo crucero protegido "Reina Regente", se abrió un concurso para la elección de los cañones que habría de tener el mismo.  Tuvo lugar en septiembre de 1902 y al mismo se presentó la casa Schneider con dos ofertas, una con los cañones inventados por González Rueda, previa autorización del inventor, y que fue justamente la que mereció la elección y aprobación de la Junta Consultiva de la Armada, tanto por sus condiciones técnicas como por el precio.

En febrero de 1904 fue destinado en comisión para terminar y presentar un estudio de transformación de los cañones García Lomas de 10cm., trabajo que simultaneó con la inspección de los trabajos de construcción de sus cañones.  En marzo fue enviado a Londres como miembro de la Comisión de Marina de Inglaterra.


 Al año siguiente fue designado para representar a nuestra Armada en el Congreso Geográfico de Saint Étienne, recibiendo la medalla "Francis Garnier" y la propuesta para Oficial de Instrucción Pública de Francia.  En ese mismo año y con ocasión de una visita a España del presidente de la República Francesa, fue promovido a Caballero de la Legión de honor de Francia. Fue felicitado también por el ministro de Marina por los resultados obtenidos ante la Comisión de Pruebas con el cañón experimental de 15cm. del que era inventor y que se habían celebrado en el Polígono de Torregorda de Cádiz y además le fue concedida la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

En septiembre de 1906, fecha de su ascenso a teniente coronel, fue pasaportado a Ferrol a fin de facilitar los datos necesarios para la instalación de cañones de 15cm. en el "Reina Regente" y el 26 de septiembre de 1910 fue invitado para asistir a las pruebas de instalación de la artillería en el mismo. Siguió realizando infinidad de proyectos de los que era autor que no reflejo aquí porque prolongaría en exceso la extensión de este trabajo, concediéndole por ellos felicitaciones y la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco. Por Real Orden de 7 de julio de 1909 pasó a la situación de Supernumerario.

Por haberse dispuesto que se trasladara a Alicante en comisión de servicio, marchó a la citada ciudad donde el 11 de febrero de 1911 debía de encontrarse a bordo del "Reina Regente" cono ocasión de la visita del rey Alfonso XIII.  La familia conserva la portada del periódico ABC de fecha 16 de febrero donde se ve al rey con el coronel González Rueda y el ministro de Marina.
Retirado del servicio activo, continuó viviendo en Madrid, ejerciendo importantes cometidos en la Sociedad Española de Construcción Naval, en la que fue consejero y presidente de la Asociación Benéfica y de Previsión de los empleados de la misma como consultor auxiliar de la gerencia. Fue también Vicepresidente de la Cámara de Industria de Madrid.

En 1932 falleció su mujer volcándose en su hijo pequeño, Alejandro, junto con su otro hijo Manuel. Fue algo que marcó su vida para siempre. Su casa de La Navata le permitió practicar uno de sus aficiones favoritas: la jardinería.

El 18 de julio de 1936 se encontraban en La Navata. Su hijo Manuel se dirigía en tren a Madrid acompañándose de una bicicleta por si le hiciese falta para volver, los rumores bélicos eran muy consistentes, y cuando estaba a unos 20 kilómetros de Madrid oyó los cañonazos y se bajó del tren retornando a La Navata. A los pocos días aparecieron unos milicianos armados procedentes de Galapagar para interrogarles. A pesar de la tensión que se respiraba en el ambiente, Manuel se mostró con una gran entereza, educación y valor, defendiendo y explicando su situación como hombre ya mayor, viudo con dos hijos uno de ellos muy pequeño, con su hermana y una prima a su cargo.

También sabemos que incluso ordenó a su hermana que les preparase un café o algún tipo de aperitivo. A estos milicianos les impresionó esta conversación que tuvieron con él y la entereza que mostró. Le pidieron que por favor se fuesen de inmediato de la casa pues ellos no querían tener problemas con sus mandos militares, a los que les contaría que no lo habían encontrado en ella, y que desde luego si les ordenasen volver por la casa en los próximos días, sería para llevarle arrestado a sus dependencias militares de Galapagar.

Ese mismo día recogieron lo que pudieron, sacrificaron las gallinas y regalaron el resto de animales de granja que tenías a algún vecino de confianza de los que permanecieron mas tiempo en La Navata.

A la mañana siguiente mucho antes de amanecer, su hijo Manuel enterró en la parcela una cubertería de plata, varias armas de caza y varias pistolas.  Después de varios años aparecería por casualidad al reparar una tubería de suministro de agua una caja metálica de las que compraban con bobinas de hilo, conteniendo una pistola casi en descomposición por el óxido que presentaba y uan caja de balas en perfecto estado.

Al amanecer, salieron de La Navata con destino a Madrid con gran pena e incertidumbre sin conocer los acontecimientos que les esperaba.  Durante la guerra no volvieron a ella.

En ella perdió gran parte de su patrimonio al no tener valor; ni ni el dinero ni las acciones bursátiles de que disponía, también se sabe que pasaron bastante hambre aprovisionándose de alimentos mediante cartillas de racionamiento y realizando trueques de objeto de valor por comida en el mercado negro.   Uno de estos mercados se organizaba en la calle Alcalá, muy próximo a la calle Hermosilla donde vivían.

En el año 1938, Manuel, que era muy fumador, cayó enfermo con una enfermedad pulmonar; y a pesar de sufrir una operación, el 20 de febrero entregó su alma a Dios, siendo enterrado en el cementerio de la Almudena en una fosa donde yacía su esposa María, su querida malagueña, la de ojos rebosantes de alegría y ganas de vivir.  Poco antes, en 1936, al Ejército Nacional le fueron necesarios sus cañones, los cuales volvieron a la vida para defender, esta vez, nuestra costas, pero eso es otra historia.

Hoy en día, gracias a las gestiones realizadas por sus nietos, existe en Galapagar-La Navata una calle que lleva el nombre de González de Rueda como homenaje a él y a su hijo Manuel, y en el Museo Naval de Madrid, se puede observar en una de sus salas un retrato al óleo de Manuel González de Rueda y Gil, además de una vitrina con sus condecoraciones y una maqueta en acero del cañón por él inventado.

lunes, 25 de mayo de 2015

Mis fotos antiguas de Cádiz

Dos fotos antiguas de Cádiz, correspondiente a un entierro de una religiosa en 1938.

Dimensión original de la imagen 1178 x 951.




lunes, 18 de mayo de 2015

La Guerra de Sucesión en Cádiz.

La guerra de sucesión comienza con la muerte del rey Carlos II en el año 1700 sin haber dejado descendencia, por lo que nacen dos facciones pretendientes al trono de España: Unos eran los partidarios del Archiduque Carlos de Austria y el otro bando eran los que defendían el trono para Felipe de Anjou.

El elegido como monarca fue el segundo, llamado Felipe V de la familia de los
Borbones, comenzando así la dinastía en España.  Pero el Archiduque Carlos de Austria no estuvo conforme  con esta decisión y formó una coalición en contra del rey instituido formada por Gran Bretaña, el Imperio Austríaco, Holanda, Prusia, Hannover y a partir de 1703 se unió Portugal.  Esta guerra es la que se conoce como la primera Guerra Carlista.

En este contexto de inestabilidad política, el 23 de agosto de 1702, aparecen en las
costas de Cádiz una flota de 207 barcos de las tropas aliadas.  Su intención era
tomar la ciudad para así poder penetrar hacia el resto de la península.  Pero el intento resultó fallido y tomaron El Puerto de Santa María y el Río San Pedro.

Debido a la falta de aprovisionamientos, la flota antes citada se retira  de la bahía de Cádiz no sin antes saquear Rota y El Puerto de Santa María.

Dos años después, es decir en 1704, los ingleses intentan tomar de nuevo Cádiz y se acercan a sus costas con 120 barcos.  La causa era apoyar un supuesto alzamiento cuyos miembros debían hacerse con el castillo de San Sebastián, aunque nunca fue un objetivo cumplido por esta flota.  En el resto de la contienda, Cádiz no será atacada mas ni tendrá ningún protagonismo, la guerra acaba en 1713 cuando se firma el tratado de Utrecht.

Todos los intentos de ser tomada que sufrió Cádiz durante la Guerra de Sucesión repercutieron negativamente en la hacienda gaditana, que ya las flotas de indias no pudieron desembarcar ni zarpar del puerto de Cádiz por lo que la economía se paralizó durante estos años.

miércoles, 15 de abril de 2015

El cuerpo de serenos en Cádiz

No dejan de ser curiosas las noticias del establecimiento de los vigilantes nocturnos llamados "serenos" en Cádiz. En varios puntos de Europa estaban funcionando desde fines del siglo XVIII, pero en esta ciudad era institución desconocida hasta que la planteó Don Felipe de Freyres, gobernador militar y político y subdelegado especial de política en esta plaza, el veinte de septiembre de 1830.
 

Desde el 11 de Octubre de ese mismo año empezaron a ejercer sus destinos los nombrados en número de cincuenta, que se distribuyeron por todos los barrios, cesando desde ese día los guardas o vigilantes particulares que por falta de serenos costeaban para sus calles algunos comerciantes o propietarios.

Su obligación era anunciar las horas con frecuencia por las calles de su demarcación respectiva, asegurar el tránsito a las personas, e impedir riñas y homicidios, fracturas de puertas o ventanas, escalamientos de casas, conducción de cajas, fardos o bultos.  Evitar gritos, carreras y escándalos por embriaguez, y en fin, todo lo que pudiera turbar el reposo de los vecinos.

Para defensa de sus personas iban armados de un chuzo y dos pistolas, un pito y un farolillo. En el invierno usarían para abrigo un poncho de paño con capucha.

De 15 de mayo a 15 de septiembre, saldrían a las once de la noche y en los demás meses a las diez, debiendo retirarse al toque de diana.

Después de un algo prolongado toque de pito, anunciaban la hora y el estado del tiempo sin usar de otras palabras que las precisas al intento, y repetían el anuncio en cada calle el número de veces que fuese suficiente para que se oyere en todas las calles.
 

El salario de cada sereno era de seis reales vellón diarios. Los vecinos podían contribuir al gasto con donativos. Lo que faltare para cubrir el importe, se supliría por la policía con el fondo de la contribución domiciliaria para el alumbrado.

El nombramiento de los serenos, correspondía a la autoridad militar. No se exigía que los aspirantes fuesen licenciados del ejército, y eso que aquellos tiempos eran de despotismo y un general quien los mandaba. Los liberales variaron esta libertad de elección en sujetos honrados y a propósito.

En vez de Comandante y segundo Comandante, mandaban a los serenos dos celadores que tenían la dotación de 15 reales diarios. Uno a las oraciones en una casilla cerca de la Plaza de San Antonio entregaba las armas y proveía de aceite a los serenos, y el otro al romper el día se presentaba en la misma casilla para recibir las armas y el parte verbal de lo que en la noche hubiere ocurrido digno de ser sabido por la autoridad.

jueves, 19 de marzo de 2015

El antiguo gobierno militar de Cádiz.

Está situado frente al Baluarte de la Candelaria. Fue construido en 1758, acabando la obra al año siguiente, dicho edificio se erigió con la finalidad de servir de vivienda a los ingenieros militares de la plaza y en su momento acogió hasta siete residencias o viviendas de los integrantes de dicha arma, la obra fue dirigida por el arquitecto Silvestre Abarca.

Es de estilo neoclásico, la fachada está decorada con pilastras y en su interior existe un patio con crujías y arcos sobre columnas de mármol, es notable también su escalera y la esbelta torre que fue añadida al edificio en el siglo XIX.

Fue sede del gobierno militar de la provincia hasta principios de este siglo, que es cuando el ayuntamiento se hace cargo de el edificio y lo reconvierte en el centro cultural "Reina Sofía" abriéndolo en 2006, alberga en su interior las exposiciones permanentes del gaditano Juan Luís Vassallo, uno de los mejores escultores del siglo XX.


Por otro lado acoge también el legado que la Familia Aramburu Picardo que ha donado a la ciudad de Cádiz.  La colección se compone de unas 86 obras, entre grabados, retratos, miniaturas al óleo, escenas campestres, religiosas o pinturas costumbristas.

También abarca unas 20 miniaturas al óleo, alrededor de 40 grabados, otra veintena de cuadros de distintos tamaños y algunas ánforas romanas.

jueves, 12 de febrero de 2015

La prensa gaditana en el siglo XIX

La prensa de Cádiz fue variada, fructífera, y muy universal en el siglo XIX y en los principios del XX, época en la que se dieron innumerables cambios políticos en la ciudad y en el país.

Teniendo en cuenta que las Cortes de Cádiz de 1812 habían decretado el 10 de noviembre de 1810 la libertad de imprenta, finiquitando con ello una legislación restrictiva, censora y convenida, porque la prensa hasta entonces estuvo controlada por el poder establecido sobre todo en lo concerniente a política, dejando solo un poco de margen a las publicaciones literarias y profesionales.

Por tanto, a partir de aquellas fechas, cualquier gaditano tenía la suficiente información de lo que sucedía a su alrededor, desde diversos puntos de vista políticos, con libre acceso a todas las opiniones en las que estuviese interesado. Además, también se vio beneficiado el comercio de la ciudad, ya que comenzaron a anunciarse en sus páginas las diferentes industrias y profesionales de Cádiz.

La tirada de algunos de estos periódicos no tenía porqué ser diaria, había algunos semanales, quincenales o mensuales

He aquí el listado de publicaciones, sin orden establecido y con los datos que he podido recopilar, abreviándolos en lo posible para no hacer una lista tediosa de títulos y fechas.

'El argonauta español', de la imprenta de don Antonio Murguía.

'Cádiz por dentro', que se anunciaba en 1908 como periódico festivo y literario. Editado por la Tipografía comercial.

'El cocinero', de 1893 también se anunciaba como el anterior y lo publicaban desde la Tipografía gaditana.

'El comercio', se editó entre 1842 y 1885 en la imprenta de don José Manuel de Uclés.

'Avisador marítimo de Cádiz' de 1873, se editó más de treinta años y anunciaba los movimientos portuarios de la ciudad.

'El conciso', cabecera emblemática de la prensa en los años constitucionales, ya que comenzó a publicarse en 1810 desde la imprenta de don Manuel Ximénez Carreño.

'El correo de Cádiz' editado por la imprenta del mismo nombre y que comenzó a publicarse en 1909.

'La correspondencia de Cádiz', salía de la imprenta 'La dinastía' y vió la luz en 1877.

'El demócrata', se definía como periódico independiente, comenzó a salir en 1898 desde la imprenta 'La unión'.

'Revista de primera enseñanza', editada desde 1874.

'Diana', era una revista universal ilustrada, editada también de la imprenta 'La unión' en 1909.

'La dinastía' periódico político de 1885.

'Diario mercantil de Cádiz', de 1820, era imprimido en la imprenta de don Nicolás Gómez de Requena.

'El eco montañés' noticiero de 1888.

'El faro', de 1919 y que se definía literalmente como 'Periódico del Magisterio, Gráfico, Informador, de la Lotería Nacional, de Anuncios, Literario, Defensor de los intereses locales y de la provincia'. Editado por la imprenta 'La unión'.

'Gaceta de la regencia de España e Indias', de 1810, lo editaba la imprenta real.

'El pueblo' político y sindicalista, gran defensor de la clase trabajadora, salió a la calle por primera vez en 1892.

'La correspondencia de Cádiz', periódico de corte político, se editó por primera vez en 1877.

'La información' periódico de la tarde, su cabecera estuvo desde 1875 hasta 1842 en la calle.  Fue editado primero por la 'Tipografía moderna' y luego por la 'Tipografía la gaditana'.

'Mercurio gaditano', tenía su propia imprenta y salió a la calle en 1814.

'La gaceta médica' revista quincenal de medicina y farmacia, de 1894.

'Crónicas de Cádiz y su provincia', noticiero de la capital y como su nombre indica, incluía noticias provinciales. Editado en 1883.

'La monarquía', editado por la imprenta de su mismo nombre en 1904.

'El manifiesto', al igual que 'Unión republicana' (1892) eran de corte republicano progresista, su primer número salió en 1885.

'La Palma', su cabecera añadía 'Diario de avisos, mercantil, industrial, agrícola y literario' editado por la imprenta de don Francisco Pantoja desde 1853 hasta 1896.

'El nacional', nacido a mediados del siglo XIX, editado por la imprenta del mismo nombre.

'El contribuyente', curioso periódico que gustaba a la vez a liberales y conservadores. Año de 1885.

'Plus ultra', se anunciaba como una revista quincenal. Órgano del comité de los Centros Comerciales Hispano Marroquíes de Cádiz.   Salía en 1914 de la imprenta de don Manuel Álvarez.

'Por ahí te pudras', semanario asaz festivo de 1909, también editado por la imprenta de don Manuel Álvarez.

'Juan Palomo', diario crítico y festivo, de 1885.

'El proletario', ya avanzado el siglo XX, concretamente en 1932 e impreso por el Establecimientos Cerón.

'El propagador del libre comercio', era el periódico de la Asociación Mercantil Española, editado por la imprenta de don José Rodríguez en 1847.

'El redactor general', de 1811 a 1813 editado por la imprenta del Estado Mayor General pasó a llamarse 'Redactor general' en 1814, y editado la imprenta del mismo nombre.

'Diario de Cádiz' fundado el 16 de junio de 1867, es el único que de forma ininterrumpida sigue publicándose a día de hoy.

jueves, 8 de enero de 2015

Los pilones de Cádiz

Los llamados 'Pilones de Cádiz' son dos torres metálicas, una de 156 metros y otra de 160, situadas en la zona interior de la bahía de Cádiz, por ellas discurre los cables de conducción de electricidad de alta tensión.

Son de diseño hiperboloide de una sola hoja y su autor fue el italiano Alberto Toscano en 1957, dicho proyecto debe su fisonomía a la escasez de acero que hubo en la época y a la imposibilidad de poder importarlo debido a las sanciones económicas que sufría el país.   Comenzaron las obras a finales del año 1957 bajo la dirección del también italiano Remo Scalla, 
era originariamente un proyecto del gobierno italiano para proporcionar electricidad desde la Italia continental a la isla de Sicilia, que fue desechado posteriormente.

El diámetro de la base de la torre es de casi veintiún metros y en el extremo superior es de seis, la diferencia de ambos extremos se debe a su estructura cónica.  Los travesaños que coronan las torres son de diseño romboidal y tienen una longitud de unos setenta metros aproximadamente, la distancia entre ambas torres es de mil seiscientos metros y la distancia mínima de los cables al mar es de cincuenta, se accede a lo mas alto de las estructuras por medio de una escalera helicoidal con algo mas de mil cien escalones que discurre por el interior, o bien por un ascensor que se puede apreciar por el exterior.   La llamada "Torre de Puntales" se puede localizar en google mapas colocando estas coordenadas: 36°30'29.97"N 6°15'44.13"W , y la "Torre de Matagorda" en estas: 36°31'7.59"N  6°14'56.82"W

Se inauguraron en 1960 y pasado el tiempo, concretamente en 2000, con motivo de su cuarenta aniversario, fueron iluminadas desde el interior dándoles una vista insólita desde toda la bahía de Cádiz, lamentablemente, esta decoración fue efímera, ya que de haber seguido con ella, hubiese sido un atractivo que habría llegado a estas fechas.  

En 1997, la torre de Puntales fue escenario de un curioso reto, donde el patinador Ramiro Naveros, patrocinado por el programa de televisión "¿Qué apostamos?", llegó a subir por sus escaleras provisto de patines en línea para hacer la prueba más dificultosa. En mayo de 2007 fueron declaradas bien de interés cultural.

Las personas que se aproximan a la ciudad pueden divisarlas desde bastante distancia gracias a sus cotas, aunque ahora también se pueden contemplar muy cerca de las veteranas torres, las puntas más elevadas del nuevo puente sobre la bahía de Cádiz, cuya altura sobrepasa los ciento ochenta metros.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Excmo Sr. don Eduardo Benot Rodríguez. Gaditano eminente.

Don Eduardo Benot Rodríguez nació en Cádiz el 26 de noviembre de 1822 en la calle de la Virreina, que fue demolida para ampliar la plaza de la Catedral, justo en los edificios que en la actualidad se encuentran enfrente a dicho templo.

Se educó en la escuela de don Antonio Hurtado, pasando luego al colegio de don Pedro de 0'Crowley, donde comenzó sus primeros cursos de inglés y francés.

Entró en el mundo del periodismo muy joven, cuando aún no tenía quince años. Escribió 'La defensa del pueblo', con veinte años dirigió el periódico 'La alborada' junto a José MacPherson, cuando cumplió veintiocho años ya tenía escritas trece obras de teatro.

Fue alumno del colegio de San Felipe Neri, en 1840 obtuvo plaza en la Diputación, con despacho en el Hospicio, donde fue nombrado oficial mayor en 1842, cargo al que renunció en 1847.   A su vez, en septiembre de 1843 entró a formar parte de la Milicia Nacional, con el cargo de cabo en la sección de artillería.

Sustituyó a Juan José Arbolí y Acaso en la cátedra de filosofía en 1848 de su colegio, en 1852 fue nombrado director hasta 1869 que adquirió la propiedad de la institución.  En esa época publicó sus célebres 'Gramáticas ollenodorffianas', la francesa en 1851, la inglesa un año después, la italiana en 1853 y acabó con la alemana al año siguiente.   En 1864 compró en París todo el material para montar un gabinete de física para el colegio, que fue considerado entonces como el mejor equipado de España.

Fue catedrático de geodesia y astronomía en el Observatorio de San Fernando, su obra 'Utilización de la fuerza del mar' le valió el título de Correspondiente de la Academia de Ciencias que publicó su trabajo.

Entra en política tras la revolución del general Leopoldo O'Donell en 1854 y fue nombrado concejal del ayuntamiento gaditano a cuyo cargo renunció.  Militó en el Partido Demócrata en 1866 y perteneció a la Junta Revolucionaria Provincial.   En 1869 al estallar el movimiento de los partidos federales de Andalucía, fué detenido por orden telegráfica del general Juan Prim, y estuvo preso en el Castillo de Santa Catalina, tras este suceso, fue elegido Diputado a Cortes por Jerez de la Frontera, venciendo al candidato de Prim por veintitrés mil votos de diferencia.

En 1872 fue elegido senador, pronunció su famoso discurso sobre cuestiones relativas a las colonias de ultramar que fue traducido a diversos idiomas.  Nombrado secretario de la Asamblea Nacional cuando abdicó el rey Amadeo I de Saboya, y proclamada la República, se le nombró ministro de fomento, cuyo cargo ejerció poco tiempo, renunciando a su sueldo de ex-ministro.  A su iniciativa se debe la ley del trabajo de los niños, donde se penalizaba el empleo infantil en la nación, además de la fundación del Instituto Geográfico y Estadístico.

Después del golpe de estado del general Manuel Pavía el tres de enero de 1854, se exilió a Portugal y trabajó en el periódico 'La Europa', hasta que Cánovas del Castillo consiguió que lo expulsaran de Lisboa, estableciéndose de nuevo en Madrid.

Entre sus libros más importantes, además de las citadas gramáticas, se cuentan 'Metrificación española, sinalefa y diptongos', 'Aritmética general', 'Resultante de los movimientos giratorios con aplicación a la astronomía', 'Cuadros sinópticos de Gramática, Psicología y Dialéctica', 'Nueva gramática francesa', 'Estudios sobre Shakespeare', 'Artículos científicos', 'Discursos académicos y parlamentarios', la zarzuela 'El martirio' y la obra dramática 'Mi siglo y mi corazón'.

Entre sus proyectos que no llegó a ultimar figura la fundación de un 'Banco Nacional Agrícola' y varios trabajos sobre cuestiones sociales y económicas.   Desde 1860 ostentaba el título de Correspondiente de la Academia Española, siendo nombrado académico de número en 1885.

Aún enfermo de la vista en sus últimos años, no dejó de producir hasta su muerte a los 85 años de edad, repitiendo siempre "Me he de morir sin acabar de hacer todo el bien que yo deseara".

Murió en Madrid, el 27 de julio de 1907.  En el salón de plenos del ayuntamiento de Cádiz, hay una lápida que le recuerda con un escueto 'Eduardo Benot. Gaditano'

sábado, 15 de noviembre de 2014

Mis fotos antiguas de Cádiz

Tres fotos antiguas de Cádiz, inéditas, realizadas en la plaza de San Antonio, calle Sacramento y Alameda Marqués de Comillas, hechas a primeros de la década de los años cuarenta del pasado siglo XX por miembros de la marina mercante alemana.

Tamaño original 1291 x 1620.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Mis articulistas preferidos: Moisés Camacho

"Hasta aquí y no más, Madre mía" por Moisés Camacho

El maremoto que asoló Cádiz el 1 de noviembre de 1755

Eran las nueve y media de la mañana del día 1 de noviembre de 1755. Cádiz había amanecido con una tensa calma, como un día más de todos los Santos en los que los vivos se acordaban de los muertos. Todo estaba preparado para las sesiones litúrgicas correspondientes. En ese momento la tierra empezó a temblar, cada vez más, hasta el extremo de mover los edificios con vaivenes. El temblor duró unos diez minutos, que se hicieron interminables y que causaron el pánico en la población, creando confusión, llantos y lamentaciones, pero al sosegarse calmó los ánimos de una población, al confirmarse que el temblor de tierra sólo había causado la ruina de casas que ya lo estaban.

El terremoto se había sentido de manera atroz en Lisboa, en Portugal, causando grietas de cinco metros en dicha ciudad, y provocando la muerte en la misma de unas 90.000 personas. La hipótesis más aceptada es que el epicentro estaba en la zona de fractura Azores- Gibraltar, al  norte del banco Gorringe.

Una superficie del fondo marino equivalente a un círculo de 300 km de radio bajó unos 30 metros durante el terremoto.

Se sintió este temblor en casi toda la península, pero el problema no fue sólo el terremoto. Tras la tempestad vino la calma y, luego, otra vez la tempestad. El mar se retiró precipitadamente, y volvió con una fuerza impresionante.

Las furibundas olas alcanzaron en el litoral gaditano los 15 metros de altura según nos cuentan los cronistas frente a los 5 metros que alcanzaron en Portugal.  Arrasó completamente la zona litoral de la Costa de la Luz, adentrándose en la Bahía de Cádiz. Pequeñas poblaciones como Conil desaparecieron literalmente del mapa, mientras otras como Sanlúcar tuvieron gran cantidad de víctimas humanas.

En Cádiz al divisarse las olas parecía que iban a destruir por completo la ciudad. Nos cuenta Adolfo de Castro que el agua entró por la Caleta, e inundó las calles y casas situadas en sus cercanías, tras haber destrozado la muralla que le hacía frente. Dice el mismo que hubo poca mortandad porque la mayoría de las personas subieron a las azoteas. Por la Puerta de Sevilla y por la del mar también entraron las olas, pero no con la fuerza que lo hicieron por la Caleta.

En la salida de Cádiz se juntaron los mares por el arrecife que conectaba con la Isla de León,  pereciendo ahogados todos los que iban huyendo en el camino. Los religiosos del convento de Santo Domingo expusieron al público la imagen de la Virgen del Rosario con el rostro vuelto a la Bahía. Retirada por primera vez el mar, Antonio Azlor, gobernador de la ciudad, dispuso que no se permitiese la salida de la ciudad por Puerta de Tierra por si se repetían las embestidas del mar. Manuel Boneo, capitán de granaderos del regimiento de Soria, que se hallaba de guardia en la Puerta de Tierra, al ver como la multitud en el caos corría a huir de la ciudad y sabiendo que iban a perecer, cerró la Puerta de la ciudad y, además, puso a sus tropas en guardia bayoneta en mano para resistir al pueblo que huyendo de un peligro se podía adentrar en otro peor, la muerte segura en el arrecife de salida de la ciudad.



Se estima que el mar llegó a la ciudad unos 78 minutos después del terremoto, así sobre las 11 y 10 llegó la primera ola, la segunda lo hizo a las 11 y 30, la tercera a las 12, la cuarta a las 12 y 35, y la quinta a la 13 y 15. Más o menos la cantidad de muertos se cifra en unos 200 en la ciudad entre los que salían por el arrecife y los que perecieron en la parte de la Caleta.

El gobernador Antonio Azlor en una carta a su sobrino el Duque de Villahermosa describiría el hecho como el mejor bosquejo que puede hacerse del día del juicio.

Los PP. Dominicos que ya habían puesto a la Virgen del Rosario de cara a la Bahía también expusieron el Santísimo en la Custodia desde las ventanas del convento de Santo Domingo. El obispo Fray Tomás del Valle, publicó un edicto exhortando a los fieles a dar muchas gracias a Dios y a la Virgen.

Las actas capitulares hablarían de la intervención divina de la Virgen del Rosario desde el 4 de noviembre cuando vuelven a establecerse sesiones.


Pero sin duda, el hecho que más llama la atención se produjo en el barrio de la Viña, en los restos de la Capilla que Fray Pablo de Cádiz había fundado en 1691 con la donación de terrenos por parte de María de Peñalva, cuando el fraile estableció quince Rosarios en Cádiz, siendo esta capilla encomendada al primero, el de la Encarnación. La capilla había sido totalmente destruida en 1754 en un incendio y sólo quedaban en pie un horno donde se celebraba de vez en cuando misa, y una sacristía adyacente, donde se guardaban las principales pertenencias de la cofradía que se había fundado en la misma, ya entonces denominada de la Palma.

En 2009, el hermano de la Archicofradía de la Palma, José Luis Ruiz encontró dentro del Archivo de la misma varios documentos en los que se recogen los hechos por escrito tan sólo tres días después del fenómeno, que nunca había sido divulgado con anterioridad y que confirma “la autenticidad” de los hechos. Se puede leer entre los documentos como la Junta se reúne un mes y medio después y decide que la fecha de salida de la Virgen se instaure en cada día 1 de noviembre y no en el 26 de diciembre como se hacía anteriormente.


Desde principios de Agosto del actual 2014, la Asociación para la Difusión e Investigación del Patrimonio Cultural de la Provincia de Cádiz (ADIP) en colaboración con la Archicofradía de la Palma, se está dedicando al estudio de todos los documentos que contiene el archivo, para ubicar históricamente y de manera científica este hecho y llevar a cabo una publicación con la documentación en facsímil y una edición modernizada, contando también con un estudio artístico de la actual iglesia y un estudio  histórico. De momento se encuentran en la labor de catalogación de los documentos, esperando tener para el 260 aniversario de los hechos listo el trabajo, al que intentarán unir una exposición permanente en la sede de la Cofradía con los hechos del maremoto que se titulará “Hasta aquí, Madre Mía”.

Esperemos que pronto vaya dando resultados notorios. De momento, y como avance podemos dejar el descubrimiento de un boceto de una enorme cruz de mármol encargada a los talleres de Andrea Andreoli que se supone estuvo en la entrada de la calle de la Palma (que incluso llegó a tomar el nombre momentáneo de calle de la Cruz) y que cayó víctima del mismo tsunami. También están contando con la documentación de los diferentes archivos, Nacional, Provincial y Municipal para conseguir elaborar un trabajo de investigación lo más correcto posible.

Si la virgen actuó, o si fue fruto de la casualidad, es cuestión de fe, pero seguro que los viñeros que vivieron el hecho en sí, tal y como se recoge en las actas, no tuvieron más remedio que justificarlos por la intervención divina de la misma, a la que Cádiz desde entonces venera, siguiendo los hechos vivos en la memoria colectiva de la ciudad.

Vídeo animación del terremoto de Lisboa de 1755 en el que se aprecia los daños sufridos en las costas de diversos países.







Foto 1: web la hornacina.com
Foto 2: sacristiadelreal.blogspot.com
Foto 3: cadizmascerca.blogspot.com









lunes, 20 de octubre de 2014

"Ecce Homo. Cádiz 1665.."

Libro "Ecce Homo. Cádiz 1665...  la historia de un litigio"

El comienzo de este libro se remonta al verano de 2012 y se debe a la confianza que deposita en nosotros el Dr. don Juan Antonio Ramírez del Río, entonces hermano mayor de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo, María Santísima de las Angustias y San Juan Evangelista, al entregarnos los documentos más antiguos de la Archicofradía en formato digital para su transcripción.

A medida que vamos investigando los sucesos acaecidos, nos cautiva el Cádiz de la segunda mitad del siglo XVII así como sus personajes, sus calles, su historia. Por ello decidimos no sólo transcribir los documentos sino también darle una pincelada de color elaborando un relato para que la lectura no se ciñera a una sucesión de legajos.

Es una pequeña historia, que forma parte de otra mayor y es parte de la ciudad de Cádiz y sus habitantes. Comienza allá por la segunda mitad del siglo XVII, concretamente el 21 de marzo de 1668, cuando un grupo de gaditanos y gaditanas litigan por unas posesiones, un dinero, unos acuerdos. Son un grupo humano miembros de la "Cofradía del Santo Xto. Ecce Homo", contra otros ajenos a ella, personas con nombres y apellidos que vivían en la ciudad, con sus domicilios y sus trabajos, de diferentes edades y condición social. Todos ellos fieles amantes de su devoción cristífera, y por unos y otros motivos, siempre defensores de su fe.

La cofradía, durante estos años, está ubicada en el hospital de mujeres bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen situado en el edificio que se encuentra en la esquina de la calle de la Carne con la calle Comedias (Hoy Columela con Feduchy).

La cárcel real a la que se refiere en estos autos está ubicada por una zona cercana a la Correduría, próxima al actual ayuntamiento.

A lo largo de estos acontecimientos, se nos harán familiares nombres tales como Diego de Solís, su cuñada María Antonia de la Vega, Jacinto de Plata, Juan Ruiz, Juan de Montaño, Jacinto Pimentel y un largo etcétera, así como calles que aún hoy nos suenan familiares como Carne, Cuna vieja, y otras que han desaparecido por ejemplo la Plaza de las Tablas, todo ello lo iremos descubriendo a medida que avanzamos en el pleito.

Sobre este litigio, hemos recreado una pequeño relato adaptado a nuestro lenguaje actual, pero siguiendo fielmente las declaraciones en los autos de todas y cada una de las personas que participan en este pleito para así hacer la lectura más amena.

Para ello se han interpretado las formas de hablar y de escribir de los protagonistas, porque cada uno a su manera describen sentimientos y diferentes formas de pensar.

A la vista de estos autos, queda patente, que la fundación de la cofradía en torno al Santo Cristo del Ecce Homo es anterior a 1665 y figura como fundador Jacinto de Plata.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Cádiz monumental. Breve sumario



¿Necesitas un pequeño resumen del Cádiz monumental?, aquí lo tienes:

El rico patrimonio monumental de la ciudad de Cádiz se entremezcla con el ambiente de cada una de sus calles o lugares donde están ubicados.   El resultado son enclaves singulares, y cada uno de ellos encierra un encanto particular.   Las arquitecturas religiosa, civil y militar se combinan a través de los siglos: Palacios barrocos, baluartes, iglesias, conventos, casas señoriales, arcos medievales.

Podríamos empezar con el Oratorio de San Felipe Neri, edificio barroco que fue sede en 1812 de las Cortes de Cádiz, y donde se encuentra un museo dedicado a tan magno acontecimiento, que acoge una maqueta de la ciudad de Cádiz construida en 1777 por orden de Carlos III con materiales tales como cedro, caoba, ébano, marfil y pino de Flandes y que ocupa una superficie de 12'52 x 6'92 metros.
 
Las casas señoriales de Lasquetty, la de los Lila, ambas en el barrio de Santa María, o sin salir de él: El antiguo edificio de la Cárcel Real, el convento de Santo Domingo, un impresionante templo barroco con retablo de mármol donde tiene su sede canónica la patrona de Cádiz, la Virgen del Rosario.   En este barrio también se encuentra la antigua Fábrica de Tabacos, edificio de hierro y ladrillo que alberga el Palacio de Congresos, perfecto ejemplo de la arquitectura industrial del siglo XIX y justo enfrente, la antigua estación de tren que data aproximadamente de 1862.

En 'El Pópulo', el barrio más antiguo de la ciudad, se conservan las tres puertas de la primitiva ciudad medieval: El arco de los Blanco, el de la Rosa y el del Pópulo, en este lugar se encuentra el teatro romano de Cádiz, de los más completos hallados hasta ahora, también está la iglesia de Santa Cruz, que era la antigua catedral, edificada sobre una antigua mezquita, y a su lado los yacimientos arqueológicos de la llamada "Casa del obispo" o la "Casa de la Contaduría" donde se expone el rico patrimonio histórico y artístico que antes estaba en el museo catedralicio. En esta casa, se encuentra la famosa "Cruz del asalto" que está hecha con dos tablas de madera de los restos del asalto inglés de 1596 y que presidió una misa tras abandonar los ingleses la ciudad en aquella fecha.
 
 
En la plaza de Mina se encuentra el museo arqueológico donde se expone y se conoce la historia de Cádiz, además alberga los dos famosos sarcófagos antropoides fenicios -sólo se han encontrado diez en el mundo- así como importantes hallazgos que abarcan de la prehistoria al siglo XIX, o una pinacoteca donde se exponen obras flamencas, barrocas, góticas y contemporáneas.  A la espalda de este museo está el convento de San Francisco, con su impresionante claustro y una iglesia barroca considerada como una de las mejores de la ciudad.
 
Otro enclave importante es la Torre de Tavira, una antigua torre vigía construida en el punto más alto de la ciudad, a 45 metros sobre el nivel del mar aproximadamente, situada en la casa palacio de los marqueses de Recaño, hoy alberga una cámara oscura que es una importante atracción turística.  El Gran Teatro Falla, construido en el siglo XIX y de estilo neomudéjar, que cada mes de febrero, se convierte en el templo del Carnaval.

Las grandes zonas verdes del casco antiguo de la ciudad son el Parque de Genovés y la Alameda Marqués de Comillas, o de Apodaca, con un entrañable ambiente decimonónico ideal para pasear en tardes otoñales y que albergan interesantes especies vegetales, monumentos y fuentes.
 
Varias iglesias barrocas con un importante patrimonio iconográfico, tales como la del Carmen, San Lorenzo, Divina Pastora, La Palma, San Juan de Dios, San Pablo, San Antonio, del Rosario, San Agustín, con mención muy especial a la catedral, que comenzó a construirse en 1722 y no acabó hasta 1838, visible desde el mar, es un templo único con una cúpula recubierta de azulejos amarillos que hace las veces de faro diurno cuando brilla al sol, el antiguo gobierno militar construido por Silvestre Abarca entre 1758 y 1759 con la finalidad de servir de vivienda a los ingenieros militares.  De estilo neoclásico, con fachada con pilastras, patio de columnas de mármol y una magnífica escalera con vidrieras e imponentes cuadros en los rellanos, hoy acoge salas de exposiciones temporales y permanentes, tales como el legado de Vasallo.

Edificaciones militares como las murallas de San Carlos, el baluarte de la Candelaria, de los mártires, o los de San Roque y Santa Elena que junto a la antigua torre de Mathé, forma las conocidas Puertas de Tierra.  Los castillos de San Lorenzo del Puntal, de Cortadura, de Santa Catalina o de San Sebastián, donde, según los clásicos, en éste último, se ubicaba el templo de Kronos, además, en su interior y sobre la base de una torre-atalaya musulmana se levanta el actual faro, de 1908, el segundo eléctrico de España, de estructura metálica y 41 metros sobre el nivel del mar.

Entre estos castillos, Santa Catalina y San Sebastián (el primero de Juan de Rojas de principios del s XVII y el segundo edificado años más tarde), se encuentra el antiguo Balneario de la Palma, edificio de principios del s. XX, de estilo ecléctico y sede actual del Centro Andaluz de Arqueología Subacuática, justo enfrente está el Antiguo Hospicio de Cádiz, construido en 1763 por Torcuato Cayón y a su lado el antiguo hospital de Mora, también de principios del siglo XX.

Esto es en pocas líneas el Cádiz monumental, aunque siempre se quedan lugares sin nombrar pero que de una u otra forma tienen cabida en otras entradas de este blog.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mis articulistas preferidos: Mari Carmen García Franconetti


 Cádiz, queridos recuerdos, por Mari Carmen García Franconetti



Cuando mi familia compró la casa en Cádiz, allá por el siglo XIX, todavía teníamos mucho comercio con las últimas colonias. Era de  tres plantas, en la calle José del Toro, 24, (antigua calle de la Verónica), colindante con la calle Rosario. Teníamos cierros y balcones, una amplísima azotea, lugar de especial preferencia por el encanto y serenidad que me reportaba. Un lavadero rectangular con dos lebrillos de barro y refregadores de madera, algo gastados por el uso comprados en el popular Baratillo gaditano hace...¡Uf! (Cuando desembarcaron los fenicios en La Caleta, más o menos).



Las azoteas gaditanas son parecidas a las sevillanas , en tiempos pretéritos,  los "poyetes", son una especie de "muritos" bajos y anchos en que se dividen los tramos de la azotea. Teníamos numerosas variedad de macetas colgadas, preciosas. Mi madre, solía usarlos para "soleá" las ropas, poniendo piedras en las esquinas de las prendas para "blanquearlas" y la levantera no se las llevara y no usar la lejía, (ya estaba inventada la ecología).


Allí teníamos hamacas, búcaro, (botijo en finolis), mesita, etc. donde nos gustaba pasar buenos ratos . Las escaleras de acceso eran de madera, y yo de chica las fregaba todas las semanas con estropajos y jabón verde, el de toda la vida y olía a limpio.

Ahora os contaré cómo era el patio. Por aquellas calendas, al comprar mi antepasado la casa para casarse, el patio tenía diversas puertas, eran accesorias, (especie de almacén para las mercancías, por lo general), ya que debido al comercio de ultramar, allí se depositaban. No eran como los Patios Sevillanos, en aquél entonces. Pero al instalarse mi familia en la casa, modificaron ese uso y lo transformaron en un patio precioso: con dos aljibes de mármol blanco y tapadera gruesa de madera pintadas de color verde, con carruchas, (para sacar agua). La cancela de hierro forjado, muy artísticamente elaborada, con abridor de brillantísimo bronce. Pusieron unos enormes cálices de cerámica trianera y en ellos pilistras, jazmín, gitanillas y una gran palmera en el centro. Con asientos cómodos, mecedoras de rejillas y un gran sofá, una mesita para cuando tomábamos café con Pan de Cádiz, una delicia, 2 columnas por las que mi hermano y yo marineábamos cuando chicos, la cancela desembocaba en una amplia casapuerta, (zanguán en Sevilla). Las puertas de la calle, grandes y pesadas de madera y con un enorme cerrojo para seguridad nocturna.



Al estar en pleno centro de la ciudad, todo está a mano, Cádiz tiene ese encanto, entre otros muchos. Recuerdo que iba con mi madre a la "plasa",(Mercado de Abastos en finolis), por cierto, que se conserva toda la fachada original, que yo alabo la decisión. Desayunábamos los riquísimos tejeringos, (calentitos en Sevilla), de "La Guapa", que ya conocí mayor , pero activa y muy agradable en el trato, con la chispa gaditana que caracteriza a la buena gente de allí. El apelativo, no es casual. En su juventud ganó un concurso de mantones de Manila, celebrado en el Cortijo de los Rosales, (1945), por su belleza y de ahí el mote adecuado. Fue la reina de la masa frita, en sus tres versiones: churros o tejeringos de masa o papa y en tortillitas de camarones, aquella -"Espuma de mar frita"- que le dijo Pemán.



Son vivencias que jamás olvidaré, intensas y plenas de buenos recuerdos. Mi cariño por Cádiz no sorprenderá al seguidor habitual...Y llevo a gala al deciros que es mi segunda Patria Chica por sentimiento, la primera es Sevilla, por nacimiento y sentimientos.

La casa familiar tuvimos que venderla por el enorme costo que resultaba en seguir manteniéndola, con profundo dolor de mi corazón. Pero me dejó llena de recuerdos entrañables y el disfrute de un tipo de vida que no todos tienen la alegría y fortuna de haber conocido en unas de las ciudades más bonitas y con más historia de nuestro país...