Pasión por Cádiz

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Cádiz, Andalucía, Spain
"Ab origene one semper fidelis, in perpetuam, semper et ubiquem Gades. Qui poters capere, capiat"

domingo, 25 de septiembre de 2011

Mis articulistas preferidos: Elena González

La Virgen del Sagrario de Toledo


Esta imagen mariana, bajo la advocación del Sagrario de Toledo, es otro ejemplo de la demanda de obras genovesas requeridas para imágenes de devoción. Hasta ahora hay muy pocos docuementos que nos hablan de esta imagen y muy pocos documentos conocidos de la hermandad que se erigió en torno a ella y la tuvo de titular.

Estamos ante una talla dieciochesca que se corresponde con el modelo de Virgen en majestad, entronizada con el Niño sobre sus rodillas y su jetado por la mano izquierda, mientras que en la derecha porta su cetro de reina. Posiblemente se trate de una de esas imágenes de carácter genovés pero hechas en Cádiz.

Su origen estuvo en la devoción a una imagen de Nuestra Señora, que Don Eusebio Donado del Castillo tenía en el oratorio de su morada. Sobre 1764, seis devotos solicitaron al Obispo Fr. Tomás del Valle la fundación de una Hermandad, bajo la advocación de María Santísi­ma del Sagrario de Toledo, que tendría su sede en la Iglesia de la Conversión de San Pablo.
 

Así, el domingo 14 de sep­tiembre de 1765 fue conducida procesionalmente hasta el palacio episcopal, donde fue bendecida y desde allí a su sede, siendo colocada en un altar que cedió la Hermandad de la Encarnación que entonces existía en dicho templo. Posteriormente ocuparía altar propio, el 16 de marzo de 1789, tras las obras realizadas en el templo, ya que sufragó conjuntamente con la Cofradía del Ecce-Homo, esta reforma y ampliación, durante las mis­mas, la imagen fue trasladada a la iglesia de las Des­calzas quedando desde entonces hermanada con ellas.

El 13 de octubre de 1765 celebran el primer Cabildo General de Hermanos, cuya principal finalidad fue realizar unas constitucio­nes propias de una Hermandad, que ya habían sido refrendadas por el Obispo de Cádiz, y solicitar la aprobación de las mismas al Supremo Consejo de Castilla, que dio su visto bueno el 26 de mayo de 1797, tras haber informado en 1794 nuestro Ayuntamiento sobre dichas constituciones.

Lamentablemente, aún teniendo un grupo de devotos alrededor, ha sido suprimida por el Obispado de Cádiz, perdiéndose la antigüedad y títulos de dicha cofradía.

domingo, 18 de septiembre de 2011

La revolución "La Gloriosa" en Cádiz. 18 Sept 1868

El 18 de septiembre de 1868, hace hoy 142 años, los generales Prim y Serrano, contando con la escuadra del almirante Topete se rebelan en Cádiz contra la reina Isabel II  en una sublevación denominada "La Gloriosa" en el año de 1868, donde se protagonizaron enfrentamientos armados que con el paso del tiempo se denominó como "el año de los tiros" para comparar algún suceso acaecido tiempo atrás.

Para ello, los generales sublevados publican una proclama en Cádiz el 19 de septiembre de 1868 que decía lo siguiente:



Españoles: La ciudad de Cádiz, puesta en armas con toda su provincia, con la armada anclada en su puerto y todo el departamento marítimo de La Carraca, declara solemnemente que niega su obediencia al Gobierno que reside en Madrid, asegura que es leal intérprete de los ciudadanos que, en el dilatado ejercicio de la paciencia, no hayan perdido el sentimiento de la dignidad, y resuelta a no deponer las armas hasta que la nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla.

¿Habrá algún español tan ajeno a las desventuras de su país que no pregunte las causas de tan grave acontecimiento?

Si hiciéramos un examen prolijo de nuestros agravios, más difícil sería justificar a los ojos del mundo y la historia la mansedumbre con que los hemos sufrido que la extrema resolución con que procuramos evitarlos.

Que cada uno repase en su memoria, y todos acudiréis a las armas.

Hollada la ley fundamental; convertida siempre antes en celada que en defensa del ciudadano; corrompido el sufragio por la amenaza de soborno; dependiente la seguridad individual, no del derecho propio, sino de la irresponsable voluntad de cualquiera de las autoridades; muerto el Municipio; pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad y del agio; tiranizada la enseñanza; muda la prensa; y solo interrumpido el universal silencio por las frecuentes noticias de las nuevas fortunas improvisadas, del nuevo negocio, de la nueva real orden dada encaminada a defraudar al Tesoro público; de títulos de Castilla vilmente prodigados; del alto precio, en fin, al que logran su venta la deshonra y el vicio; tal es la España de hoy. Españoles, ¿quién la aborrece tanto que se atreve a exclamar: “Así ha de ser siempre”?

No, no será. Ya basta de escándalos.

Desde estas murallas, siempre fieles a nuestra libertad e independencia, depuesto todo interés de partido, atentos sólo al bien general, os llamamos a todos a que seais partícipes de la gloria de realizarlo.

Nuestra heroica Marina, que siempre ha permanecido extraña a nuestras diferencias interiores, al lanzar la primera el grito de protesta, bien claramente demuestra que no es un partido el que se queja, sino que los clamores salen de las entrañas mismas de la patria.

No trataremos de deslindar los campos políticos, nuestra empresa es más alta y más sencilla: peleamos por la existencia y el decoro.

Queremos que una legalidad común, por todos creada, tenga implícito y constante el respeto de todos.

Queremos que el encargado de observar y hacer observar la Constitución no sea su enemigo irreconciliable.

Queremos que las causas que influyen en las supremas resoluciones las podamos decir en voz alta delante de nuestras madres, esposas e hijas.

Queremos vivir la vida de la honra y la libertad.

Queremos que un Gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país que asegure el orden, en tanto que el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneración social y política.

Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito con el concurso de todos los liberales, unánimes y compactos ante el común peligro; con el apoyo de las clases acomodadas, que no querrán que el fruto de sus sudores siga enriqueciendo la interminable serie de agiotistas y favoritos; con los amantes del orden, si quieren verlo establecido sobre las firmísimas bases de la moralidad y del derecho; con los ardientes partidarios de las libertades individuales, cuyas aspiraciones pondremos bajo el amparo de la ley; con el apoyo de los ministros del altar, interesados antes que nadie en cegar desde en su origen las fuentes del vicio y del ejemplo; con el pueblo todo y con la aprobación, en fin, de la Europa entera, pues no es posible que en el consejo de las naciones se haya decretado ni se decrete que España ha de vivir envilecida.

Españoles: acudid todos a las armas, único medio de economizar la efusión de sangre, y no olvidéis que en estas circunstancias en que las poblaciones van sucesivamente ejerciendo el gobierno de sí mismas, dejan escritos en la historia todos sus instintos y cualidades con caracteres indelebles. Sed, como siempre, valientes y generosos. La única esperanza de nuestros enemigos consiste ya en los excesos a que desean vernos entregados. Desesperémoslos desde el primer momento, manifestando con nuestra conducta que siempre fuimos dignos de la libertad que tan inicuamente nos han arrebatado.

Acudid a las armas, no con el impulso del encono, siempre funesto, no con la furia de la ira, siempre débil, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada.

¡Viva España con honra!


Cádiz, 19 de septiembre de 1868.  Juan Prim, Domingo Dulce, Francisco Serrano Bedoya, Ramón Nouvillas, Rafael Primo de Rivera, Antonio Caballero de Rodas, Juan Topete.


Escogen Cádiz como cuna del alzamiento militar por varias razones, entre las que podrían contarse:

-El apoyo que creían iban a tener de la sociedad gaditana, muy descontenta con el Gobierno de la nación.

-La presencia en aguas de Cádiz de la escuadra del Almirante Topete.

-La proximidad a Gibraltar, punto de reunión de los conspiradores progresistas.

-El Gobierno, que conocía desde principios de 1868 las intenciones de los conspiradores, envía como gobernador militar de Cádiz a un hombre de confianza, el general Joaquín de Bouligni, que desmantela parte del material de guerra de la ciudad y lo pone a buen recaudo en el castillo de San Sebastián.
 

A primeros de julio de 1868 es informado de que los conspiradores han salido de París y Londres, y que se están comprando armas y reclutando gente.

En agosto duda de la lealtad del regimiento Cantabria, de guarnición en Cádiz, sometiéndolo a vigilancia, lo que comunica al Gobierno, sin recibir instrucciones.

El 2 de septiembre recibe informes de que los conjurados se dirigen a algún punto del litoral gaditano, a bordo de la goleta Cliftonson, con hombres y armas. Convoca al almirante Topete, que le promete permanecer fiel al Gobierno.

El día 16 Prim embarca en Gibraltar para presentarse en Cádiz el 17 a bordo de la fragata Zaragoza, donde se entrevista con Topete y con varios demócratas gaditanos, entre los que se encuentra el jerezano Paúl y Angulo, que comunica haber infiltrado en Cádiz 80 hombres de su confianza de Jerez, que están repartidos en puntos estratégicos de la ciudad. Por la tarde de ese día empiezan a correr rumores por Cádiz del inminente alzamiento.


 
18 de septiembre


En el mismo momento en que el gobernador militar procede a leer el bando de declaración del estado de sitio en Cádiz, para prevenir la sublevación, parte de la escuadra se presenta en la bocana del puerto y dispara 21 cañonazos, declarándose en rebeldía. El regimiento Cantabria se subleva y, apoyado por los hombres de Jerez, ocupa los edificios públicos. Por la tarde del 18, la revolución ha triunfado sin derramar ni una gota de sangre.

En la noche del 18, miembros de los partidos demócratas de la ciudad se reúnen en el Ayuntamiento.

 19 de septiembre


A las 3 de la madrugada se crea en el Ayuntamiento la Junta Revolucionaria Provisional, nombrando presidente a José de Sola, vicepresidente a Antonio de Mora y secretario a Eduardo Benot. A esa misma hora entran en la ciudad Prim y Topete, siendo aclamados por el pueblo. Topete se dirige hacia el castillo de San Sebastián, donde se ha hecho fuerte Bouligny, y consigue hacerle deponer de su actitud, prometiendo dejarle en libertad para desplazarse a donde quisiera.

Prim da por aprobadas las disposiciones tomadas por la Junta Provisional, que, entre otras, eran:


-Suprimir el cobro por el consumo de carne

-Suprimir las tasas por venta de artículos alimenticios

-Suprimir los alquileres de los puestos de la plaza de la Libertad

-Pedir el desestanco del tabaco y de la sal

-Suprimir la voz Ave María y el canto de la hora por los serenos

-Establecer libertad de cultos

-Nombrar patrullas de vecinos para atender a la seguridad pública

-Establecer la libertad de enseñanza pública

-Establecer la libertad de imprenta

-Establecer la libertad de reunión, de asociación y de comercio

-Hacer obras públicas para dar trabajo al pueblo

-Nombrar una comisión para investigar la quiebra del Banco de Cádiz y de la Sociedad de Crédito Comercial, quiebras a las que se consideraba culpables de la decadencia gaditana.



20 de septiembre



Prim, posiblemente debido a lo avanzado de algunas de sus decisiones, disuelve la Junta Provisonal, agradeciendo los servicios prestados.

La Junta acepta su disolución haciendo constar en acta:

"La Junta acepta las explicaciones dadas por la Comisión y se reserva adoptar la línea de conducta que estimase más conveniente con limitación al pacto revolucionario que ha presidido entre los partidos liberales y el Glorioso Alzamiento que en estos instantes se verifica en el país".

En el palacio de la Aduana (hoy Diputación Provincial de Cádiz) comienza a funcionar la Junta General del Gobierno Provincial, presidida por Topete, en la que participan algunos de los miembros de la disuelta Junta Provisional. El mismo día toma las siguientes resoluciones:


-No tomar ninguna resolución que pueda tener carácter de ley permanente del Estado.

-Aceptar la Constitución que se dé al país.

-Adoptar y hacer obedecer las medidas necesarias para el triunfo de Alzamiento Nacional.

Además, nombra general en jefe del Ejército al duque de la Torre, jefe superior de la Marina a D. Juan Topete y gobernador de Cádiz a D.Práxedes Mateo Sagasta, disuelve el Ayuntamiento, la Diputación y el Consejo Provincial y nombra tres comisiones: una de Guerra y Marina, otra de Hacienda y una tercera de Gobierno.


 

21 de septiembre y siguientes


El 21 la Junta Provincial acuerda formar una Junta Local que haga las veces de Ayuntamiento, con facultades para tratar sobre precios, instrucción pública y para nombrar una comisión que investigue las causas de la quiebra del Banco de Cádiz y procesar a los culpables.

La Junta Local, formada inicialmente por 36 miembros, de los que sólo 14 eran demócratas, tuvo muchos problemas internos debidos a la disparidad de las ideologías. Ante lo avanzado del programa político de los demócratas, los miembros más conservadores fueron dimitiendo, llegando a tener reuniones de tan sólo 19 miembros, con mayoría demócrata. Algunas de sus decisiones conflictivas fueron:


-Decidir el derribo del convento de Los Descalzos, para convertirlo en mercado y plaza pública y así dar trabajo a la clase trabajadora.


-Crear un cuerpo armado de voluntarios. Se crearon dos batallones de voluntarios a los que se dotó con 2.000 fusiles.

-Prohibir todas las manifestaciones externas de culto religioso (Propuesta por Fermín Salvochea y aprobada el 28 de septiembre)


Por su parte, la Junta Provincial acuerda el 24 el desestanco del tabaco y de la sal, reducir un 31% los aranceles de la Aduana y considerar el comercio marítimo entre los puertos de la provincia y las Antillas como navegación de cabotaje. Cádiz disfrutó muy poco tiempo de estos acuerdos, ya que al establecerse en Madrid el Gobierno Provisional, fueron abolidos por el Ministerio de Hacienda, haciendo esta abolición que muchos demócratas gaditanos que habían apoyado el alzamiento, considerasen al nuevo gobierno y sus promesas como una farsa, lo que propició la idea de obtener para Cádiz una cierta independencia, al estilo de las ciudades hanseáticas.

 

El aumento de la problemática


Los roces entre las dos Juntas gaditanas son cada vez más graves, no pasando a mayores gracias a las intervenciones de Topete.

La Junta Local trata de organizar una manifestación pública, decisión no aceptada por la Junta General. También pretende encarcelar a varios consejeros del Banco de Cádiz, lo que tampoco aprueba la Junta General.

El 3 de octubre se corre la voz de que en el convento de Santo Domingo hay armas escondidas, y una multitud intenta tomarlo, lo que es evitado por el ejército. Este bulo fue iniciado por un miembro del partido demócrata, que fue posteriormente desterrado a Ceuta por el gobernador civil.

La derrota de los gubernamentales en la Batalla de Alcolea a finales septiembre de 1868 permite que se forme un Gobierno provisional en Madrid. Topete y Sagasta abandonan Cádiz para formar parte del mismo. Una vez formado el Gobierno provisional, los demócratas gaditanos, al igual que los de otras ciudades de España, piden explicaciones a Madrid por no haberse incluido ningún miembro de su partido en el nuevo Gobierno.

El Gobierno Central, para acallar la reacción, publica el 16 de octubre de 1868 un Decreto por el que se crean nuevas Juntas por sufragio universal, rebajando la edad de los votantes y facultando a las Juntas Provinciales para elegir Ayuntamientos y Diputaciones. Pero el 18 el Ministro de Gobernación anula las elecciones y disuelve todas las Juntas, ante lo que la Junta Local de Cádiz protesta enérgicamente contra lo que considera un atentado a la libertad, organizando una manifestación que se concentra ante la Aduana, sede de la Junta Provincial. La multitud intenta entrar en la Aduana, sin conseguirlo.


Ante la grave situación, la autoridad civil cede el mando a la militar, que promulga un bando en el que amenaza castigar a los perturbadores. Los miembros demócratas de la Junta Provincial dimiten de sus cargos, y el partido republicano de Cádiz acuerda en una reunión en el teatro Circo que ninguno de sus miembros acepte ningún cargo público.

La Junta Provincial nombra un nuevo Ayuntamiento en el que los republicanos han decidido no participar. Y esta nueva corporación se encuentra con un grave problema: los dos batallones de voluntarios, creados por la disuelta Junta Local, no reconocen su autoridad.

A la vista de la situación, muy similar en varias ciudades de España, el Gobierno revoca la orden del 18 de octubre, y convoca elecciones para diciembre. Los partidos empiezan su campaña electoral. En Cádiz, el partido republicano, muy activo, hace una campaña de prensa contra sus oponentes, sintiéndose fuertes por el respaldo popular y sus dos batallones de voluntarios.


Pero el 30 de noviembre, el nuevo Ayuntamiento, cumpliendo órdenes de Madrid, exige la entrega de las armas de los batallones de voluntarios. Estos se niegan, y Salvochea, jefe del segundo batallón, junto a 50 de sus hombres, publica un escrito en el que se declaran republicanos demócratas. Ante el cariz que están tomando los acontecimientos, el Gobierno vuelve a suprimir las elecciones.

La situación en Cádiz es muy difícil. Los demócratas gaditanos, que apoyaron el Alzamiento de Prim y Topete, se encuentran enfrentados al poder central. Además, pese a las bajadas de impuestos, los alimentos no bajan, el paro aumenta y los comerciantes sufren dificultades y se enfrentan a una Hacienda que pretende subir los impuestos.

 
Los sucesos del 5 de diciembre de 1868





Una huelga de obreros en el Puerto de Santa María, apoyada por los voluntarios locales, provoca la noticia de que el Ejército va a acudir a sofocarla y que luego se dirigirá a Cádiz para desarmar a los voluntarios.

El día 5 de diciembre, a las 13:30, el gobernador militar de Cádiz declara la ciudad en estado de guerra, ante lo que el pueblo ocupa el Ayuntamiento a las 14:30. Un poco después, un grupo de soldados de Artillería que se dirige a la plaza de San Juan de Dios, frente al Ayuntamiento, para leer el bando de guerra, recibe la orden de Alto por parte de un grupo de voluntarios, con la mala fortuna de que, mientras se recuperan de la sorpresa intentando decidir cómo actuar, se dispara accidentalmente la carabina de un voluntario. Comienza un fuerte tiroteo entre los dos grupos, y el batallón de Salvochea se hace fuerte en el Ayuntamiento.

Los enfrentamientos iniciados el día 5 continúan los días 6, 7 y 8. El día 8, el Cuerpo Consular acreditado en Cádiz consigue una tregua de 48 horas, durante la que aprovechan para abandonar la ciudad 30.000 personas. Mientras tanto, el Capitán General de Andalucía, Caballero de Rodas, ha llegado con 8.000 hombres a la entrada de Cádiz y exige la entrega de las armas y la rendición de los sublevados, amenazando con entrar en la ciudad a sangre y fuego. Vista su inferioridad, los sublevados intentan negociar y entregar las armas al cónsul de los Estados Unidos, pero, a la vista de que sus condiciones no son aceptadas por el Capitán General, deciden entregarse. El Ejército entra en una ciudad arrasada y desolada el día 13.

 
El saldo final de la sublevación fue de 56 muertos y 145 heridos. 

Todos los partidos políticos ruegan clemencia en los juicios contra los sublevados, considerando que los sucesos habían sido provocados por circunstancias excepcionales.

En 1869, se celebraron elecciones. En Cádiz las ganaron los republicanos.

martes, 13 de septiembre de 2011

Segismundo Moret. Un par de anécdotas.



De todos es sabido la elocuencia y el prodigio de oratoria que nuestro paisano Segismundo Moret tenía, aparte de ser una persona con unas ocurrencias humorísticas dignas de señalar típicas del mejor ingenio gaditano del que hacía gala cada vez que podía.

Luís Carandell, en su obra "Las anécdotas del Parlamento" tiene dos de ellas protagonizadas por Moret, una de cada ejemplo.







Habían nombrado a D. Segismundo Moret académico de la Real Academia de la Historia.

El presidente le urgía para que fuera a leer el discurso de ingreso y D. Segismundo daba largas.

Los discursos académicos se leen no se pronuncian como en el parlamento.

Por fin se decidió D. Segismundo y llegó a la Real Academia con un fajo de cuartillas, las puso sobre la tribuna, y comenzó a leer su discurso pasando las paginas a medida que las iba acabando.

Cuando abandonó la tribuna, entre los aplausos y parabienes del publico ya que había realizado un increíble discurso de ingreso, dejó olvidadas las cuartillas en el atril.

Finalizado el acto los ujieres fueron a recoger la sala y descubrieron que las cuartillas estaban en blanco.




En cierta ocasión, en una cena de gala donde acudieron varios embajadores, le tocó sentarse junto al Nuncio del Vaticano a un lado y una exhuberante señora al otro, esta última llevaba un precioso crucifijo de oro colgado a su cuello y que reposaba en su esplendido escote.


Viendo que el Nuncio no cesaba de fijarse en el crucifijo, la señora le preguntó:

-"Ilustrísima, veo que le gusta la imagen del crucificado que llevo".

A lo que don Segismundo espetó acto seguido:

-"Y no sólo el crucifijo en sí, sino también las dos colinas del Calvario donde luce"

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Iglesia de San Agustín

La Iglesia de San Agustín fué construída en el siglo XVII y exclaustrada en el XIX, la fachada principal acoge un pórtico de mármol de dos cuerpos, el vano entre pilastras dobles cajeada y un segundo con hornacina que ocupa el santo titular, el diseño corresponde a un tardomanierismo o protobarroco.  

El interior es de composición sobria como corresponde al estilo neoclásico, aunque la proliferación de retablos atesora importantes obras de valor, presenta tres naves, con bóveda de cañón con vaída en las laterales sobre pilares con pilastras toscanas, y sobre el crucero se levanta una cúpula sobre pechinas, dando cabida en los muros laterales a una serie de capillas de importante valor artístico que fueron promovidas por las familias fundadoras, generalmente provenientes del País Vasco.  
 
El altar mayor también es de composición neoclásica, obra de Albizu en 1783, con esculturas del antiguo retablo original y pinturas de Alavarez Enciso, en el lado izquierdo se presentan retablos neoclásicos con esculturas y lienzos anteriores: "Vida de San Agustin", copias de Murillo, grupo escultórico de la Sagrada Familia del genovés Molinari, un Nazareno caído atribuido al imaginero italiano Fiumo, "Visión de San Antonio" de José Ruiseño, y las imágenes de San Nicolás Tolentino y Santa Rita, ambas del siglo XVIII.



En su interior se veneran tallas magníficas de la Semana Santa gaditana, tales como el impresionante Cristo de la Buena Muerte, probablemente una de los crucificados de mayor perfección no sólo en Cádiz sino en toda Andalucía, algunos estudiosos lo atribuyen a Alonso Martinez, también se puede admirar la talla de Jesús de la Humildad y Paciencia, obra de Jacinto Pimentel en 1638 así como las dos dolorosas que les acompañan en sus recorridos procesionales, Mª. Stma del Mayor Dolor, de 1761, y Ntra. Sra. de la Amargura, de 1967, respectivamente.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Gaditanos inmortales


Gaditanos y gaditanas inmortales, que de una u otra forma han dejado su huella para siempre en la historia de nuestra ciudad.

No están todos los que son, pero son todos los que están, e
terno agradecimiento a todos ellos-as.

- Aurelio Sellé
- Antonio Alcalá Galiano
- Beni de Cádiz
- Bartolomé Llompart
- Emilio Castelar
- Manuel de Falla
- José Reymundo
- José Mª Pemán
- José Mª de Urquinaona
- Tio de la tiza
- Juman
- Segismundo Moret
- Cayetano del Toro
- José Celestino Mutis
- Antonio Accame
- José Cubiles
- Felipe Abárzuza
- Fermin Salvochea
- José Moreno de Mora
- Modesta Calvo
- Marianista Cubillo
- Federico Godoy
- Carlos Fernández Shaw
- La Perla de Cádiz
- Salvador Viniegra
- Chano Lobato



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